[cuestionario Fijo] José Pizarro: El trazo lúcido

José Pizarro nació en Elena, Córdoba (1966), y vive en la capital provincial. Es artista visual, escritor y docente. Desde sus primeras exposiciones hasta el presente ha trabajado con diversos materiales y soportes, como el dibujo, la escritura y la pintura, pero además ha utilizado la fotografía y ha incursionado en la instalación y la performance.

Retrato

Es profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes Dr. Figuera Alcorta. Universidad Provincial de Córdoba. UPC. Su interés permanente por la reflexión sobre el arte lo llevó a ser uno de los fundadores del espacio Cielo teórico. Estética y pensamiento en artes visuales, y a coordinar seminarios y clínicas de obras en distintas provincias del país.

Algunas de sus exposiciones: La luna de Megumi (2000, Fundación Proa, Buenos Aires), ¿Quién es José Pizarro? (2007, Museo Macro-Castagnino, Rosario), Fantasma per se (2009, Museo Caraffa, Córdoba), Niñobjeto (2014, MUMU, Córdoba), Volátil felicidad (2015, Parque de la Memoria, Buenos Aires), Thinking David Bowie (2016, Galería Piccadilly, Córdoba), Sabemos iniciar mundos. Poliniza dos (2018, UPV Valencia), y Un espacio como este (2018, Museo Caraffa).

Publicó los libros de escritos y dibujos Después y Oulgrieec.

¿En qué estas trabajando en la actualidad?

Lo que me atrae es trabajar varias lógicas al mismo tiempo. Descubrí que cada lenguaje que trabajaba estaba relacionado con un lugar, con espacios diferentes. Por ejemplo, si trabajo una obra más física, en pinturas o en proyectos de instalación, me siento más cómodo en el taller, es el espacio ideal. En cambio, si me pongo a escribir lo hago en mi departamento, en la intimidad de la noche y en espacios más reducidos. Y los procesos con la imagen fotográfica suceden en la calle y luego en la edición, a través del proceso digital.

Vaciar la curva (otra lengua) 1. 2017. tinta s-papel. 25x35cm

En relación a esto último, estoy terminando un trabajo grande de archivo que lleva como nombre provisorio “Esto no es una experiencia”, una suerte de señalamiento fotográfico realizado en los últimos diez años. Este proceso piensa la imposibilidad de las imágenes para revelar una experiencia de mundo, o los sucesos pasados. La experiencia tiene imágenes, aunque son solo mentales. En este punto las imágenes se relacionan más con una estructura de ensoñación que con un registro psico-nostálgico o de orden indicial. Esta es la base conceptual que tiene, a su vez, distintas ramificaciones.

Por otro lado, en estos años tengo una relación estrecha con la escritura. Estoy preparando mi tercer libro, que será de relatos. Todo un desafío, ya que entiendo que mis escritos fueron siempre enteramente poéticos, o, en otro orden, teóricos. Esta vez me animé con unos relatos de ficción con personajes e historias realistas. Son relatos que indagan sobre lo humano, lo polifónico de la mente y las conductas, y están basados en hechos reales de personas conocidas.

¿Cómo definirías lo que estás produciendo y cuáles son los antecedentes tanto internos a tu obra como externos que te llevaron hasta este punto? 

Debussy 3. 2020. acrilico s-tela. 80x60cm

Creo que el lugar en donde se reúne práctica y pensamiento de varios años de trabajo es el dibujo. Tengo un interés especial por experimentar los límites del dibujo y la escritura, que es propio de mis procesos desde sus comienzos. Pero es hoy donde las diferentes formas y tonos del dibujo, las formas razonadas del garabato, o los anagramas y caligramas se conectan y entran en dialogo. Tengo un interés especial en las escrituras asémicas, que aparecen y nombran, construyen orden y generan abismos (en un espacio compartido), donde el espectro de sentidos aumenta, donde es más abierto el campo de interpretación. Claro que dentro de esta lógica, los recursos del manuscrito a veces derivan a formas planificadas de una escritura automática, y otras desembocan en tramas algo más encriptadas o laberínticas. Con los años mis trabajos se fueron nutriendo de filosofías o pensamientos “gráficos”, donde el dibujo en vez de responder a las preguntas sobre la naturaleza de la experiencia, es él quien las origina. He encontrado varias diferencias entre mis lenguajes: en la pintura hay cierto enfriamiento de los recursos operativos (una expresión reservada, una tensión en lo reprimido), en cambio en el dibujo, por su carácter procesual, austero, la transferencia de sentidos en la aplicación es más directa y sencilla. La precisión deja filtrar cierta ambigüedad poética necesaria para abrir un mapa de relaciones, hay una mayor confianza en la primera ejecución manuscrita.

¿Cómo es el proceso de creación? ¿Tenés en claro hacia dónde querés ir antes de ponerte a trabajar, o la creación se define más bien en el taller y con los materiales seleccionados? 

Debussy 6. 2020. acrílico sobre tela. 65x50cm. Museo Genaro Pérez.

Trabajo dentro de una seguridad amable, en un estado distendido. No hay una experiencia de la “hoja o tela en blanco”, eso nunca me sucedió. No hay a priori una anulación (autocensura) de la experiencia de creación. En todo caso los resultados serán juzgados en relación a un todo. Y es allí cuando el proceso de descarte y selección se lleva a cabo.

En los procesos hay innumerables encadenamientos donde ya es difícil encontrar cuándo se iniciaron, cuál es el principio del eslabón, aunque siempre hay un estado continúo de renovación del sentido. Hay búsquedas nuevas, nuevos escenarios que provocan y ponen “trampas” a los ya fluidos mecanismos que articulan los procesos.

Siempre hay algo nuevo que aparece, pero no aparece solo, así nomás. Hay determinados formas de apertura para que esto suceda. Si la bohemia pensaba que era el mundo “del afuera” quien los inspiraba, yo pienso que hay una experiencia estética que tiene sus espacios, sus contradicciones, sus formas de progresos y repetición; es allí donde sucede la renovación. Aquí intervienen los conceptos de transcripción y de improvisación, que se van alternando momentos y protagonismo. Cuanto más grande es la experiencia, más grande es el territorio, eso es lo bueno de tener más material poético. ¿Y lo malo? Que podría ser un territorio más difícil de abarcar.

¿De qué artista o movimiento contemporáneo argentino o del extranjero te sentís cerca, o al menos lo has incorporado como un interlocutor silencioso para pensar tu trabajo? 

Mi trabajo de artista se relaciona con el de docente. Yo trabajo el arte desde adentro. ¿Qué sería esto? Que comparto las experiencias estéticas de otros artistas, escritores, filósofos. Hablo de eso. Las analizo al mismo tiempo que las disfruto. Tengo interés por los artistas que trabajaron el pensamiento en la imagen. El arte brasilero, que es tan particular, con una personalidad muy marcada, siempre fue una guía. Oiticica y Lygia Clark han sido inspiradores. Me interesa la obra de Mira Schendel y, más actual, la de Laura Lima y del grupo Chelpa Ferro. Todos artistas con cierto perfume vanguardista, si es que hoy podemos usar este concepto. Artistas conceptuales algunos. De nuestro país, tengo una mirada bastante crítica. No veo un panorama actual estimulante en el arte argentino. Los artistas de las nuevas generaciones (y de las viejas, jaja) están más ocupados en llenar formularios (el artista oficinista), en tener reuniones de negocios, con estéticas pobres y ética cero… Claro que tengo algunos artistas referentes. Siempre he mirado a Victor Grippo, un artista completo, con ese circuito de ciencia y filosofía y con momentos metafísicos incluso. La pintura de Alfredo Hlito siempre es interesante para rever, también algunos experimentos de Tomás Saraceno. Lo que siempre miré con curiosidad fueron las historias de la abstracción en la pintura y en la fotografía, y la historia de la geometría en la pintura. El movimiento Madí argentino. Tuve un interés especial en la llamada geometría transcendental (constructivismo ruso, cubismo y Mondrian). Y después, más acá en el tiempo, miré a los artistas Neogeo de las últimas décadas, en especial leí y seguí la obra de Peter Halley. Aunque hoy se ha vuelto menos interesante por estar ligado a las ideas posestructuralistas, que ahora me interesan poco y nada.

Debussy (movimientos). 2019. Pintura mural sobre pared. Acrílico sobre tela. medida instalación: 5×10 m. Museo Genaro Pérez.

Un lugar interesante son los escritos de artistas (que formaron parte de algunos de los seminarios que dicte estos años). De allí se desprenden poéticas, acertijos y filosofías, a veces más importantes que sus propias obras visuales. Son la poesía y la literatura un lugar donde siempre recurro, para poder encontrar otra dimensión de las idea, en la experiencia de nombrar. Y ahí aparecen las lecturas de Georges Perec, T.S. Eliot, Sylvia Plath o Rebecca Solnit, por nombrar algunos, muy diferentes entre sí.

 

 

 

 

 

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  • Licenciado en Letras Modernas y periodista cultural. También incursionó en la docencia y la escritura de guiones documentales. Publicó el libro de cuentos El fin de la intimidad, y tiene otro más inédito, además de uno de perfiles en preparación.

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