Homenaje a Cortázar

Como un Jekyll y Hyde contemporáneos, el reconocido director de cine publicitario Edi Flehner se aleja de la cámara y se sumerge en un singular ejercicio literario.

 

Foto @by_morci > Instagram

Rayuela es una novela singular. Recuerdo el Capítulo 68, un texto erótico escrito en gíglico (idioma íntimo que compartían Oliveira y la Maga). Cortázar lleva hasta el límite el lenguaje, compartido por dos amantes sin embargo no nos resulta ajeno. Nos permite comprender la escena sin que comprendamos las palabras. 

Me placen las obstrucciones, tomé el desafío de construir un texto (respetando el espíritu y forma del Cap 68), asumí con admiración la estructura gramatical; respeté la cantidad de palabras, la similitud y ubicación de los verbos, las conjunciones, preposiciones y las interjecciones y construí un nuevo texto.

Cap. 68

Apenas le sentía el lloriqueo, a ella se le ocurría que es banal y caían en una oscilación amorosa, en salvajes arrebatos de lujuria. Cada vez que él procuraba la dura verdad, se enredaban en un frenesí quejumbroso y tenían que teatralizar su esencia, sintiendo cómo poco a poco las insignificancias deleitosas los carcomían, se apretujaban, se iban apoltronando, languideciendo, hasta quedar tendidos como una partícula de idea. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella no se conformó y dijo que es una película estúpida como la vida, consintiendo que él se aproxime suavemente a su decepción. Apenas se tocan, algo como un roce les hace perder el seso, los libera y desbloquea, de pronto era el delirio, las palabras de la saliva jadeante, la duración exasperante del amor, las víctimas del deseo, los tiempos hacen al escéptico, es la angustia decepcionada. ¡Basta! ¡Basta! Le dije tu desesperación me aburre, me sentía, impío, tiranizado, y avasallado. Temblaba el cuerpo, se vencían las maldiciones, y todo se resolvía en un profundo no vale la pena, en actos de adoración que caían en una oscilación amoral.

 

Julio Cortázar, Rayuela (capítulo 68)

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

 

  • Enemigo de las bios, Edi cuenta la suya así: “Veo alguna lágrima. Me acerco o me alejo de los acordes, las palabras que son iguales, monótonas, o mejor aún, infinitas. Yo hubiera querido que la vida siguiera para siempre. Oigo el ruido del arpa, la arrojo al suelo. Me quiso una mujer que no olvidaré; la dejé o ella me dejó. Transcurro en desorden. Veo con asombro que la luz está declinando”.

4 comentarios

  • Muy bueno Edy! te felicito, no solo por el contenido de lo que haces, sino tambien porque estas haciendo algo que nace de tu ser, de tu sabiduria, sinceramente Felicitaciones!!

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  • Un trabajo, maravillosamente meticuloso, como nos tenes acostumbrados. Quien tuvo el placer de compartir con vos al menos una charla sabe de tu aguda mirada. Gracias!! Por compartir. Y no quiero dejar de mencionar la pena que me da que dejes de filmar, ojalá sea por un momento. Te abrazo y celebro tus logros personales

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