[Cuestionario Fijo] Gabriela Manfredi: El cuerpo como antena

Gabriela Manfredi nació en Villa María y es Licenciada en Escultura por la Universidad Nacional de Córdoba. Es artista visual y docente en la Escuela de Bellas Artes de Villa María. Su actividad artística se distribuye entre la creación, la docencia y la gestión de proyectos colectivos.

Los materiales para su obra los encuentra en el entorno cotidiano y natural, como las arcillas con las que luego produce piezas de cerámica o las fibras vegetales que convierte en papel. Pero también su trabajo pasa por el dibujo con tinta, donde boceta y explora posibilidades, y, en los últimos años, por la escritura. “En este momento, estoy iniciando una etapa de revisión  de todo mi trabajo a través de la escritura de obra, es decir que estoy observando con la herramienta de la palabra la producción realizada en todos estos años”, dice Gabriela.

Desde 2006 coordina proyectos colaborativos, de desarrollo breves o extenso, que al final desembocan en la intervención en un espacio público, una revista, un mural, una demostración, etc.

¿En qué estás trabajando en la actualidad?

Mi trabajo dentro de las artes visuales tiene tres andariveles: el de la creación y gestión de proyectos comunitarios, el de la docencia y el de la producción individual. Se trata de un mismo campo pero con distintas demandas o acciones. En este momento estoy iniciando una etapa de revisión  de todo mi trabajo a través de la escritura de obra, es decir que estoy observando con la herramienta de la palabra la producción realizada en todos estos años. Esta práctica me ayuda a organizar y  profundizar la intención poética sobre lo hecho, y supongo que sobre lo que vendrá.

Los materiales que elijo para la  producción individual suelen ser elementos de mi vida cotidiana, y sobre todo naturales. Trabajo con  arcillas que recolecto de entornos que visito en viajes y también del río en la esquina de mi casa. A veces los transformo en cerámica, otras veces los dejo en estado crudo. También exploro con fibras vegetales, a veces tiñendo superficies o confeccionando pulpas y las transformo en pliegos de papel. Otras veces simplemente organizo elementos recolectados a modo de instalaciones a distintas escalas. Y  dibujo, en pequeño formato y con tinta, a modo de ejercicios libres y de una sola intención donde exploro con la creación de texturas, ritmos y tramas orgánicas.

Conceptualmente mi búsqueda está atravesada por interrogantes e interpelaciones sobre cómo vivimos y para qué hacemos lo que hacemos, como sociedad e individualmente. Con la obra me interesa proponer al espectador pensar en el tiempo que tenemos, en cómo lo transitamos, en lo que pueden los cuerpos (gracias Spinoza/Deleuze), en articular estrategias de supervivencia en un planeta dañado.

Escuela amphibia – del útero a la mortaja. Tierras cocidas y hierro, medidas variables (2019)

Con respecto a la obra comunitaria, cada proyecto se vincula a un entorno en particular, justamente de carácter comunitario, donde el vector está situado en las necesidades y características específicas del espacio donde se ancla. Se trata de procesos que inician con una propuesta y con unos objetivos, pero las acciones y las dinámicas se van trazando en el transcurso de los mismos. La producción final siempre se propone para un espacio público y puede ser una escultura, la intervención de un espacio, una revista, un mural, una demostración, etc. El  eje conceptual de estas prácticas está puesto en la dimensión social: el aprendizaje al compartir con otres el tiempo y el afecto, la reflexión sobre lo público y lo comunitario y sobre  la actividad artística como un horizonte posible.

Escuela amphibia – de la enfermedad al remedio. Vegetales secos y textiles, medidas variables (2019)

¿Cómo definirías lo que estás produciendo y cuáles serían los antecedentes tanto internos a tu obra como externos que te llevaron hasta este punto? 

Podría definir mi producción en el marco del arte contemporáneo, ya que este paraguas albergaría las prácticas que, como en mi caso, no se encasillan en una técnica o una disciplina específicas, sino que se identifican más por la ruptura y el cruce de dichas disciplinas.

Los antecedentes internos de esta evolución en mi obra los sitúo en mi necesidad de experimentar libremente con materiales, y de encontrarme más a gusto en los bordes. Si bien mi formación de grado es específica en escultura, siempre me interesó el cruce de lenguajes, tanto que mi tesis consistió en el diseño y realización de la escenografía y utilería para una obra de teatro (en aquellos años no eran frecuentes estas propuestas dentro de las instituciones académicas). Los antecedentes externos los brinda y habilita justamente el arte contemporáneo, campo que se empieza a difundir y practicar en la ciudad de Córdoba en los años ochenta, cuando yo era apenas una estudiante en la escuela de artes. Pude ver cómo nacía y aunque me seducía, no formé  parte activa de esa movida. Luego, al radicarme en la ciudad de Villa María, mi tarea docente en la  escuela de arte comenzó a demandarme mucho tiempo pero a la vez me  fue permitiendo seguir mi formación e ir encontrando referentes con los cuales identificarme, actualizar las prácticas.

Escuela amphibia – de la casa al universo. Objetos medidas variables (2019)

¿Cómo es el proceso de creación? ¿Tenés en claro gran parte de lo que querés antes de ponerte a trabajar, o la creación se define en el taller y con los materiales seleccionados? 

