Santiago Calori – Sobre el cine: ¡doble programa!

Hace unas semanas el Ministerio de Cultura, las cámaras empresariales y las entidades vinculadas al cine definieron un protocolo para la reapertura de las salas cinematográficas en todo el país. Mientras se esperan las reglamentaciones en las diferentes provincias y distritos, los cines permanecen cerrados desde hace más de once meses.

Para reflexionar sobre la vuelta (o no) del cine, entrevistamos a Santiago Calori, periodista, autor, director, y sobre todo un apasionado del cine, que en la actualidad publica el newsletter miralosmorir.com y el podcast semanal Hoy trasnoche, disponible en Spotify, Apple podcast y demás plataformas.

Además en 2015, Santiago dirigió Un importante preestreno, película que reconstruye parte de la historia de la cinefilia porteña, en una época –los años sesenta- en que la ciudad se posicionaba como capital cultural a nivel mundial.

Si esta fuera una función de cine de las de antes, sería un doble programa.

La primera parte habla de aquellos tiempos que Calori retrató en su largo, un Buenos Aires cinéfilo, repleto de salas, de circuitos, de estrenos para todos los gustos, y de la particular fauna que circulaba en ella, inventando estrenos que no eran tales, burlando a la censura, aprovechando esa masa crítica de miles de personas para las que “ir al cine” era una salida importante, deseada, planificada.

 

La segunda es otra peli: la de tratar de imaginar cómo será la reapertura de los cines (alerta de spoiler: Calori piensa que nula) luego de la pandemia, de los cines anómicos y de las plataformas de streaming.

Pasen y vean: doble programa en Cinema Barbaria.

Primera parte: Un importante preestreno 

Cuando vi la película sentí que, en cierto modo, de lo que habla es de la lenta agonía del cine como fenómeno. Es decir, lo que se cuenta es que cada vez tenemos menos salas, menos espacio crítico (revistas, suplementos de diarios, etc.). ¿Es eso lo que quisiste reflejar?

En un principio sí, la pensé como una carta de amor al centro porteño, lo que había sido, lo que ya no era. Pero cuando me fui encontrando con los personajes la idea cambió, que es un poco lo que pasa con la película. Empieza como un drama y lentamente se va convirtiendo en una comedia, porque tragedia más tiempo es comedia. Me di cuenta de que si quería contar una historia trágica de algo que había pasado, pero sus protagonistas me la estaban contando como una comedia, como una aventura, quizás el equivocado era yo y no ellos. Y los propios entrevistados fueron los que transformaron la película en una comedia. Sobre todo desde que empiezan a contar las trampas que hacían para burlar a la censura. A partir de ahí comprendí que en realidad la historia tenía que girar en torno a estos aventureros, a estos viejos hermosos. Eso iba a ser más interesante que contar una épica con un pianito triste.

¿Cuáles eran las diferencias entre el momento (2015) en que estrenaste la película y la época que investigaste?

La gran diferencia es que ahora la distribución está cada vez en menos manos, mientras que en la época que muestra la película la distribución y la exhibición estaban en manos de gente, no de empresas. Había locos que tenían mil cines, estamos de acuerdo, y que tenían una empresa, obvio, pero no dejaba de ser una persona a la que podías conocer. Por ejemplo, Raveno Saragusti, que está en el documental, llegó a tener 85 cines. ¿Era un empresario? Sí, pero era una persona. Mientras que hoy tenés el Village, el Hoyts, el Showcase, pero no sabés quiénes son los jefes, no los conocés, y si lo conocés es un señor de traje que ni te importa. Eso me parece que cambia mucho la relación, sobre todo en el caso de los distribuidores que tienen algo distinto y que no son la mayoría. No es lo mismo sentarse a negociar con una empresa que no tiene rostro que hacerlo con una persona a la que conocés de toda la vida.

La lista de entrevistados conforma una galería de personajes increíbles. ¿Cuál te gustó más y por qué?

No lo tengo claro pero diría que todos, porque cada uno tiene su momento mágico y te aporta a la historia. Y me parece que hubo una cosa comunitaria. Como es un circuito muy chiquito, al poco tiempo de empezar a entrevistar había mucha gente que ya estaba enterada. Entonces llamaba a uno y le decía “Estamos haciendo un documental”, y me respondía “Sí, ya me contó tal”. Entre ellos se estaban contando el proyecto. Eso me dio mucha ternura y aceleró el proceso también. Si había hablado tal, entonces tal hablaba. Y el día de la premiere en el BAFICI fue hermoso, porque hubo gente que se reencontró después de un montón de años. Y al terminar se fueron todos juntos a cenar, se generó algo así como una reunión de la secundaria.

Segunda Parte: Presente y Futuro

Como documentalista, ¿contarías lo que viene sucediendo desde el año pasado en una secuela de tu primera película?

