Engañapichanga

Hoy comenzamos con la primera entrega de Engañapichanga, una novela inédita del escritor y director de teatro Roberto Videla. De quien ya publicamos anteriormente y también por entregas semanales Bésame, estúpido. Comentarios y chismes sobre cine, teatro, libros, música.

para Liliana Paolinelli

No se puede quedar uno siempre
un poco quedaré
un poco iré

Vivian Lamarque, Questa quieta polvere

Y todas las figuras son así:
dibujos de luz, agrupamientos de puntos,
de partículas, un cuadro de impulsos…
Y ahí estoy: por los salones, por las casas,
ciudades, parecida conmigo.

Tom Zé, Fernando Faro, Pour Elis

Doctora (Engañapichanga 1)

 

 

 

para Hilda Vittar y Ana Simonetti 

Eres como la espinita que se ha clavado en mi corazón
suave que me estás sangrando
que me estás matando de pasión.
Manuel Jiménez

 

Doctora, ¿Ud. es doctora también?, voy al grano, mire, me siento un termostato descalibrado para abajo, o para donde sea, entero yo un aparato que detecta la humedad al menor signo y entonces se alerta, comienza a bufar, a retorcerse en sudores, se me abren canillas en la nuca detrás de las orejas en el cuello debajo de los brazos, no quiero decir la palabra sobaco porque me parece tremenda, no la usan tanto los poetas, ellos usan voraz, bramosía, clamor, cúspide, cénit, etc., usan lo que tiene retumbe, tampoco me gusta usar axila que me parece fifí, y me despierto embarrado, retorcido en el charco de las almohadas, de las sábanas, o me sucede caminando apenas el tiempo vira, o tempo virou, o apenas me agito un poco; me siento empalidecer, ponerme frío y chorrear, y también cuando como, no como tanto, pero unos bocaditos y ya está, un café a veces, también un risotto o una pasta, comidas sanas sin salsas pesadas, naturales casi, me obligan a prender el ventilador o a usar las servilletas de papel de la cena o del almuerzo, las que estoy usando en la mesa, es una mesita de jardín que tengo doblada detrás del sillón y que abro cuando preparo la mesa, quiero decir mesita, le pongo mantel, claro, y uso/usamos el sillón mismo como sillas, es que mi departamento es muy chico y preferí crear living antes que comedor; cuando mi amigo, solícito, él es muy tierno, me acaricia la cabeza para demostrarme que no le importa mi vulcanización, doy un salto porque no quiero que toque mi laguna, tengo miedo de darle asco/cosita/idea y que deje de quererme por unos instantes, aunque me asegura que a él no le importa, que son problemas míos, mientras insiste en escarbar mi nuca con sus dedos, ah, tiene una mano hermosa que sabe acariciar, es una mano tranquila que no se altera con mis desplantes, también es una mano livianapesada, en fin es una mano ideal pero para otros momentos, momentos de más intimidad digamos, en los que no me perturba y no me obliga a rebelarme como cuando comemos o tomo un café; es cierto que también después de hacer el amor caigo envuelto en vahos de géiser, me suben de no sé dónde, creo que de ahí… me da un poco de vergüenza hablar así pero no quiero andar con eufemismos… del pito… de los huevos… de toda la zona… y se elevan los tales efluvios mezclándose con el tumulto del corazón… a veces me asusta la violencia con que me late al hacer el amor cerca del final, y es cierto que medio irregular late siempre, es de origen genético, quiero decir congénito… ¿es lo mismo?, me lo descubrieron a los dieciséis años, mi papá que era médico me lo descubrió a esto de la extrasistolia, extrasístoles, una sistolia extra será, un latido o de más o de menos, menossistolia, pareciera ser algo que no altera la normalidad en general, que no se sabe de dónde viene, que no es menos sino que el latido se adelanta un punto, Ud. que es médica debe saberlo, ¿no?, uy, también me pasa con las cosas, por ejemplo si tengo que cambiar una lamparita ahí no es tan grave, pero por ejemplo limpiar los estantes de la biblioteca, lavar los azulejos del baño y cosas más tecnológicas como piratear una música o tratar de resolver un problema de funcionamiento de la computadora, cosas así me ponen de la nuca, tienen que ver con mi inutilidad manual o con mis carencias en todo lo que sea albañilería, carpintería, oficios, deportes ni hablemos, lo del fútbol daría para un capítulo entero vergonzoso… –aunque era un buen nadador y lanzador de jabalina–, pero también matemáticas, cálculos, teoremas, bajar programas, instalar antivirus, me siento inferior será y ahí nomás a sudar y eliminar toxinas, espero que algún bien redunde de tanta sal perdida, también se irán los bichos, supongo, debo ser la persona más sana del planeta si es por eso, en fin que no consigo saber nada de esto, no saco nada en limpio… en limpio… porque sucede en cosas muy grandes, como lo del sexo, y en cosas tontas como el cambio de una lamparita, algo en la base de mi idiosincrasia no está bien, se ve, porque se