El proceso de creación casi siempre es aleatorio y bastante caótico. Suelo ir primero por la intuición, y el cuerpo como antena. Es decir que por los canales sensibles es por donde empieza todo. Todo lo que aprendo y hago me pasa por el cuerpo. Para mi producción individual, el tacto es fundamental en mi conexión con los materiales, la temperatura, las texturas. También  el olfato, el sonido. Y los colores como parte de las  cualidades de esos materiales, nunca tapándolos. Luego  comienza el proceso de racionalización, de análisis, donde ordeno ideas y trazo planes, que muchas veces van cambiando en el trayecto, porque nunca deja de estar presente el factor sensible y algo irracional. El camino es tratar de darle forma y sentido a las ideas que voy madurando a medida que voy dialogando con los materiales. Ese texto está entramado (no de manera lineal o ilustrativa) con la literatura que voy leyendo, soporte imprescindible para mis experiencias estéticas. Paralelamente escribo en cuadernos, tomo registro, boceto formas, casi siempre en simultáneo.

Prueba de laboratorio. Instalación, hojas de papel reciclado y tender

Para los proyectos colectivos la dinámica es necesariamente más organizada, si bien siempre la intuición y el cuerpo son prioritarios. En estos espacios de trabajo el acento está puesto en la escucha, el diálogo, en no perder de vista los objetivos y en optimizar la gestión para lograrlo.

Por último, en mi actividad docente conjugo las dos estrategias anteriores. Para poder compartir mis conocimientos y experiencias, debo haber transitado por ellas en mi espacio íntimo y solitario. Paralelamente, vivo la docencia como una práctica de gestión permanente y de gran enriquecimiento, como un movimiento de ida y vuelta que me incita a hacerme preguntas continuamente, donde me sorprendo, donde pongo muchísima energía pero también la renuevo. Ejerzo la docencia en una escuela de artes pública, como formadora de formadores y de tecnicatura en arte. Esto constituye para mí una responsabilidad y toma de posición en relación a mi trabajo y al rol del arte en una sociedad.

¿De qué artista o movimiento contemporáneo argentino o del extranjero te sentís cerca, o al menos lo has incorporado como un interlocutor silencioso para pensar tu trabajo? 

No podría decir que formo parte un movimiento, aunque ya mencioné que me identifico con las prácticas contemporáneas.  Mis participaciones  en las dinámicas del arte por fuera del ámbito local son algo esporádicas, habría que ver si los movimientos incluyen las acciones de las escenas del interior (todo un tema la descentralización del arte).

La lista de referentes sería muy larga. Hubo y hay gran cantidad de artistas con los que me he sentido identificada, en algunos casos por ideología, o por actitud, o por la manera de vincularse con el lenguaje.  Diana Aisemberg dice que los referentes “son compañeros de ruta, amigos y maestros que nos ayudan permanentemente a comprender nuestra obra”.

Puedo mencionar a quienes he incorporado en estos últimos años. Una es Claudia del Río, artista rosarina, maestra, fundadora del club de dibujo. Me interesa su vínculo con la palabra, su poética, su manera de enseñar, su actitud ante el arte, como dice Nancy Rojas en un fragmento del texto en catálogo de la muestra Idealister: “… su fuga constante del estilo, considerado éste como una de las matrices de las tradiciones reveladoras del dominio masculino”. Otra es Ana Gallardo, artista con la que me identifico en sus preocupaciones y reflexiones, en su posición política e interpelación sobre el sistema del arte. También su obra, muy difícil de encasillar por la diversidad de medios a los que apela, me parece altamente inspiradora, como por ejemplo el proyecto Escuela de envejecer, donde se plantea y acciona ante el problema de los ancianos en la  sociedad contemporánea. En esta lista de imprescindible pongo, además, a Luis Camnitzer, artista conceptual  y docente uruguayo. Su mirada siempre lúcida sobre cuál es la función del arte y la figura del artista en el contexto actual, me ayudan a orientarme dónde estoy parada.

No mente 2. Aguada de cúrcuma y tinta de gel sobre hoja canson

Para cerrar, nombraré dos referentes que tienen que ver con el oficio de la cerámica, porque el vínculo con la tierra es para mí esencial, aunque no me defina como ceramista. Uno es Gustavo Pérez, ceramista mexicano, maestro en el oficio, sus reflexiones sobre el hacer y sobre el vínculo con la materia y las formas son de profunda enseñanza. El otro es una cooperativa de mujeres ceramistas del Paraguay, Kambuchiapo, que hacen cántaros, son trabajadoras que mantienen la técnica ancestral reflejando el entorno natural.

Arqueología de un intento. Instalación

 


Muestras y distinciones

Ha realizado muestras individuales en Villa María y ha participado en muestras colectivas a nivel provincial y nacional. Además, ha obtenidos menciones en escultura en salones de CABA (Palais de Glace) y provincia de Buenos Aires (Universidad de Morón). Dentro de sus proyectos colaborativos, ha participado con numerosas obras e intervenciones en el espacio público.

 


En Internet y redes sociales

Página web: gabrielamanfredi.com

Facebook: gaby.manfredi.7

Instagram: gaby.manfredi

 

 

  • Licenciado en Letras Modernas y periodista cultural. También incursionó en la docencia y la escritura de guiones documentales. Publicó el libro de cuentos El fin de la intimidad, y tiene otro más inédito, además de uno de perfiles en preparación.

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