[Bésame, estúpido] 18

 

El final y lo nuevo

Rob y el cine

¿Cómo decir? No sé bien. No importa. En fin, viva el cine, el de antes y el de ahora, siempre que para mí estén hechos con todos los condimentos que me caen bien. Seguiré viendo estas maravillas y asombrándome de mí mismo. Me interesa lo que ha marcado mi formación y cuando lo he vuelto a ver ha provocado en mí, de nuevo, admiración, sorpresa, placer, diversión, emoción y también podríamos agregar desconcierto y curiosidad. Como si la experiencia y el comprender por qué me gustaron tanto se hubieran afinado sin perder ningún componente emocional. La emoción es mayor aún, entera y expandida.

Creo que mi búsqueda tanto en la vida como en lo que hago/hice/haré es no solo la de intentar vivir bonito o la de encontrar maestros que abren caminos y obras que me abren la vida, o la de ser coherente con lo que hice en teatro o como profesor o ahora en lo que escribo, sino la de ver algo nuevo, eso que destella por misterioso, pero a lo que le damos la confianza de que nos representa, nos arma, nos hace mejores, nos impulsa. Ah, es difícil de explicar. Lo que veo como nuevo es algo a lo que no hay palabras que puedan expresarlo. No existe el adjetivo bellísimo o maravilloso, o cualquiera enjundioso. No basta, no alcanza. Lo nuevo sí fue/es/será Welles o Bergman, Proust o Woolf o Une partie de campagne. O las películas de Jonas Mekas.

El insumiso

Hace miles de años vi El insumiso, con Alain Delon y Lea Massari, de un director joven, Alain Cavalier. Recuerdo la atmósfera oscura, cerrada, trágica, que comprendí apenas, y la belleza de ellos dos. Luego vi Therese, luego lo perdí de vista. Supe que hacía películas experimentales, alguna a modo de diario íntimo en la que se filmaba cubierto de vendas como una momia que relataba la grave depresión en que había caído luego de la muerte de su esposa.

Y de repente me llega, porque estas cosas llegan, su Portraits, su película de 1988/1992 de 24 retratos en 13 minutos cada uno –5 horas en total– de 24 mujeres que están simplemente haciendo en cámara lo que saben hacer en la vida: sus trabajos artesanales y cómo estos van marcando sus cuerpos. Lo empecé a ver ayer y vi solamente dos retratos, La colchonera y La encuadernadora. Cavalier dice que sus ilusiones son también sus películas, que intenta recuperar del olvido, aunque sea en los 13 minutos en que se las mira, a estas mujeres y sus vidas.

Entonces siento lo NUEVO, lo absolutamente diferente, y sobre todo me conecta con el impulso de vida y de creación de Alain Cavalier –ahora de 87 años–, su decisión nítida y total de no hacer concesiones, de seguir su sueño sin siquiera intentar imponerlo a la realidad.

Tanta sencillez no necesita palabras. Ahí está todo.

Retratos, Portraits

Alain Cavalier

 

 

Yapa 1

 

Esto fue un intercambio con Roger Koza. Solo transcribo mis intervenciones, no porque quiera borrar sus discursos, sino porque se los puede rastrear en su página.

Caro diario

 

Hola Roger, cómo estás. Me interesa mucho todo lo que escribís y cómo lo escribís, con inteligencia y corazón. A veces disiento con tus opiniones, cuando, por ejemplo, en el caso de Nanni Moretti, tus frases me suenan demasiado generales, por ejemplo que Caro diario es su única gran película. Yo hubiera escrito que para mí es su única gran película, o sea para vos. En cambio, para mí, Eccce bombo es magistral y fue una cachetada de vitalidad y gracia en el cine italiano que marcó a una generación, Io sono un autarchico es una de las expresiones más anárquicas y desenfadadas que vi en mi vida, La messa é finita es un filme dolorosísimo, de una puesta cinematográfica novedosa y para nada imprecisa, La cosa es una reflexión desgarradora de la crisis de los ex militantes del PCI, Bianca es otra de las reflexiones en el cine sobre la desesperanza del amor; coincido en que Caro diario es una gran película, pero Aprile o Palombella rossa también lo son. También creo que La stanza del figlio es un film delicado y fuerte, pudoroso y seco. Como ves, para mí Moretti es un grande, no solamente por los temas que trata sino porque elabora un discurso cinematográfico, un modo de relatar personal y aún ahora novedoso. Está enraizado con mi vida, como el primer Woody Allen, con quien comparte el desconsuelo y una especie de distacco extrañeza/ajenidad esencial.