asoma por todas partes este desvencije, esta anomalía; es demasiada sensibilidad, demasiado corazón, como un guante lleno de espinitas por dentro, eso es… un equilibrio desajustado con el mundo, me doy un poco de lástima, no, no es cierto, me doy apenas bronca, porque no es tan grande y me deja vivir en verdad, pero late ahí encima, una espada de Damocles, un cuchillito, una navaja no tan afilada pero molesta, que me obliga a poner cara de nada, por ejemplo en una cena con otra gente, amiga o no, a secarme con los dedos la frente con disimulo, los bordes de la nariz, las sienes, ah las sienes son lo peor, porque no quiero que la cara brille y me delate, pensarán que es por el vino, tengo medio la fama de que me gusta el vino, es que soy de Cuyo, pero no es eso, es la mezcla de comida con la excitación de la charla, un poco el vino sí, y sigo disimulando y creo consiguiendo engañar hasta que no doy más y aclaro por las dudas que tengo el termostato alterado, que es algo incorporado a  mi metabolismo, que no es nada grave… porque no es grave, espero, ¿no?, no quiero pasar por un hipocondríaco, porque no lo soy, ¿quién no tiene estas preocupaciones chiquitas en su vida?, ahora le estoy dando mucha importancia porque me detengo a pensar, pero es por eso, los detalles se suman y la cuestión parece más grande de lo que es, tampoco quiero hacerme el tonto y pretender que esto no es nada, me gusta enfrentar mis problemas, pero también me gusta resolverlos, y hasta ahora nada de nada, no mejoro, no, tanta conciencia no me lleva a ningún deslumbramiento, epifanía, insight… aunque a veces me pasó, una vez fue impresionante, estaba trabajando, no sé si eso es realmente trabajar, creo que este asunto de preparar personajes y escenitas y mostrarse no es exactamente un laburo, pero bueno… estaba trabajando un texto de Dostoyevski, de la novela El idiota, cuando el príncipe Mishkin cuenta a su familia de la aristocracia pobre de San Petersburgo, a quienes conoció ese mismo día, que en Suiza, de donde viene de estar internado por sus trastornos epilépticos, ah, Dostoyevski también era epiléptico, por eso siempre lo nombro para de algún modo justificar que yo también escribo muy cercano a la autobiografía… hay quienes dicen que lo mío es demasiado mío, que a quién le importa, bueno, ahí está Dostoyevski para demostrar lo contrario, supongo que querrán decir que no logro superar el narcisismo, trascender de mi persona hacia una zona mejor, menos espúrea, espúreo es un barbarismo, se dice espurio… cada vez que me lo dicen… menos mal que lo dicen poco… siento primero una rebeldía… y después una inquietud… la sensación de ser inadecuado o demasiado aprovechador o exhibicionista para alguien como yo que de algún modo tiene una vida pública al ser actor o escritor, escritor ya quisiera, me asalta una sensación de mediocridad, no me gusto, me siento un fraude, que lo que escribo es un engañapichanga, y pienso que puede ser, pero no siempre, a veces sí, a veces no… decía que el príncipe cuenta que asistió a un… me distraigo, es que ayer al perrito de mi novio, de mi amor, no sé si llamarlo mi amor o mi novio, él a veces me dice bichovio, lo mordió, lo picó, ¿se dice lo picó o le picó?, un alacrán, en la casa, debajo de una mesita del living, empezó a saltar y el escorpión se le desprendió de la cola, lo mataron y el perro les mostraba la patita mordida/picada, como si fuera una persona, un cristiano, curame curame curame, puedo ver la escena como si la estuviera viendo, lo llevaron a emergencias veterinarias pero parece que no hay un suero especial para perros o animales, o tal vez sea que no lo quieren gastar en bichos, como si fueran poca cosa, menos que una persona, cuando se sabe que las mascotas son como hijos y más, como hermanos, no como padres y madres, eso somos nosotros para ellos… en fin, que no pasó nada grave, le pusieron corticoides, lo llevaron a control y anduvo todo bien, menos mal, pobre, qué susto, él y él, o sea el perro y mi amor… cómo me distraje, ya vuelvo con El idiota… el libro que lee la chica de la película El rayo verde justo al conocer al que será su amor es El idiota… pero ya me fui de nuevo… tráigame de las orejas… mire…es requete interesante lo que pasó…

Autores

  • Licenciado en Cine UNC, luego integrante del LTL. Vivió exiliado 10 años y a su regreso, en 1984, fue director de teatro de varios grupos reconocidos y docente en Cine y Teatro de la UNC, de donde se jubiló en 2017. Desde 2008 escribe novelas y relatos autobiográficos. Ya tiene 16 libros publicados, entre los que se destacan El chico y Perla, un retrato del vínculo con su madre.

  • Ilustrador, artista plástico, humorista. Publica y publicó en todos los medios que vale la pena. Hace buenos asados, vive con Marisa y tiene un perro que se llama Teo.

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