[Cine de Entrecasa] Coltrane: La suprema del amor

Llegó el domingo y llueve horrible, no es que se pueda salir mucho últimamente, pero la lluvia lo empeora todo. Miro cuántas visitas tuvo la nota de la semana pasada y me propongo a cumplir mi amenaza. No la leyó nadie, por lo tanto voy a abandonar los blockbuster de Hollywood y los locales y voy a hablar de películas pequeñas, menores, y algunas perdidas que no le interesan a nadie. Como amo el documental musical y suelo dedicarme a hacer películas de este particular género, voy a hablar de Chasing Trane. 

Sí, el domingo llovía y de repente te inspira a escuchar al tipo que cruzó el jazz y las psicodelia con viajes astrales y un misticismo delicado. No vamos a ponernos espirituales, nunca lo hacemos los domingos a la noche, pero sí un poco poéticos, en el sentido burdo que nos sale.

Vuelvo al singular, el documental es una película chiquita, simple, de esas de talking heads (cabezas parlantes, no la banda) que hablan a cámara y cuentan: Yo lo conocí a tal a la vuelta de casa porque… Y mucho blablablá. En estos casos siempre importa mucho más quien sea el objeto de investigación de la película que la técnica que usaste. Eso claramente te asegura vendérselo a Netflix. Tenés a su mejor amigo, Sonny Rollins, que si Coltrane entró al paraíso, Rollins golpea las puertas del cielo, un poquito más cerca de la tierra pero tan poético y volador como nuestro personaje estelar.

Todo eso no quita lo hermoso que es sumergirse en la historia de un buscador, un creador y un tipo de una sensibilidad increíble. Sumale un poco de archivo original, a Denzel Washington leyendo las palabras de Coltrane, y desde ya su música te asegura el conocer un poco más, apenas, a la persona detrás de su arte y a chapotear un rato (advertí mi poética burda y lluviosa) en el momento de la creación, de ese viaje interno y la trascendencia de sus palabras musicales.

Hace tiempo que aprendí dos lecciones sobre el documental musical, una que dice que importa más la relevancia del personaje que la historia que cuentes. Y algún vivo dirá: ¿Y Searching for Sugarman? Y respondo que sí, pero el tipo era de Chicago, la acción sucede en la angloparlante y blanca Sudáfrica, y se alinearon los planetas y con esto no discuto lo bello de la historia y la realización de la película. Y la otra es quiénes hablan al respecto, los famosos entrevistados, si te proponés hacer un documental sobre un músico ignoto que no dejó ningún registro de su música pero hablan de él Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison, tenés una película, por más absurda que sea la trama. Algo parecido ocurre con el documental sobre el período Imagine de Lennon que pasó por Netflix, tenías horas de archivo a disposición con los músicos más relevantes de su entorno. Con ese material es difícil fallar.

Por eso me despido, con A Love Supreme (también traducible como La suprema del amor) sonando de fondo, habiendo viajado un ratito en la alfombra voladora de Coltrane. Agradecido de esta pequeña película y con las mirada clavada en la gotas que caen, como documentales que pasan al olvido porque no terminaron de pegarla.

  • Director y guionista de documentales. Graduado en la Universidad de Buenos Aires como Diseñador de Imagen y Sonido y cursó un postgrado en la Universidad de Barcelona como Guionista Cinematográfico. Últimamente está despuntando el vicio de la escritura en Barbaria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Vuelve al inicio
A %d blogueros les gusta esto: