De amigxs, memorias y despedidas

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Lxs amigxs, la vida dos veces, el encuentro, la maravilla de la amiga que sonríe como en la infancia,  la ternura que lxs nombra, la muerte que no puede romper ese lazo, relación amorosa que trasciende al tiempo, dolor ante las dentelladas de la parca que los lleva, hermandad, complicidad, miradas, hilos que unen los desiertos de los corazones. Los poemas esta vez son más largos y algunos muy leídos, los habitan bellísimas imágenes que transmiten la potencia de esa relación humana que es la amistad…  Están ahí, para ser recordados, releídos, reencontrados… Selección y texto : Silvia Giambroni. Las ilustraciones son bordados de Mariana Robles (archivodeobramarianarobles.blogspot.com)

Qué lindo cuando muera

a Raúl Brie

Qué lindo cuando muera y vengan mis amigos a mirarme los ojos.
Estaré ya lejano, llenas de un sueño quieto mis pupilas.
Tal vez dentro de esa agua
vayan viendo las cosas que yo he visto y amado:
un lapacho amarillo y otro lapacho blanco
donde miré la tarde endulceserse silenciosa
y a la nieve pensando su copo más hermoso.
Tal vez me miren viendo cómo nace la flor de la semilla,
su fiesta sola y olvidada;
puede ser que me encuentren sobre los cementerios de las cumbres en La Poma,
oyendo cómo suena, reseco en siemprevivas, el olvido en el viento
entre rosas celestes de papel inocente.
Quizás también, junto a mis apagados ademanes,
beban la chicha cuajada en ojos muertos
por donde miran tristes los maíces de América
y por donde mi canto se calienta
y me sale al camino
igual que una bandera colorada y de fiesta en Bolivia.
Quizás dentro los cielos hueros de mis pupilas
hallen una corzuela muriéndose en los montes
como un agua apagada por su propia hermosura
y encuentren unos ciegos cantando, entraña tras entraña,
muertos que se les quedan colgados de sus rezos
igual que una guirnalda de violetas heladas.
Acaso un día, carnavaleando airosos con el vino
llenos de sol y harina y coplas y caballos,
topen un ramo verde de albahaca marchitado
y piensen que yo alegre me coronaba de laureles.
Puede ser que mirándome se vayan por los chacos
y entre arena y arena y más arena se descuelgue la luna
con una garza adentro entre los bobadales del Bermejo.
Quizás entre guitarras las madres amantísimas
sientan las serenatas desvelarlas;
quizás con las palomas del amor se alejen sus mensajes
en papeles celestes
deshaciendo en el aire sus besos delicados.
Quizás todo eso ocurra
cuando junto a mis ojos, grises por el olvido,
estén conmigo dulcemente muertos.

Ramón J. Castilla

La amiga

He invitado a mi amiga
a caminar por el domingo.
Juntas
anduvimos las orillas del río,
el puente de las moras.
Ella, ha callado, mirándome,
mientras la tarde
y las aguas
oscurecían.
Al descuido
nombré la pena
y ha sonreído
como cuando era niña.
Pero al llegar
a los últimos árboles
me ha contado,
que en el pueblo, este verano
han cantado los pájaros
más hermoso
que en los años pasados.

Susana Cabuchi

Los amigos

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan 
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

 Livianamente hermanos del destino, 
dioscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan 
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.

Julio Cortázar

Elegía
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
.
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

La vida dos veces

Miren cómo sonaba allá en mi barrio agreste
este nombre caído de los mares lejanos:
Toddy Deussán. Un chico alimentado a lirios.
Una flor de su madre que soñaba otra vida.
Supe que no querían que jugara conmigo
porque yo era la forma del pánico y el hambre
y la más descarada miseria por el mundo.
Pero Toddy, esa gracia hecha de mimbre y aire,
vivía hipnotizado por mi gran aventura.
Cuando huía del ojo celoso de su madre
se acercaba a mi sombra con cierto desenfado,
me mostraba sonriendo sus ignotos tesoros
y me buscaba el lado más pájaro del alma.
.
Él descubrió en mis ojos cierto país del sueño
donde se desnudaba un ángel con harapos,
algunos yacimientos de enterrada inocencia
y un gran rompecabezas de ternura en mis manos.
.
Un día, ya vencidos por nuestra resistencia,
los padres me dejaron entrar en el santuario,
nos sirvieron un río de leche y medialunas
y yo los deslumbré dibujando caballos.
Después, siguió la vida, como siempre sucede,
volvió el viento de agosto y crecieron los árboles;
sus padres, que tenían el sueño de otra vida,
una tarde ceniza se mudaron de barrio.
Yo olvidé al canillita en un cruce de esquinas,
entré al jornal violento del vino y los obrajes,
vestí los portentosos pantalones del viento
y descubrí mi oficio de fábula y guitarra.
.
Toddy, se llama Alfredo Deussán, vive en Mendoza,
casó con otro mimbre hace muchos veranos,
seguramente tiene un puñado de niños
y es una pajarera su comedor de diario.
.
Acaso, un año de estos, cuando vuelva al oeste,
llame a su puerta clara y despierte sus pájaros,
sólo porque un amigo es la vida dos veces
y desde aquella tarde no dibujo caballos

Armando Tejada Gómez


Los poemas andaban por aquí:

Hernández, Miguel. Poesías completas. Editorial Aguilar (1979)
Castilla, Ramón J. Cantos del gozante. San Salvador de Jujuy. (1972)
Cortázar Julio. Salvo el crepúsculo. Editorial Nueva Imagen. Buenos Aires. (1984)
El bello poema de Susana Cabuchi fue copiado de su muro de facebook.
El poema de Armando Tejada Gómez circula por mi memoria desde hace muchos años y lo copié de un blog que se llama “Leer porque sí”.

 

  • Silvia Giambroni es profesora de Lengua y Literatura, pedagoga, pero por sobre todas las cosas, lectora. Trabajó 32 años en la docencia. En Barbaria hace lo que más le gusta que es seleccionar poemas porque sí, con la intención de compartirlos, darlos a conocer, donarlos a quien quiera, para hacer de este mundo un lugar, aunque sea por un momento, más habitable.

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