[Libro] Celebración en la Galaxia Bradbury

Este año se cumplió el centenario del nacimiento de Ray Bradbury, autor alucinante y profético que abonó la imaginación de millones de lectores en todo el mundo. Convocado por el escritor y periodista Matías Carnevale, un grupo de 12 ensayistas argentinos y extranjeros lo homenajea con textos que abordan diversas cuestiones. El compilador cuenta la historia del libro, los temas de los que se ocupa y da su opinión sobre la importancia y la actualidad del autor de Crónicas marcianas.

La idea de editar un libro en homenaje a Bradbury surgió de la imposibilidad de organizar unas jornadas alusivas en la Ciudad de Buenos Aires, dada la cuarentena. Suelo colaborar con algunos medios con artículos, y de esas notas un gran porcentaje son sobre aniversarios de escritores o textos que me parece valioso comentar o rescatar. En 2018 escribí una nota para el diario Los Andes sobre el bicentenario de la publicación de Frankenstein, y por eso me convocaron para unas jornadas que se hicieron en conmemoración de la fecha. Moderé una mesa en la que estaban Lidia Tolchinsky, Eduardo Wolovelsky y Oscar Carballo.

Con ese evento en mente, se me ocurrió coordinar uno similar, para el centenario del nacimiento de Bradbury, que se cumplió el 22 de agosto. A fines de 2019 contacté a Omara Barra, gestora cultural que trabaja incansablemente como organizadora de ocasiones como esa, y comenzamos a ver la posibilidad de llevarla a cabo… hasta que en marzo se canceló todo. Se suspendió la vida, diría. Esa determinación que tuve, de reunir a varios colaboradores, la utilicé para pasar a una especie de plan B y así no perder los trabajos que ya habían comenzado a preparar. El libro, entonces, nace de una circunstancia adversa y cobra forma gracias a la buena predisposición de una docena de colaboradores que se sumaron sin ver un peso o sin saber qué forma iría tomando el proyecto.

Daniel Perrota

En principio, para las jornadas que nunca sucedieron, pensé en los escritores que tenía más a mano, un criterio bastante pragmático y sin duda subjetivo. Pero tenía que saber que habían leído o estudiado la obra de Ray y, desde luego, gustar de ella. Además, tuve en cuenta un principio de internacionalidad al convocarlos: Bradbury trascendió fronteras y épocas (en la Unión Soviética, por ejemplo, era uno de los escritores norteamericanos más populares) y se me ocurrió que en el libro debíamos reflejar eso. No quería, sin embargo, que me enviaran textos con un tono académico ilegible y plomizo; en ese sentido, la convocatoria fue certera: los artículos se leen con la alegría de quienes homenajean a un escritor amigo.

Leandro Troglio

El proceso de selección fue vertiginoso, pero con un resultado feliz. Reuní a los colaboradores en cuestión de semanas, y en cosa de 5 o 6 meses teníamos el libro publicado.

Cristian Navarro

Carlos Abraham escribe sobre la relación de Bradbury con la revista Más allá, publicada en Argentina en los años cincuenta. Por su parte, Matías Bragagnolo se enfoca en el Bradbury policial, faceta quizá no muy reconocida del norteamericano. En mi artículo abordo la relación de Ray con nuestro país, a través de su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires, en 1997, y de su contacto con Pablo Capanna, Aldo Sessa y Patricia Breccia. Elton Honores, investigador peruano especialista en ciencia ficción, analiza dos relatos bradburianos, “La pradera” y “La hora cero”, mientras que Darío Lavia recuerda dos episodios televisivos en la TV argentina que tienen que ver con Bradbury, y José María Marcos analiza algunos símbolos presentes en La feria de las tinieblas (1962). A su vez, Teresa Mira y Guillermo Echeverría firman el artículo “De un extremo al otro (o cómo Bradbury resuelve un tema por medio de su contrario)”. C. Adrián Muoyo examina la adaptación de Crónicas marcianas como miniserie de TV. El investigador inglés Phil Nichols—renombrada autoridad en el estudio de la obra bradburiana—comenta la relación de Bradbury con Inglaterra, mientras que CezaryNovek aborda el terror en la obra de Ray. El español Sergio Pedraja Cabo toma la relación entre Bradbury y España, en particular por la tarea de la editorial Minotauro, y Eduardo Wolovelsky realiza un juego casi literario entre dos personajes de Fahrenheit 451.

Kundo Krunch

Cuando iba a la secundaria, hace poco más de veinte años, un amigo me pasó para leer “La guadaña”. En aquella época leía todo lo que encontraba: desde Rubén Darío hasta Apollinaire, pasando por Bécquer. Con el tiempo, fui olvidando a muchos de esos escritores, pero Bradbury fue como un amigo perdurable en el mundo de las letras. He intentado escribir algunos relatos, que fueron publicados y tuvieron algún que otro comentario favorable, y suelo citar (pobres de ellos) a Bradbury y Bioy Casares como dos de mis influencias más grandes. Siempre vuelvo a él, y trato de incluirlo en los planes de enseñanza cuando me toca dar clases. Para mí, representa la alegría de leer y escribir. Mi mejor Bradbury es el que me instó a desarrollar la imaginación. Es el escritor que contó que en Marte hay un manicomio en donde reciben a unos humanos que dicen venir del tercer planeta, y el que pone a un antropólogo renegado en una expedición que desprecia a los nativos marcianos.

A su vez, la vigencia de Bradbury como escritor puede ser sorprendente para algunos, pero para los que lo leemos con frecuencia no tanto. Su obra tiene un aspecto iniciático para los lectores (que usualmente lo “descubren” en su infancia tardía o en la adolescencia) que lo hacen inolvidable. El mundo editorial no perdió oportunidad de sumarse a los festejos. Este año, en Brasil se hicieron ediciones especiales por el centenario, que coincide con los 70 años de la publicación de Crónicas marcianas, y acá en Argentina se publicaron una serie de notas conmemorando la fecha. Ahora recuerdo una de Daniel Gigena en Perfil, y otra de Marcelo Burello en Ñ.

Fuera de estas cuestiones, hay un aspecto que suele ser abordado cuando se habla de ciencia ficción: la anticipación de tecnologías, como si la función más difundida del género fuera la profética. Es cierto, Bradbury se las ingenia para meter radio-relojes, que son como nuestros smartphones, en el relato “El asesino” y pantallas interactivas en la habitación de unos niños, en “La pradera”, pero creo que eso no le hace justicia a la enorme variedad de temas y tramas que imaginó. Creo que, de todo lo que se puede mencionar, rescataría la potencia imaginativa de sus ficciones, tan importantes en tiempos tan prosaicos e inciertos.


Ray Bradbury, el hombre centenario
Varios autores (compilador Matías Carnevale)
Editorial Catalpa
Buenos Aires
220 páginas
$ 850

  • Licenciado en lengua inglesa, con orientación en cine y literatura, por la Universidad de San Martín. Ha colaborado con artículos, reseñas y entrevistas en medios como el Buenos Aires Herald, La voz del interior, Infobae, La Agenda de Buenos Aires y La Gaceta de Tucumán. En 2018 publicó Los parasicólogos y otros relatos, y en 2019 En la tierra como en el cielo, cine estadounidense de ciencia ficción 1970-1989.

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