Paraná: historias de un río IV: El viaje del Chino

Con El viaje del Chino cerramos otro ciclo de series independientes en Barbaria. Las anteriores fueron Sonido Mestizo de Pablo Mensi, y Payé de Camilo Gómez Montero (de quien también vimos dos largometrajes indpenendientes). Su director Juan María Richieri nos cuenta sobre este episodio, y la experiencia de grabar en el imponente entorno del Paraná.

“El Viaje del Chino”, última entrega de la serie “Paraná, Historias de un Río”, refleja la sacrificada vida de “El Chino” Chávez, un pescador con espinel del río Paraná, en Corrientes. La provincia, de las más empobrecidas del país, obliga al Chino a tener que viajar a diversas islas del río buscando una mejor pesca, para poder mantener a su numerosa familia.

El capítulo lo filmamos -como casi todos los de esta serie- en una semana, pero se realizó una previa de grabación para conocer al Chino y a su cálida familia mucho tiempo antes, incluso ya en la etapa de escritura de guion.

La grabación tuvo dos momentos: el primero, en la ciudad de Corrientes, y el segundo, cuando viajamos en canoas y pasamos un par de días en las islas del Paraná donde el Chino, junto a su gran amigo “El Pollo”, acamparon y pescaron de manera abundante para poder regresar con cierta tranquilidad a sus hogares. Grabamos en el mes de julio que en Corrientes es la época de invierno y realmente la pasamos mal en la grabación en la isla. Hacía un frío tremendo a lo que se sumaba la humedad por estar en medio del Paraná. Fueron noches realmente heladas dentro de las carpas que a todo el equipo de grabación le hizo sentir, en cuero propio, la dureza con que la naturaleza castiga a estos “obreros del río” en esas épocas del año en aquellos lugares.

Aprendimos, también, una pesca no tan difundida (y que se puede apreciar en este episodio) como lo es la del espinel, con alambre y con una piedra de gran peso que mantienen extendido el mismo, con sus anzuelos y carnadas para poder pescar.

Al viaje, llevamos solamente lo imprescindible: las 2 cámaras livianas -Sony X1- algún farol HQI -que nos permitiera imitar la luz lunar en exteriores- y algo muy importante: un generador de energía y gasolina para alimentar las luces y cargar las baterías en los dos días que estuviéramos en medio de las islas. Las carpas completaron lo que se debía llevar de manera imprescindible.

Fue tal vez el capítulo más sacrificado de los que grabamos en esta serie y del que nos queda también el gran recuerdo de las horas compartidas entre todos en las islas.

La serie, en 2014 fue nominada al Martín Fierro Federal y televisada en las pantallas de la TV Pública y Canal Encuentro, también resultó vendida a una señal de TV de Estados Unidos que tenía por preferencia al público hispano de aquellas latitudes. Además, participó en diversos festivales internacionales.

Esta entrega, completa, además, un cuarto oficio relacionado con el río: el pescador con espinel que se suma al mallonero, los isleños con sus múltiples trabajos y el ladrillero -que también depende del barro que la zona ribereña le proporciona-.

Nos queda, todavía, la cuenta pendiente de hacer una segunda temporada con otros oficios relacionados al Paraná y, en el fondo, el anhelo de volver a reunir a un equipo técnico con el que trabajamos realmente muy bien, además de haber conocido de manera más profunda a nuestros hermanos que, sacrificados y de manera silenciosa, viven con y por el Río Paraná.

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