De soles y fulgores…

En estos poemas elegidos, el sol, el sol como lo que no muere y perdura, el sol como posibilidad de seguir viviendo, como revelación de la verdad y como esperanza de construir un nuevo mundo después del peor de los dolores. El sol como conjuro contra la muerte. El sol que se funde con el corazón del poeta, como ternura y juego de calor y abrigo. El sol, luz que desentraña enigmas y asombros, el sol que todo ilumina y tiñe de dorados fulgores. Y también el sol que no puede contra las cenizas y la oscuridad, el sol que no calma, ni ampara ni ahuyenta la muerte.
Muchos otros poemas hablan del sol sin nombrarlo, hablan, sobre todo, de la luz, del resplandor, fulgor, del mediodía y el calor, pero cuando hablan del día y su brillo, de la intensidad de la luz ahí está el sol. Como bandera o como incendio, como testigo de la vida en esta tierra.

Marc Chagall (1887-1985) Acuarela

VIII
Vivo en el sol, cara a la luz.
¡Que solo los fantasmas habiten las sombras
y los que tienen manchadas con sangre las manos!

Me atrevo a mirarte
y no derramo ninguna lágrima.
Te acercas desde el infinito
me calientas la sangre
los huesos
y haces que pueda asombrarme de los pájaros
y de las rosas todavía.

Glauce Baldovin

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II

Es en el sol
donde cada cosa se nombra por su nombre.
Este es el hombre
estos son los huesos.

Calcinados los huesos por el sol
haremos la harina y la levadura
con que nuevamente construiremos el universo.

Glauce Baldovin

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O sole mío

el sol calienta pájaros
y yo te recuerdo sol mío
y
canto en voz baja
para no molestar al sol

Juan Gelman

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XXIII

basta
no quiero más de muerte
no quiero más de dolor o sombras basta
mi corazón es espléndido como una palabra

mi corazón se ha vuelto bello como el sol
que sale vuela canta mi corazón
es de temprano un pajarito
y después es tu nombre

tu nombre sube todas las mañanas
calienta el mundo y se pone
solo en mi corazón
sol en mi corazón

Juan Gelman

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y nunca pude decirte
algo semejante a un sol pero distinto

Roberto Jorge Santoro

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Versión Primera

El sol viaja en el cielo y es puro oro.
Nacen bajo su luz enormes girasoles, retamas y el corazón de las manzanillas.

Versión Segunda

¿A qué penumbra hay que acudir para leer
A Xul Solar, sus enigmas, los mensajes de otros soles?
¿Entrecerrando los ojos, guardando los asombros?

Edith Vera

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La jaula

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik

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Los poemas son de los siguientes libros:

Glauce Baldovin. Mi signo es de fuego. Poesía completa. Caballo negro editora. (2018)
Gelman Juan. Cólera buey. Libros de la tierra firme. Buenos Aires (1984)
Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Editorial Lumen. Buenos Aires (2008)
Santoro, Roberto Jorge. Obra poética completa. 1959-1977. Ediciones RyR. Buenos Aires (2008)
Vera Edith. El libro de las dos versiones. Ediciones Radamanto. Villa María, Córdoba (1997)

  • Silvia Giambroni es profesora de Lengua y Literatura, pedagoga, pero por sobre todas las cosas, lectora. Trabajó 32 años en la docencia. En Barbaria hace lo que más le gusta que es seleccionar poemas porque sí, con la intención de compartirlos, darlos a conocer, donarlos a quien quiera, para hacer de este mundo un lugar, aunque sea por un momento, más habitable.

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