Roberto Videla

Licenciado en Cine UNC, luego integrante del LTL. Vivió exiliado 10 años y a su regreso, en 1984, fue director de teatro de varios grupos reconocidos y docente en Cine y Teatro de la UNC, de donde se jubiló en 2017. Desde 2008 escribe novelas y relatos autobiográficos. Ya tiene 16 libros publicados, entre los que se destacan El chico y Perla, un retrato del vínculo con su madre.

El escondite de Hernando (Engañapichanga 6)

El escondite de Hernando (Engañapichanga 6)

Una amiga leyó esto que estoy escribiendo, estas sesiones neuróticas, dice que es como si en cualquier momento puede aparecer un asesino, un susto… alguien que te quiere desprevenido para mejor calzar el golpe, que tal vez no llegue o no exista el asesino pero sí el tal vez tropezar en alguna piedra puntuda, y que en el mientras parece que lo vas conociendo por dentro al tipo que escribe…

Empanadas (Engañapichanga 4)

Empanadas (Engañapichanga 4)

… sí, en una empanada o en varias puede anidar la felicidad… ¿sabe que me gusta mirar las parejas de enamorados? Esos dos por ejemplo están echados uno hacia el otro, como si quisieran comerse. En realidad están así encimados para que no les chorree en la ropa el jugo de las empanadas. Ese modo de apoyarse en la mesa hace que todos los rollos se les amontonen y superpongan.

El idiota (Engañapichanga 2)

El idiota (Engañapichanga 2)

… sí, es más que interesante, creo yo, porque siempre ando renegando con las interpretaciones psicológicas o psicoanalíticas, me rebelo contra ellas, no me las creo, es como una defensa porque toda mi vida estuve cerca de gente relacionada con la salud mental, hasta trabajé varios años en el Neuropsiquiátrico dirigiendo un taller de teatro, y me cansé un poco de querer entender o interpretar todo, porque comprender no significa siempre y necesariamente poder modificar, y a la larga es como un remolino de morderse la cola metiendo palabras a lo que son sensaciones

Engañapichanga

Engañapichanga

Doctora, ¿Ud. es doctora también?, voy al grano, mire, me siento un termostato descalibrado para abajo, o para donde sea, entero yo un aparato que detecta la humedad al menor signo y entonces se alerta, comienza a bufar, a retorcerse en sudores, se me abren canillas en la nuca detrás de las orejas en el cuello debajo de los brazos, no quiero decir la palabra sobaco porque me parece tremenda, no la usan tanto los poetas, ellos usan voraz, bramosía, clamor, cúspide, cénit, etc., usan lo que tiene retumbe

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