Ah, Roger, me quedé pensando, un remanso con un buen paisaje alrededor. Abriste un espiral interesantísimo sobre la mirada y los gustos y el reflexionar sobre el cine o sobre el arte, y quisiera agregar algunas cosas, tal vez rústicas. Quisiera escribir ejemplos claros como el agua, para seguir con lo del remanso. A ver: yo no podría hacer comparaciones cualitativas entre Hitchcock y Fellini respecto a sus gramáticas cinematográficas. Creo que no existe una ni mil, existen una por cada autor y a veces una por película, aunque todas tengan algo del sello personal de su director. Lo que sí puedo decir es que me gusta más o menos, que me parece mejor o peor La dolce vita que Psicosis, o que pondría primero a El ciudadano en mi lista de mejores películas. Tampoco puedo comparar a Benigni con Moretti porque, como cine, Benigni para mí es inexistente. No puedo comparar Bellocchio con Moretti: son dos mundos. No puedo contraponer Vértigo o I pugni in tasca a Habemus Papam porque simplemente no se me ocurre, cada uno tiene su propia contundencia. Sí puedo elegir entre una y otra y decir que me gusta más Caro diario que La nodriza, pero respecto a sus cualidades cinematográficas no hallo a una más sólida que la otra. El problema para mí es cuando, por ejemplo, en seres con una sensibilidad semejante, se juzga de maneras tan disímiles filmes o escenas. Quiero decir: la escena de Habemus Papam de Cambia todo cambia por Mercedes Sosa para mí es encantadora y para vos demasiado edulcorada o concesiva. Ahí no hay entendimiento posible, ahí se choca con algo, un núcleo brillante y duro, de obsidiana, que no puedo menos que llamar el gusto o la afinidad electiva del que opina, del que elige. No hay vuelta. Ese es el punto que me desconcierta, porque quisiera que todo pudiera ser acordado, que hasta en el disenso todo pudiera conducir piano piano a la aceptación y la coincidencia y por ende al placer compartido, y sin embargo choco contra ese nudo en el que nada puede sacar al otro –ni a mí mismo– de la barricada del gusto, de la historia personal incorporada al juicio sobre lo que gustamos y vemos. No estoy haciendo una apología del gusto como método crítico. Es más bien lo contrario, una desesperación que me agarra por tantas veces no poder convencer, engatusar, seducir a mi gente amiga y querida para que sientan de la misma manera, con la misma intensidad, mis placeres y desagrados. Y viceversa.

Un abrazo.

Roberto

 

Yapa 2, final

 

Mi lista de mejores películas

El ciudadano

Son pila, mezcladas sin orden salvo las primeras. Y debe haber montones que se me escapan. Algunas están por el golpe emocional que me provocaron, por ejemplo cómo me enamoré de Julie Christie en Darling. Las que no están me iré acordando y van al final.

