Sra Peel, nos necesitan

Cuando voy a ver algo sobre la señora Ema Peel en Wikipedia, encuentro lo siguiente:

This article is being heavily edited because its subject has recently died.

¿Es cierto que murió recientemente? Ema Peel habrá sido un subject. Pero ¿Diana Rigg? ¿Un sujeto? Diana Rigg fue, como toda gran actriz, miles de sujetos en cada personaje. Y la verdad que Ema Peel, también.

Hablemos de Diana. Aceptemos que sus maridos (todos de improbables nombres, como Menachem Geiffen, y oficios incomprobables,  como “pintor israelí”) la habrán visto y tal vez amado, como un sujeto. Pero una mujer que se separa del up supra mencionado para casarse con un tal Archibald Stirling (de nuevo el nombre absurdo ¿Archibaldo?), productor teatral (si te asusta este oficio preparate para el que viene), y Scot Guard o sea uno de esos ridículos escoceses que desde hace años se ponen unos sombreros peludos de metro y medio, aproximadamente, para defender a un rey o una reina que sojuzgan su tierra natal. Sí, se casó con uno de los que hacen guardia frente al palacio de Westminter… Los puntos suspensivos son para que vuelvas a leer la frase y te preguntes si es casualidad.

Con Stirling (andando que es gerundio) tuvo una hija. Que también la habrá considerado como sujeto. Pero la hija repite los patrones: Rachael Atlanta Stirling nació en Londres el 30 de mayo de 1977.  ¿De veras? En 1977 mi querida Rigg y ese advenedizo de Steerling ya tenían ese afán de famosos californianos de cambiar nombres dignos y tradicionales como Rachel por Rachael. Y, no contentos con eso, patearon en la cabeza al registro civil o como demonios se llame en Gran Bretaña y le impusieron a una pobre bebita inglesa el nombre de un estado yanqui: Atlanta. Que además es un estado subsidiario, poco importante; en esos años CNN recién nacía, lo más relevante de Atlanta era la invención de la Coca Cola.

Pero mirá como me voy por las ramas.

Porque yo lo que quiero es hablar de la señora Ema Peel. Y de Riggs, que es la única actriz que supo representarla. Me dicen que Uma Thurman… pero no. Ni quiero enterarme. Aunque la quiero a Uma también. Pero es otro tipo de amor.

A Rigg le bastaron 51 episodios de Los Vengadores para ganar, 30 años después, cerca del 2000, una encuesta mundial donde la nombraron “Estrella de TV más sexy de todos los tiempos.” La contraparte masculina de la encuesta fue George Clooney. Busco la fecha de nacimiento de Clooney y Wikipedia me insiste con que Diana es un “sujeto recientemente muerto”. Y que por eso hay muchas opiniones. Pero en 2000 Clooney estaba a punto de caramelo en cuanto a su carrera y su pinta, y Diana…

Y yo pienso que una actriz, un icono, no es un sujeto, es justamente todo lo contrario y lo mismo concentradamente. Pero ¿quién me entenderá? Esta mujer que tendía a enamorarse de hombres con nombres ridículos y que condenó a su propia hija (me dicen que es una excelente actriz) a ese mismo limbo onomástico, esta mujer enamoró a generaciones. En tiempos pasados, que eran más salvajes y más ingenuos.

Como ella. Clavate esta mirada y seguimos charlando.

Ingenua y salvaje como eran esos años

Capaz que así como la tele construía masculinidad, también nos enseñaba, en algunos poquitos casos, a entender -y empezar a querer- a las mujeres que no estaban enamoradas del héroe de turno, y que además se sentían independientes, dueñas de su cuerpo… Y sí, tengo que decirlo de su plena sexualidad. Porque Diana Riggs dotaba a la Señora Ema Peel de … (cualquier adjetivo que ponga va a ser torpe). Pero yo veía en blanco y negro Los Vengadores y sentía su perfume… cálido, abrazador, desafiante, independiente, protector. Todo eso sentía también, por supuesto, su partenaire, John Steed, y nunca sintió lo mismo por las actrices que intentaron ocupar su lugar en los últimos tiempos de la serie. Yo ni me acuerdo quiénes eran, pero ya tenés el enlace en wikipedia. En esos años (el autor nació el mismo año en que comenzó a emitirse la serie, y tenía tres cuando Riggs dejó la serie) el mundo estaba cambiando, y de verdad, hay miles de escritos de cómo se discutían roles y géneros. Ian Fleming había inventado el género de espías, y digamos que no había respetado mucho al género femenino. Los Vengadores también parodian eso, y Ema Peel con sus minifaldas y sus catsuits nunca dejó que la “bondearan”. Ema Peel no. Pero Riggs interpretó a Teresa di Vicenzo, Tracy Bond, la esposa de James Bond en Al servicio secreto de su majestad. Nuevamente, acompaña a un espía pero desde un lugar diferente. Teresa muere, deja viudo a Bond, y en los siguientes films (pero sobre todo en las novelas) James queda sin rumbo y descangallado.

Esa es nuestra Diana, a la que el imperio británico nunca le dió el título de Lady. Pero sí en el 88 la consideraron Dame por sus servicios al drama. Esa Diana, la que yo veía de niño en blanco y negro en la casa de mi abuela y el año pasado en mi LCD en alta definición, encarnando (nunca mejor usado el verbo) a la Sra. Ema Peel. Esa, la que un día me volvió a sorprender.

En la despareja-bien iniciada-mal terminada serie Games of Thrones, un día me encontré fascinado con un personaje que en los libros de George R.R. Martin no me habían llamado la atención: Lady Olenna, señora de la casa Tyrell. En el libro, interesante. En la serie, desde la tercera hasta la septima temporada, un personaje que enriquece cada escena, inspira a otros actores, y mejora la trama. Sí, mejora la trama. La sutileza de actrices y actores inspira a guionistas y directores.

Y claro, era Diana Riggs. Con la misma soltura que manejaba su tan-de-los-60- sex appeal, acá maneja, igual de divertida y riéndose de los convencionalismos, sus ochenta años. Y es igual de divertida, de querible, y sobre todo de atractiva. ¡Era Diana! de nuevo… una de las razones para llegar hasta el final de Games Of Thrones. 

Wikipedia me dice que ayer murió. Que el artículo no es confiable porque hay muchos editándolo. Hizo de todo (por eso la habrán nombrado Dame, aunque yo preferiría pensar en ella como LA lady Diana), desde Brecht hasta el obligatorio Shakespeare pasando por el cine enloquecido del swinging London y hasta las necesarias y un poco aburridas obras consagratorias en BBC. Fue protagónica, fue secundaria, y sobre todo fue la Sra. Ema Peel.

  • Director y productor de cine y TV. Con Barbaria está volviendo al viejo oficio de la escritura.

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