Todos los dibujantes van al cielo

 

a la memoria de Dani The O

Si viniera alguien y con un dedo enorme, a lo Quino, me señalara y me dijera lo siguiente:

¿Quiénes van a contar tu país, tu patria, tu tierra, tus amores, tus odios, tus formas de no ser, tus deformidades, tus ambigüedades, tu mejor y tu peor cara, y tu cara más o menos? ¿Quiénes van a profetizar, equivocándose siempre y acertando todas las veces, qué sos y quiénes son los que te rodean? 

No tendría ninguna duda. Diría: “Los dibujantes, mi señor”. Los dibujantes. Así como Geno Díaz, dibujante él, pero también guionista, novelista y mil cosas más, decía que sus mejores amigos no eran artistas plásticos, pero prefería siempre esa compañía, yo me permito decir que los dibujantes (de chistes, de historietas) son lo mejor.

Hoy, 10 de noviembre, es el día del dibujante en Argentina en homenaje a Alberto Breccia. Por dos cosas me hubiera gustado su compañía, a pesar de que dicen que era bravo: una es que Breccia dibujaba lo que le pedían. “¿Quiere un chiste? Acá tiene, señor”. “¿Quiere una historieta? Acá tiene, señor”. “¿Quiere una ilustración? Pasame el texto”.

Y todo lo hacía bien. Bien y a su estilo. Hay que ver los dibujos sobre las cavernas de Las aventuras de Tom Sawyer en Billiken y animarse a decir que ahí no están ni Mort Cinder, ni el Eternauta, ni Perramus.

Y esa es la razón por la que voy a defender y salvar del apocalipsis a los dibujantes, el día que me señale un dedo de dios. Porque ellos hacen la suya.  Y si no se entiende, te cuento una anécdota. Cuando Breccia tenía dos mangos, pasaba por la panadería y llevaba dos merengues: uno para él y otro para su mujer. Con eso me basta para defender mi primer argumento.

El segundo argumento ante un hipotético dios, es el siguiente: me crié en una casa donde en las bibliotecas estaba Caras y Caretas y los días que correspondía llegan a la puerta las Hortensia y Humor, entre otras.

Cuando era niño leía y miraba con voracidad los dibujos de las revistas que circulaban. Todo me gustaba y me servía: Patorucito, Billiken, El Tony, Skorpio, Piturro, Lupin, Don Nicola.  

¿Cómo puede ser que un país periférico genere tantos artistas?

Mi sueño era conocerlos a todos. Desde el más enorme al más modesto. Oski, Landrú, Ferro, y más tarde tantos otros.

Sin ser país fabricante de tinta, ni de plumines, somos un país exportador de dibujantes. Los mejores dibujantes del mundo son argentinos, por ejemplo.

Y acá estamos, festejando el día. Rotring, microfibra, pluma guillot, lápiz. Celebración de la diversidad. Festejo de un país rico, lleno de cultura y de dibujitos

Clemente! Inodoro Pereyra! el Loco Chávez! Diógenes! 

Ya con esos basta para hacer un canon. Pero siguen sobrando ejemplos. Amigos, hermanos dibujantes sigan en lo suyo, que es lo nuestro. Y todos los dibujantes que se sumaron recontragenerosamente a Barbaria confirman lo que venimos diciendo… Y los que no son parte y les pedimos aporte. Por eso cuando un dedo grande me apunte y me diga “quiénes valen la pena?” yo voy a decir: “los que dibujan”, y espero que de lejos Dios interprete mis garabatos como viñetas que valen la pena. ¡Feliz día, a todes!

 

 

  • Director y productor de cine y TV. Con Barbaria está volviendo al viejo oficio de la escritura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Vuelve al inicio