El ciudadano –y de Welles Los magníficos Ambersons, Sed de mal, La dama de Shangai, El proceso, Mr. Arkadin; Jules et Jim –y de Truffaut además Los 400 golpes y El niño salvaje; de Godard Vivir su vida y Una mujer es una mujer, Band a part, Sin aliento, Pierrot le Fou; Ocho y medio y luego sin orden Amarcord, La strada y mucho más de Fellini: La dolce vita, El jeque blanco, Los inútiles, Los payasos, Ensayo de orquesta; La quimera del oro, El chico y todo Chaplin; casi todo Bergman: Persona, Cuando huye el día, El silencio, Luz de invierno, Fanny y Alexander, Vergüenza, El Rito, Noche de circo, Sonrisas de una noche de verano, Un verano con Mónica, Detrás de un vidrio oscuro, Cara a cara, Escenas de un matrimonio, Sonata de otoño, La pasión de Ana, La hora del lobo, El huevo de la serpiente, En presencia del payaso; Vértigo y de Hitchcock también La ventana indiscreta, Los pájaros, Notorius, Intriga internacional, Frenesí, Dial M for Murder, Psicosis; de Visconti Rocco y sus hermanos y Senso, La terra trema, Vaghe stelle dell´OrsaAtavismo impúdico–, Muerte en Venecia por la escena del comedor cuando Tazio se da vuelta, El Gatopardo; Cuentos de Tokyo de Ozu, Rashomon de Kurosawa; Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen y Gene Kelly; Hiroshima mon amour, Toda la memoria del mundo, Noche y niebla, Mi tío de América de Alain Resnais; El rayo verde, La marquesa von… y de Rohmer además Mi noche con Maud, El amor a la hora de la siesta, Le beau marriage, La rodilla de Clara, La coleccionista; de Wim Wenders Invisibles, En el curso del tiempo, El amigo americano, Buena Vista Social Club, El estado de las cosas; de Alfonso Cuarón Y tu mamá también, también Roma y Gravedad, mal que le pese a tanta gente; de Eisenstein El acorazado Potemkin, Que viva México; de Mijalkov Sol ardiente, La parentela, Pieza inconclusa para piano mecánico, La esclava del amor, 12; de Radu Jude Corazones cicatrizados y El tubo en el sombrero, un corto; de Lucrecia Martel La ciénaga, La niña santa; de Pablo Trapero El bonaerense, Mundo grúa; Tute cabrero de Juan José Jusid, La guerra gaucha de Lucas Demare; de Carlos Sorín Historias mínimas, La película del rey; de Leonardo Favio Crónica de un niño solo, Prisioneros de la noche de David José Kohon, El premio de Paula Markovitch; Los labios y La vida íntima de las tortugas de Santiago Loza; Verdad consecuencia y Por sus propios ojos de Liliana Paolinelli, El abrazo partido de Daniel Burman, La historia oficial –por la escena entre ellas dos– de Puenzo, La quimera de los héroes de Daniel Rosenfeld, El invierno, de Emiliano Torres, La tercera orilla de Celina Murga; de Luis Buñuel Tristana, Nazarín, Ese oscuro objeto del deseo, Simón del desierto, La edad de oro; de Antonioni La aventura y La notte –luego me pareció horrible pero por muchos años estuvo entre las 10 primeras; de los Coen el 5 episodio de La balada de Buster Scruggs, Simplemente sangre; La forma del agua de Guillermo del Toro; de Ridley Scott Alien, Blade Runner, Thelma and Louise; de Almodóvar Qué he hecho yo para merecer esto, La ley del deseo, Matador; Le Havre –en realidad alguna de Kaurismaki no precisamente esa–; Pequeños asesinatos de Robert Benton, Darling de John Schlesinger; de Ho Sang Soo In Another Country, En la playa sola de noche; Matar un ruiseñor de Robert Mulligan; de Joao Moreira Salles No intenso agora, Santiago; de Carla Simón Verano 1993; de Cristi Puiu Sieranevada, de Cornelio Porumboiu Policía adjetivo, El Tesoro, 12.08 al este de Bucarest; de Bertrand Blier Les Valseuses o Las cosas por su nombre; Une partie de campagne de Jean Renoir, Satantango de Béla Tarr, de Theo Angelopoulos La recita, de Claude Lanzmann Shoah; de Peter Bogdanovich La última película, Paper Moon; de Jonas Mekas Mientras caminaba entreví breves destellos de belleza y The BrigEl calabozo–; de Adolphas Mekas Aleluya las colinas; casi todo Nanni Moretti: Ecce bombo, Basta de sermones o La messa é finita; de Louis Malle Lacombe Lucien, Adiós a los niños, Tío Vania en la calle 42; de Woody Allen Manhattan, Annie Hall, Hannah y sus hermanas, Días de radio; de Robert Siodmak Gente en domingo, de Pasolini el episodio con Orson Welles y Mamma Roma; de Fassbinder Effie Briest y Dolor devorar alma, de Norah Ephrom Sintonía de amor, de Scorsese Toro salvaje; de Vittorio de Sica Umberto D, Ladrones de bicicletas, Dos mujeres, Milagro en Milán; de Kubrick El resplandor, La patrulla infernal, Full Metal Jacket; de Zhang Yimou Una mujer china, Héroe, La maldición de la flor dorada, Ni uno menos; todo Jia Zang Ke: Naturaleza muerta, Mountains may departLejos de ella–, Ash Is the Purest White –Esa mujer–; mucho de Tsai Ming Liang: El río, Good Bye Dragon Inn y más; de Ulrich Siedl Paradise Love, Import/Export; Rebelde sin causa de Nicholas Ray; de Jim Jarmusch Extraños en el paraíso y Down by Law; Top Hat de Mark Sandrich; de Arthur Penn Bonnie and Clyde y Ana de los milagros; El inquilino y Chinatown de Polanski; de James Cameron Alien 2, The InnocentsOtra vuelta de tuerca– de Jack Clayton, Zorba el griego de Michael Cacoyannis, El exorcista de William Friedkin, de Tobe Hopper La masacre de Texas; El sol del membrillo, El espíritu de la colmena de Víctor Erice; de Agnès Varda Los espigadores y la espigadora, Visages Villages, Agnès por Agnès; Ed Wood de Tim Burton; Sunset Boulevard, Una Eva y dos adanes, One, two, three, Double Indemnity de Billy Wilder; Ordet, Gertrud, de Dreyer; de Bertrand Tavernier Un domingo en el campo, Daddie Nostalgie, La vida y nada más, Todo comienza hoy; Cuenta conmigo de Rob Reiner; Al filo del abismo, Tarde de perros, El prestamista, 12 hombres en pugna, Antes que el diablo sepa que has muerto, de Sidney Lumet; Mañana lloraré de Daniel Mann, Destinos cruzados y Nacida ayer de George Cukor; El hombre del brazo de oro, Anatomía de un asesinato, Tormenta sobre Washington de Otto Preminger; de Robert Altman Tres mujeres, Del mismo barroMc Cabe y Mrs. Miller–; Don Quijote de Kozintzev, La batalla de Argelia de Pontecorvo; de Brian De Palma El fantasma del paraíso, Blow Out, Vestida para matar, Carrie; Demonios en el jardín de Manuel Gutiérrez Aragón, Mi pasado me condenaKlute– de Alan Pakula; Oveja negra, Los amores de una rubia, Taking Off, El baile de los bomberos, de Milos Forman; de Kusturica Tiempo de gitanos, Underground; de Jane Campion La lección de piano, Venga y vea de Elen Klímov; Family Life, Tierra y libertad de Ken Loach; de Coppola La conversación, Apocalypse Now, El Padrino I y 2; de Frank Capra Sucedió una noche; Tiburón, El color púrpura, de Steven Spielberg; de John Huston Ciudad dorada, The Dead –Desde ahora y para siempre–; In the Mood for Love de Wong Kar Wai; La mentira infame de William Wyler, de Bob Fosse Sweet Charity y Cabaret; de Robert Aldrich El emperador del Norte, ¿Qué pasó con Baby Jane?; de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad; de Rossellini Roma ciudad abierta, Stromboli; de Chantal Ackerman Jeanne Dielman 23 rue de Commerce, Bruxelles, de Pietro Germi Divorcio a la italiana; de Kore–eda Nadie sabe, La hermana menor, Somos una familia; de Scola Nos habíamos amado tanto, Una giornata particolare; de Buster Keaton La General; Una noche en la ópera, Sopa de ganso de Los Hermanos Marx; de Clint Eastwood Los imperdonables, de Martin Ritt Hud, The Hustler de Robert Rossen, de Herzog Fitzcarraldo; de Jaime Rosales La soledad, Tiro en la cabeza, Petra; de Jaime Chávarri Las cosas del querer, A un Dios desconocido; de Tarkovski El sacrificio, de Joseph Mankiewicz De repente en el verano, de Richard Brooks Una gata sobre el tejado caliente; de Elia Kazan Nido de ratas, Un tranvía llamado deseo, Esplendor en la hierba, Al este del paraíso, Río Salvaje; Último tango en París y Novecento de Bertolucci; de Bruce Beresford Crímenes del corazón –por las actuaciones espléndidas, por Jessica Lange; de Tony Richardson Blue Sky –por Jessica Lange de nuevo– y Tom Jones; de Mike Nichols ¿Quién le teme a Virginia Woolf? y Recuerdos de Hollywood –por Shirley MacLaine y una escena antológica–; La Ronda, la de Max Ophuls; de Panahi Offside, Esto no es una película; de Kiarostami Bajo los olivos, El sabor de la cereza; de Michael Haneke La cinta blanca, Amour; los documentales de Loznitsa; Greed de Stroheim, Rouge de Kieslowski, de Claude Sautet Vincent, Francois, Paul y los otros, de Fréderic Fonteyne La mujer de Gilles, Nosferatu –Murnau–, de Jean Pierre Melville El último suspiro, Portraits de Alain Cavalier, Del Amor de Jean Aurel,  de Cassavettes Opening Night, Imitación de la vida de Douglas Sirk, Yiyi de Edward Yang; Historia de chicos y chicas y Un picnic escolar, de Pupi Avati–; Tabú y Aquele querido mes de agosto de Miguel Gomes,  Ponette  de Jacques Doillon, Il sorpasso de Dino Risi, Gente como uno de Robert Redford y una que vi de pibe de un chico de 11 años que debe dejar a cada uno de sus hermanos en casa de vecinos porque sus padres han muerto en un accidente en el bosque. Y son muchos hermanitos… Supongo que me sucederá constantemente el recordar y seguir incorporando títulos. Ah: Thunder Road, de Jimmy Cummings.

 

 

Agradecimientos:

A Liliana Paolinelli y Viviana Roveda por su mirada amorosa y crítica.

A Carlo Cazzola, siempre entusiasta y presente.

Al mundo del cine, el teatro y la música, por haber servido de hermoso juguete para estos textos.

A Mauro Rodríguez Monje por el diseño del isologotipo y sus variantes.

Y a barbaria.com.ar, en especial a Gustavo Pablos y Javier Morello.

Chin Chin

Roberto

 

 

 

  • Licenciado en Cine UNC, luego integrante del LTL. Vivió exiliado 10 años y a su regreso, en 1984, fue director de teatro de varios grupos reconocidos y docente en Cine y Teatro de la UNC, de donde se jubiló en 2017. Desde 2008 escribe novelas y relatos autobiográficos. Ya tiene 16 libros publicados, entre los que se destacan El chico y Perla, un retrato del vínculo con su madre.

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