[Cuestionario Fijo] Elian Chali: El muralista itinerante

Elian Chali nació en 1988 en Córdoba, ciudad donde vive. Se formó de manera autogestiva y por el contacto con otros artistas -realizó clínicas con Diana Aisenberg, Daniel Joglar, Nicolás Balangero y Luciano Burba-, además participó intensamente en el circuito alternativo argentino. Es activista del colectivo de personas con discapacidad e integra Torceduras & Bifurcaciones, Foro de Corporalidades Políticas.

Ha realizado cuatro muestras individuales y ha participado en más de diez de carácter grupal. Su trabajo puede verse en ciudades de Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Emiratos Árabes, España, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, México, Polonia, Portugal, Perú, Paraguay, República Dominicana, Rusia, Uruguay, Ucrania, Taiwán, entre otros países.

En Córdoba fundó y co-dirigió Kosovo Gallery (2012-2015) y coordinó PUENTE. Arte/Espacio Público (2013). En 2018 fue curador en jefe de MAC (Mercado de Arte Contemporáneo), evento que se realiza anualmente en Córdoba, y participó en mesas de debates y conferencias por todo el mundo.

En 2016 publicó Habitat, su primer libro. Su obra está documentada en diversas publicaciones y proyectos editoriales sobre arte, diseño y arquitectura.

Barcelona – España

¿En qué estás trabajando en la actualidad?

Hace varios años que tengo un magnetismo extraño con las ciudades. Me gusta participar en ellas por su potencial político y su capacidad de teatro social; mi cuerpo expuesto me revela cómo los humanos nos comportamos frente a las diferentes circunstancias de la vida. Las urbes como soporte me sirven para exponer la experiencia de taller o laboratorio que generalmente es una instancia íntima muy introspectiva. Este despliegue reconfigura la mirada de los ojos obsesivos que pensamos que nos observan. Sin caer en las lógicas intelectuales o teóricas que buscan justificaciones para el arte contemporáneo, estoy interesado en cierta experiencia estético-política que no tenga la obligación de «lo político» como disciplina o como estrategia de construcción de sentido. Más bien prefiero un arte politizado, una forma política de hacer arte. La vida puede ser la práctica artística, pero el arte no es capturable. En este sentido, pienso en todas las fugas que mi práctica artística intuye como caminos posibles para no ser metabolizado por un circuito. De acá se desprenden activismos y militancias, metodologías de sociabilización del conocimiento, distintos modos de vinculación y afectación, formas de sortear la productividad, pero sobre todo un trabajo fino por no perder autonomía. Pienso que la lógica de red que se proponen en muchos discursos progresistas tiende a homogeneizar y borrar las singularidades, a establecer parámetros de dominación y propiedad desde lo moral, a neoliberalizar la solidaridad y la cooperación. Estas ideas rumiantes son solo algunos de los materiales que constituyen mi obra en la actualidad.

En cuanto a los aspectos formales, en los últimos años desarrolle un fuerte interés por la escritura, pero también la fotografía y la lógica de plataformas forman parte del repertorio a la hora de crear. Lo pictórico atraviesa todos estos asuntos, como si fuera una superestructura que puede inmiscuirse en formas de creación aparentemente distintas, entre ellas la performance, la instalación o la escultura. Un signo que considero importante es que la gran exposición que conlleva el arte público, me convoca a sostener otras prácticas o instancias de producción reservadas. El acontecimiento puede ser una gran pintura en una fachada, pero mientras tanto suceden muchas otras cosas en paralelo, abajo, arriba, por todos lados. De igual modo, nada de lo que hago lo entiendo como un acoplamiento, un complemento o un dispositivo que colabora con la «obra». Y esto es así por dos cuestiones: no considero que la obra lo necesite -si es que pudiésemos identificar los bordes donde ésta comienza y termina-, y tampoco creo tener la capacidad de especular tanto con mi trabajo, solo me dejo tironear por una fijación extraña.

¿Cómo definirías lo que estás produciendo y cuáles serían los antecedentes tanto internos a tu obra como externos que te llevaron hasta este punto? 

