Chau, Quino…

Cuando se muere alguien que uno quiere hay dos cosas para hacer. La primera es reconocer la muerte, la pérdida, no usar eufemismos como «se fue de gira» o tópicos como «falleció». Quino ha muerto, en su Mendoza natal. Y lo llora el mundo, al menos el mundo privilegiado que lo conoció. Los que hablamos español, los europeos que disfrutaron sus chistes mudos, el mundo. La segunda cosa para hacer es llamarse, encontrarse en el cariño. Barbaria hizo eso. Apenas llegó la noticia comenzamos a llamar a la gente que queremos. Porque Quino era de la familia. Habrá sido universal… pero era nuestro.

Quino – Luis Lorenzi

Joaquín Salvador Lavado habrá sido universal con Mafalda, como dicen tantos, pero fue «perfecto y rico», como escribió Esteban Podetti  pensando en chistes como este:

El mejor chiste de Quino a mi entender y uno de los chistes más perfectos y ricos que se hayan hecho en la historia. Lo tiene todo: Blanco y víctima en el mismo personaje con identificación incluida, patetismo, construcción dramática, cierta crítica velada al turismo, irreverencia, ausencia total de sentimentalismo, palabrotas.
Salud, Maestro.

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Esto fue lo primero que pensó Esteban. Lo segundo, y es interesantísimo y emocionante, está en la -por suerte- reaparecida revista Fierro. Al maestro con pelo.
Fierro seguramente tendrá mucho para decir, y se vendrán los homenajes. Pero como dijimos antes, queríamos compartir lo que se pudiera de lo que pensamos en los primeros momentos.
En Barbaria tenemos un combo deluxe de humoristas.
Pati (el de los miércoles) escribe:

No soy bueno para los obituarios, no me gustan este tipo de despedidas.
Pero en el caso de Quino no tengo opción, fue por él que me dediqué a esta profesión, aunque nunca me animé a decírselo.
Creo que Quino fue el máximo referente del nuevo humor gráfico argentino. Fue quien dio vuelta la página de la primera a la segunda mitad del siglo. En cierta forma todos descendemos de Quino.
Aprendí a leer con Mafalda, cuando en algún momento, promediando la década del sesenta, su primer librito (o tal vez un ejemplar de Primera Plana, andá a saber) cayó en mis manos. Y desde ahi me enamoré del humor gráfico. Nunca más quise dibujar otra cosa. Me la pasaba copiando sus dibujos. Después vinieron Fontanarrosa y Caloi, entre muchos otros, pero mi primer amor fue Mafalda.
Y después, sus inigualables páginas en Clarin. Creo que entre los setanta y los ochenta tuvo su cúspide creativa.
Bueno, nada màs.
Estamos muy tristes, en cierta forma pensamos que era eterno.
Y seguramente lo sea.
Adiós MAESTRO.

Pati, además, sugiere que publiquemos este hermoso autorretrato:

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Y esto dice Jorh,el de los lunes:

Día triste, muy triste… No sólo fuiste el papá de Mafalda, también de Manolito, Felipe, Guille, Susanita, Miguelito, Libertad y todo ese maravilloso humor que nos dejaste… Cada vez que pensábamos en un chiste brillante era tuyo, muchos nos metimos en el humor por ver tus obras… Hasta siempre maestro… Genio…¡Hasta siempre Quino!

Y Jorh adelanta lo que venía pensando Mauricio Martinez, otro lujazo, como los mencionados anteriormente, que tenemos en nuestro sitio. Un artista plástico que tuvo la suerte de conocer la Revista Hortensia de primera mano, y de vivir de muy chico la época de oro del humor nacional:

Cada dibujante que ha publicado en cierta época de este bendito país, tiene su panteón personal de Dioses: Quino, Caloi, Fontanarrosa, Nine, Cascioli, Cognigni, Chamartín y un largo y amargo etcétera, porque estos Dioses, ya ascendieron a su Olimpo. De los muy admirados humoristas de nuestra Argentina, a muchos podíamos desandarles la huella, intentábamos descubrir cómo se les había ocurrido este o aquel chiste. A la mayoría se le podía seguir la pista, lo cual no les restaba mérito, pero a Quino…
Las viñetas mudas del maestro, son inspiración pura y dura. Simplemente estaban ahí, brillantes y perfectas.
Es como tratar de indagar en la mente de artistas como M.C.Escher o El Bosco, es una tarea de nulos resultados. Habrá que admitir que no necesariamente somos iguales. Hay elegidos.
Mauricio dice, como dijo antes Jorh, que a Quino los chistes se le ocurrían antes y mejor. Abría puertas. Inauguraba países para el humor. Mucho más allá de Mafalda.
Amemos a Mafalda, pero no olvidemos todo lo otro.
Y en nuestra ronda de llamadas, hablamos con Gabriel Mesa, editor, escritor, un tipo que sabe de humor y que en su programa de radio Vivir de risa entrevistó a Quino algunas veces.
Y Gabi nos dice:
          QUINO SIEMPRE TIENE RAZÓN

Al final, ¿cómo es el asunto? ¿Uno va llevando su vida adelante o la vida se lo lleva por delante a uno?

Esta es una de las miles de frases creadas por una mente brillante como lo fue, es y será la de Joaquín Lavado, conocido por todos como QUINO.

Debe ser un desafío casi imposible encontrar a alguien en Argentina y en gran parte del mundo que no haya leído y reído con alguno de los ejemplares de Mafalda.  A aquella niña creada por Quino, la historieta le quedó chica y por eso desde hace años forma parte de la historia, en donde todos la admiramos y muchos la han copiado sin demasiada suerte, porque Mafalda es única como su padre, Quino.

Hace algunos años tuve la suerte de entrevistarlo en la radio, y cuando le pregunté si alguna vez le habían ofrecido participar en política, me respondió:

-Nunca me ofrecieron, y han hecho bien.

 

(La entrevista completa se puede escuchar el próximo sábado  a las 17 por la Once Diez (AM 1110) o bajando la app aquí)

En aquella entrevista también confesaba que una de las cosas que más lo hacía reir era la estupidez humana. Y basta revisar cualquiera de sus libros, fuera de Mafalda, para ver de qué manera logró sintetizar esa estupidez universal que lamentablemente lejos de aminorarse se acrecienta día a día.

Como decía Mario Benedetti, el humor a veces funciona como un fijador para que ideas serias logren permanecer desde otro lugar en los lectores, y Quino lograba eso fijar con el humor, la estupidez, y lo más vergonzoso o trágico del mundo y convertirlo en algo para hacernos reflexionar y sonreír a la vez.

Aquellos que hacemos humor lo miramos y admiramos como a un maestro ejemplar, por todas sus enseñanzas, pero fundamentalmente por su amor al humor. Porque Quino lo ejerció con pasión, compromiso y un talento inagotable que como el de todos los genios perdurará eternamente a través de su obra.

Hasta siempre maestro.

Se murió Quino

Un comentario

  • Si hubiera tenido la oportunidad, le hubiera preguntado cuándo y cómo de metió en mi cabeza, en mi vida, para crear un personaje TAN idéntico a MI como el adorable Felipe, amigo de Mafalda….Murió Quino…..me siento mas solo que ayer…….

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