Poesía + memes: poemes

Basta abrir la cuenta de cualquier red social (Facebook, Twitter o Instagram) o de una aplicación de mensajería instantánea, como WhatsApp, para enseguida toparse con un meme, esas capsulas narrativas que despiertan la risa y la complicidad del público general o de uno más restringido. Este clásico formato de la cultura de plataformas ha llegado para quedarse, en pocos años se ha convertido en un recurso breve y certero para ironizar o burlarse de una situación, un personaje o de un colectivo artístico, cultural o de cualquier orden. Unos desaparecen a pocas horas de su creación, otros sobreviven más tiempo, mientras que una gran cantidad funciona como matriz para los que vendrán más adelante: la mujer que le reprocha algo a un gato que responde impávido, un obrero que piropea en lenguaje inclusivo a una mujer, la imagen de una personalidad de la política con aspecto poco agraciado, etc. En los memes hay mucho de cita y apropiación y gran parte de ellos, a partir de cambios leves en su viaje por el ecosistema digital, toman un nuevo matiz o significado. Gustavo Borga viene haciendo una serie de memes sobre poetas y poesía que publica regularmente en su cuenta de Facebook, y aunque él mismo se dedica a la escritura –o precisamente por eso– sabe observar y detectar las curiosidades de ese mundo y mostrarlas con ironía. 

 

  • Nació el 7 de diciembre de 1960 en Villa Nueva, provincia de Córdoba. Publicó los siguientes libros: Patitos degollados (Edición de autor, 2002), Hermoso niño rubio (Xión Ediciones, 2006), Poesía reunida (Ediciones llantodemudo, 2008), Para vos NO (Editorial llantodemudo, 2010), Un puntito negro (Editorial Cartografía, 2013), Como un corazón (Borde Perdido Editora, 2016), Pozo de luz (Eduvim, 2018). Es ferroviario.

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