Catatau (Dos extractos)

Traducción de Reynaldo Jiménez

(…)

Nervios, susto, espectáculo: ¡polvo, apenas un poco de ventolera, y
mientras tanto, entonces! ¡Guerra: el vampiro en el laberinto rojo, salir
vivo, salvación preterible! La marca de Caín: dos dientes en el pescuezo,
dos puntos. Ídolo del Brasil cae por tierra, era estatua, estatua es muy
poco. Hay los que piensan mucho en el terreno arado y cultivado mas
habrá los que pensarán contra todo el pasado pensado de la tierra, ¡fértil
en hacer desolaciones! ¡De la ganga, salta, concepto de las substancias, en
estado bruto, salvaje, da un destino a la dirección de la trayectoria de las
entidades, regna! Cae el ídolo, queda la idea, luego estatua porque
omnipotente sobre las piedras. ¡Cantoche, fantochuelo! Reparapera,
acalmagaleón. El colono de la Bolonia, babaduíno. Caatatunga, ciudadano
ante Calemburg. Corrimodia cocoverde, salmorrango cuerpo de varde, de
tanto vagar, tartagorias. Dueño de su tiempo, tiro virgen en un blanco de
tinta fresca: deste, el código de la flecha. La esferinge inmediaterránea
presoculpa un guardalpaso en un penumburaco, en un carímpetu:
¡desdevío el atavío, sicualquiera un predepósito por sobre debajo de la
ocacasa! ¡En ciudartanelos, conspir! Caduna meninopausa, crisis elea.
Penihilargos en la Trapa, patria ahora también taba, ciguitarra
prosatráspida. ¡Privilarejo manulleno, Marcanoé! Ay de la tierra fértil que
las simientes devoran. Después de un camino que no era para demorarse,
el peso del desierto del mar. Bestias fieras del campo, ¿quién os abatirá
la soberbia? Quien llega tarde es quien cuenta, cronistas sólo apareciendo
cuando la batalla estuviere pronta y hecha. En el día claro de vuelo, el
color, así que más oscuro que él, del huevo. ¡Avanzo al son de mis
tambores cardiacos! Dotada de la debida fiebre, la razón engengisdra
monstruos et quidem alia singularia, ut apud Plinio. ((Dotada de la debida fiebre, la razón engengisdra monstruos y en efecto otra singularidad, según Plinio.)) . Dáse una idea de lo
que se pueda: quien vivió suficiente conoce su lugar. Una denuncia dio
plausibilidad a mi existencia: quiero ser temido, no quiero ser picoteado
de largo como quien fue comprendido, me derrocho a montones, cuando
me entienden viro bicho y, bicho, nadie me arranca palabra. Violencia,
— camino más corto entre dos puntos, mismo que recientemente
elevados a las culminaciones cardinales. Para quien no habla, cualquier
lengua sirve; mas para quien ya dijo todo, mas yo que hablo de muchas
maneras, preciso descubrir la ganancia desos manejos todos. Crearse el
mundo abrió inaudito precedente de incalculables consecuencias
efectivas. Ya que yo, sólo, y eso todo viene a dificultarse. El tiempo,
el tal subdistrito de las cosas, esmirriado a poder de flechas. ¿Viniste?
Sí, vine. Dijiste bien: venir, bella palabra, y la dijiste más allá de lo que
acostumbra. ¿Dónde? De allá. Allá siempre es bueno. ¿Cómo viniste?
Bien. ¿Bien? Bueno, bien es bueno. ¿Cuándo? Ha poco ya. Poco para
decir, diga lo que precisa y de la mejor manera que pueda. Decir,
siempre menos. Guerras, funestas. La raza heliotrópica de Adán quiere
plantar, cosechar y curtir fiestas agrarias, la guerra a los dioses pertenece.
Abrióse para la nada en un grito la flor que se partió para el viento,
haciendo sus veces y oficios. ¿Atravedeprisa? No, consumo, lo mío es
consumir. Ariundo, ¿adónde? Dunda. Y para ahí. Estamos de coma, con
accesos de vandalismo. No el caso, quiero contar cuando hablo desas
cosas que para ellas me atragan: cadencia, no quieren decir, cadenciando.
Ahora, pregunte a quien no compete cabida, si está cierto o no está
conforme. Tan tenacísima resistencia tiene partes con las esencias. Quiere
tener la bondad de quitar la benevolencia de cerca, quiero tener las manos
libres. ¿Cómo procede un abuelo? En los intervalos de la paz, hace el
padre. No es bueno que el tipo quede solo, dijo el señor, y acojeó uno más.
Fiesta de los Bichos Gordos, Gran Volumen en Estilo del Hombre: ¡ese
estro me persigue, talismagismán, cualismadre! ¡Peripeluche de
piedriluvio, peliplo a la vista: jibaropf! ¡Fosfrece, Fuglu, fulguruj! Mi
cara, eclipse de un espejo en crisis. Espejafacto, sana política. El
ombligo del mundo, el ritmo de un esbozo. Váseme a los pocos la santa
paciencia. ¡Hasta las piedras, destrozadas de espanto, arrancaron los
cabellos aullando de desespero, esparceplanto! Consigocijo hiloazafrán,
bambueyes afsur, paraclara halálitos. En la calada de un quizá, alégrima