Me interesa cero contar este momento por una cuestión muy siempre. Si lo que está pasando significa que todos estos cines, sin ninguna personalidad y con la misma alfombra, cierran para siempre, a mí no me molestaría para nada. Obvio que no va a pasar, sino que se van a llevar puestos a los cuatro alternativos que aún quedan. Es como cuando cerró, no me produjo nada. La gran diferencia con los cines de antes es que había una diferencia entre un cine y otro, los cines tenían diferencias arquitectónicas. Ibas al Luxor de Florida y era como ir a Egipto; ibas al Concord y era todo de alfombras bordó; ibas al Ocean y era más racionalista. Había diferencias y eso hacía que te acordaras en dónde habías visto cada película. Pero si hoy me preguntás en qué complejo o en qué sala vi tal película, no me acuerdo. De los últimos 10, 15 o 20 años no tengo recuerdos. Me puedo acordar a lo mejor con quién la vi, pero no dónde. Y eso es parte de la experiencia, es parte de la cinefilia. En esos años uno decía “En este cine hay que sentarse acá porque sino tal cosa…”, “En el Normandie tenés que tener en cuenta que no cambian las lámparas”, etc. Eso ya no está más, y eso que no está más era una parte superimportante de todo, de la experiencia. Tengo la sensación de que no es lo mismo por más que la película haya estado buena. Yo vi Pulp Fiction en el Ocean en Lavalle cuando tenía, no sé, 17, y podías fumar, escondido pero podías. Esa experiencia, ese cine peligroso, no va a volver. Ahora la alfombra es muy acolchada porque si te caes y te quieren hacer un juicio.

¿Cómo te imaginás que va a ser?

Si ves la cartelera no vuelve el cine, lo que vuelven son las películas que ya estaban ahí. Porque nadie se está jugando a estrenar nada. Vuelve lo que quedaba de antes, como cuando uno dice almorcemos lo que quedó de anoche. Esa es la sensación que tengo. La verdad que no me llama la atención volver al cine hoy, no me llama nada de lo que hay y por lo que estuve viendo de los meses siguientes tampoco.

Además del cierre de salas, los rodajes se retrasaron y suspendieron en todo el mundo, y en paralelo las plataformas de streaming estallaron. Es una obviedad decir que el Covid cambió todo. ¿De qué manera te parece que va a impactar en la industria? 

No sé. La verdad que no sé qué va a pasar con el Covid. Me da la sensación de que si estamos esperando que se den cuenta y empiecen a poner películas más chicas porque hay menos capacidad de sala, me parece que estamos pecando de inocentes. Más que nada si tenemos en cuenta que en la historia reciente de la distribución, y sobre todo de la exhibición cinematográfica, nunca se vio un solo gesto de bondad de parte de las empresas. Y no creo que vaya a cambiar mucho, y si cambia va a cambiar para peor. Vamos a tener menos todavía. Porque lo que van a querer hacer es alcanzar igual la media de espectadores de las películas grandes, y eso va a tardar el doble. Eso es el doble de ocupación de salas por el doble de tiempo, con lo cual la posibilidad va a ser nula. No creo que esto sea el comienzo de un circuito independiente sano, no, ni en pedo. Ojalá que sí, pero no. La experiencia y la historia dicen que no.

Entre los cambios de hábitos de los espectadores, la concentración de la distribución, las nuevas plataformas ¿queda para un cine distinto, independiente?

¿Qué queda para un director indie, para un director argentino? No, ese circuito alternativo existe, lo que pasa es que es igual de grande ahora que hace 20 años o 30. Y en general, me da la sensación de que las películas independientes, o hechas con la guita del Incaa, películas chicas llamémoslas, tienen aceitado el sistema de producción, pero no el de distribución y exhibición. Entonces hay un montón de películas que van a morir al Gaumont, suponiendo que este abra después de la crisis y la pandemia. Aún así esas películas se van a morir en dos funciones semanales y listo, a otra cosa. Entonces hay algo medio extraño y cómplice -me parece- de parte de la producción y la dirección. Hay casos en que los directores se han puesto la película al hombro y les ha ido mucho mejor que otros que aceptaron esto como un hecho natural, es decir que una película en la que invirtió cuatro años de su vida se pase en dos funciones semanales en el Gaumont y muera. Qué se yo. Este es un tema de conciencia de los demás.

Deduzco entonces que ya antes de la pandemia estabas yendo poco y nada al cine…

El cine es para cuando se puede. Cada tanto hay excepciones, pero mayormente el cine es un lugar donde la gente va a ver parques de diversiones proyectados. A mí no me interesa. Hay gente a la que le gustan esas películas en las que cada 15 minutos tiene que explotar algo o se cagan a trompadas, o hay efectos especiales para mantener la atención. A mí me aburren bastante, pero hay obviamente excepciones, como Parasite, por decir una de las últimas. Porque después no hubo más estrenos. Cada vez hay menos. Entonces, yo iba al cine pero en horarios imposibles, tipo martes a las tres de la tarde, cuando no hay nadie. Porque si vas un sábado a la noche es espantoso. Antes la gente hablaba en los trailers, después empezó a hablar durante la película cuando estaban los títulos, y ahora habla cuando no hay nadie hablando en la pantalla. Llega un punto en que es bastante difícil ir al cine a menos que vayas a ver Rápido y furioso 5, 6,  7 o 1000.

Un importante preestreno está disponible de manera gratuita en la plataforma Cont.ar

 

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