No puedo definir lo que estoy produciendo, solo reconocer un camino que estoy transitando. Lentamente y con un pulso que no controlo, la actividad en la calle ha ido esculpiendo en mí ciertas elucubraciones que me hacen sostener el mural como medio, con la certeza de que todavía no he logrado ni siquiera previsualizar su gran potencia. A su vez, el lenguaje de la abstracción me permiten interpelar y ser interpelado desde otras gramáticas afectivas que no son las del léxico habitual. El interés no está en instaurar un sistema de códigos, sino todo lo contrario. Liberar la experiencia sensorial de la pintura, desdibujar los márgenes de entendimiento, reivindicar una posibilidad poética que vaya más allá de uno. La escritura me interesa como máquina para intervenir el presente. Es decir, hoy no tengo interés en esa gran literatura que mueve las placas tectónicas de la historia. Más bien escribo desde un lugar desordenado, improlijo, sin pretensiones, desde un aparato metabólico que me ayuda a soportar la época. Con esto quiero señalar que considero cada línea de trabajo con sus propias temporalidades, creo que es ahí donde reside la vitalidad de obra. Del mismo modo, la fotografía, por ejemplo, colabora en poner el pasado en el futuro.

Creo que como antecedente adhiero a la historia de la obstinación por rasgar la epidermis de la normalidad cotidiana, ese es el viento que me empuja. Sin dudas el hecho de comprender cada vez más el funcionamiento del contexto donde desarrollo mi cuerpo de obra, ha colaborado mucho en el zarandeo de mi cabeza y en el deseo. Para mí han sido fundamentales las instancias de aprendizaje que se sucedieron y suceden a través del contacto con otras personas. Además, no puedo negar que la historia del arte proyecta en el hoy recursos y formas, operaciones y metodologías en las que confío por su posibilidad de inventiva, pero me parece más sincero aceptar el mundo y ser parte del tiempo que nos convoca. Esa cosa de la revolución desde el arte me parece bastante anticuado, al igual que el futuro como utopía.

Sí puedo decir que me curtí pateando un barrio que ya no existe de una ciudad sudaca, y que crecí escuchando música punk. Aprendí de los códigos y los principios que estos movimientos le inyectaban a la cultura, una cultura devastada por la globalización. Hoy son el baldazo de agua fría que mantiene tranquilito al yuta internalizado que tengo y tenemos todxs.

Gdinia – Polonia

¿Cómo es el proceso de creación? ¿Tenés en claro lo que querés antes de ponerte a trabajar, o la creación se define en gran parte en el taller y con los materiales seleccionados? 

Esta pregunta me gusta mucho, porque de algún modo tiene que ver con la inspiración. La verdad es que voy transitando por la vida y recogiendo todo lo que mi permeabilidad me permite. A la hora de crear soy más bien rústico, no soy un artista con tanto vuelo ni pretendo serlo. Pienso que el instante artístico se da en el momento que intervengo en ese flujo de pensamientos y emociones con una estrategia en función a lo que estoy queriendo hacer. Creo que la inspiración es un residuo de los días, pretender que sea un haz de luz sagrado que baja del cielo es garantizar de que no existe. Para mí la creación tiene que ser una cosa más sencilla, que se escurra de los momentos y sea parte del ejercicio aeróbico de la existencia diaria.

Sobre el segundo punto de la pregunta, no soy un artista que tenga esa necesidad manual o artesanal de estar trabajando permanentemente. No creo tener tantas buenas ideas para estar constantemente ejecutando, incluso tengo un repertorio bastante acotado de herramientas y posibilidades. Con las manos no soy muy talentoso, más bien aprendí a hacer malabares con las obsesiones, las ideas y los deseos. Además hay otros pasos de lo procedimental, como el pensamiento, la percepción o la observación que me son necesarios.

¿De qué artista o movimiento contemporáneo argentino o del extranjero te sentís cerca, o al menos lo has incorporado como un interlocutor silencioso para pensar tu trabajo?

De Pedro, Lucia, Mariana, Cildo, Santiago, Ángela, Adriana, Beatriz, Mathias, Fabián, Franco, José, Nicolás, Braulio, Verónica, Christo, Juan, Marie, Richard, Milu, Néstor, Elena, Katharina, Pablo, Barbará, María, Sara, Gordon, Teresa, Herve, Agota, Paz, Felipe, Paula, León, Donna, Fran, Roberto, Mariana, Jorge, Gilles, Daniel, Regina, John,  Martin, Vicente, Félix, solo por nombrar algunxs. Me rebotan en la cabeza y suelen irse para otros lugares del cuerpo como el corazón o los intestinos. Algunxs artistas, otrxs no tanto, ellxs son quienes agencian esos ojos que a veces me acompañan y a veces me persiguen y a veces son los míos.

 

Elian Chali en internet y redes sociales

Web: www.elianchali.com

Facebook: elianchali

Instagram: @elianchali

  • Licenciado en Letras Modernas y periodista cultural. También incursionó en la docencia y la escritura de guiones documentales. Publicó el libro de cuentos El fin de la intimidad, y tiene otro más inédito, además de uno de perfiles en preparación.

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