5 poemas

Creo que la poesía es el género más inquietante de la literatura, es infinita, múltiple, diversa, musical, polisémica. Leer poesía es suspender, detener por un momento el tiempo laberíntico de la vida cotidiana… Entonces, si le damos espacio y tiempo, ella irrumpe y desconcierta con sus múltiples sentidos, sus infinitas incertezas, su reinvención del lenguaje, sus analogías con el mundo de los sueños.

En este tiempo nuevo, oscuro, extraño, en que parecen caer los cimientos de una cultura de la mercancía y el individualismo (o eso es lo que me gusta creer) leamos, escuchemos, creemos poesía, instauremos el derecho a la poesía, a otro modo de decir el mundo, a otro modo de verlo. Ojalá sea la lógica de lo poético la que nos guíe y nos permita descolonizar el pensamiento y habitar un tiempo de menos crueldad.

Los poemas que comparto tienen una imagen en común, una metáfora, una sinécdoque, tal vez…y cada uno de los que lean construirá un sentido, único, incompleto, nunca certero  y seguro…

Y además
mi corazón
tiene la culpa
porque nació
tan tibio y sorprendido
y yo también
un poco
y este cielo
y estas mañanas libres
y estas calles
por donde el aire estalla
y este gran infierno de los hombres
tiene la culpa

Pero
sobre todo
mi corazón
que no me deja
mi corazón
que me derrama
y me pierde

La culpa es mía

la traigo desde lejos
pero qué puedo hacer

sino vivir así
y andar a cada rato
con un dolor
y un sueño
custodiándome

Qué puedo hacer
si el corazón
me vino enorme
y tiembla
por cada soplo liviano
qué puedo hacer
sino abrazarlo
o cuanto más
echarlo al aire

Hugo Gola (Filtraciones)

 

 

 

 

 

 

26

Es todo lo que tengo hoy para traer

esto y mi corazón además
esto y mi corazón y todos los campos
y todas las praderas anchas
cuente bien –no sea que alguien
pueda revisar la cuenta
esto y mi corazón y todas las abejas
que en el trébol moran

Emily Dickinson

 

 

Que tenga el oído atento
a la injusticia.
Que no tenga los ojos cerrados
ante el horror.
Que mis hombros sean fuertes
para ayudar al débil.
Y que tenga el corazón lleno de abejas
para que mi lenguaje sea
sustancioso panal.
Eso nomás, vida,
eso nomás.

Edith Vera

 

 

No crean que aquí descansa
mi corazón entero.
Hace tiempo que dejé
atado con un hilo azul
en una playa
la mitad de mi corazón.
Por eso, no crean
que aquí descansa
mi corazón entero.

Edith Vera

 

 

Tu pequeño corazón

Apoya sobre mi brazo tu pequeño corazón. No temas, detrás
de la ochava nada puede alarmarnos demasiado.
Sólo el horizonte que asoma para luego volver a esconderse.

Francisco Urondo

 

Imágenes tomadas de Public Domain Review.

  • Silvia Giambroni es profesora de Lengua y Literatura, pedagoga, pero por sobre todas las cosas, lectora. Trabajó 32 años en la docencia. En Barbaria hace lo que más le gusta que es seleccionar poemas porque sí, con la intención de compartirlos, darlos a conocer, donarlos a quien quiera, para hacer de este mundo un lugar, aunque sea por un momento, más habitable.

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