laminoral. Arte de Escribir por Cifra. Abatimiento en mi estado, espere,
ahí, sin perder poresos. Por los menos, ¿está con las cosas encima? ¿El
mundo en orden? La vida en lapsos se manifiesta. ¡Piedragóngorna, elixir
elixirín! El náufrago de un hablar sin fin, penuria cercada de tesoros a lo
longo de los alrededores. ¡Ni targum ni genesí! Lo que tengo, lo que
tengo a decir: lo que más puedo hacer, digamos así. ¡Náufraga en la
carne — la idea comunica fabricando el espíritu, prisionero predilecto
de la materia! Aquí, bajan la cabeza en señal gravada de despénsames:
la substancia, AQUÍ, incurrió en una coincidencia con la circunstancia,
proeza de la cual no se zafará impune. Digo lo que sé, y que sé es lo que
siento, siento mucho: sólo sé lo que puedo decirdecir y sólo decir lo que
no puedo callar. Mente, dedos. Pensar, contar. Comienza espanteón,
acaba pulcro. Chequeallueve. ¡Verdugo de mí mismo, rasguño d’eso
mismo, refucilo d’armas! ¡Trato de mis trazos, teatros a la bola,
aterrazomolas! Rasguerrasguño. Rasguñe y doble. Bangbumerang.
¡Preparaprepucio que allá viene confuncio, prosperaprecipicio que allá
va prejubilicio! Arrugafarofa. ¡Apedrea y huye! Tire la flecha y el
blanco, ¿queda qué? Un persa pensando. Un sujeto, un tipo de cara,
unos modos de gestos, un aire de gente. Tiro por tiro lo de que no tengo
la certeza para librarlo desa incómoda artimaña pronominal. ¡Pinta la
cara de blanco, caratinga! Trámite que lleva la pena, vale la penitencia:
papagayo engrana la lengua, quedo gago en solidaridad para con esa
criatura tan malhablada en vecindad tan biencallante. Eso es suerte que
se tire, un riesgo compensa un rasguño, si llevado para la riba de la raya.
Calavera con voz de tacuara rajada, un grillo dentro, — ¡tabacobravo,
trabucobrutuca! ¡Tocacodea la onza a cortopalo! ¡MingWing,
ganzábanzai! El yo seco. Chapeo rojo en la cabeza de chipre — el
flámine en la hoguera ardechamusca. Arapucadesaparece. Sumámbulo,
triánfulos. En el huevoalbo, — prietopinta en el blancopersa: ¡la flecha!
El gavilacuco, giraguirlanda: la guzla de la guerra. De Huevo Occam.
¡Flagrobvio, macacoiñame, ipecacuánea! Acabo de conferir las estacas y
las bases de espectáculo, ni quiera saber. ¡Cuán digna de Occam esa
respuesta seca! Déjese deso, díjole el guijo. Pongo la mano en el fuego
para sacar fuego de los fuegos, y me inciendo por el hálito, ¡falastra! En
un sombrerogirasol, ¿fuego viste, longaniza? ¡Calma en América, eso no
es fuelle de herrero que paga y no bufa! Horquilla usada como horca, ¡ni
la hormiga quiere forfex! ¡Flechero acierta por el olor, el trecho que viene
después de la brecha! ¡Ostracarorquesta! ¡Con la cara que mamá besó
nadie entra en esa Persia! Propongo un juego sucio, doy una carta,
¿adivinas de cuál? Dando un naipio es fácil, ¿y dando los cuatro? Una
leyenda de Dido, en Cartago, leyendo una Eneida, mordiendo los dedos
como cualquier virgilio. Corta la barajalucine. De las flores de retórica,
las pomas de la discordia: lo que está hecho, ¡eso no se hace! El
triángulo, su vida trina: tristis un uno, nulla Trinitas, tristis unitas, unica
Trinitas. Discuerdo no obstante lo que aprovecho. No tiene cara de
quien sabe lo que dice, ¿dirá así sólo para no saltar el turno? A
venticuatro agostos, Bartolomeo entraba en Roma, obscuramente para
aquellos que lo cercaban, mas en triunfo como diría quien le pudiese leer
en lo íntimo. No habiendo ningún candidato con vocación para lector de
interiores, Bartolomeo vegeta hasta hoy a la sombra de una inscripción
latina, o como susurran las más lenguas del lugar, etrusca. Está que es un
vesubio, donde sólo ven el vacío. ¡Oro, aquídelrey! Un rostro para cada
máscara, ¿para qué esa careta fea? Máscara bonita: ¿es persa? ¿Cómo es
que esa cobra, morando en la sombra, quedó tan coloreada?

(…)

Pienso desmarcadamente: llega de dar en la moscatel. Acepto su mala
manera: no va dar para saber. ¿Alguna novedad? Una hueva. Ahora es
que son ellas, distráigome haciendo. La verdad es lo que hay de eterno
en la noticia. Lenguas antiguas hablan en la lógica. Super re tam
abhorrenti a fide, ((Sobre lo tan aborrecido por la fe, lo real — asiduo en lo desverdadero, ¿o es otro desos truques malabares?)) lo real — asiduo en lo desverdadero, ¿o es otro desos
truques malabares? ¿Qué es que están esperando? Dubitadores, quien
cuchichea — conoce, un quiprocual sofístico. Nuestra relación nos
desaltera: nuestra excursión nos relaja. Un prodigio protege un proverbio,
el objeto proyecta un sujeto: despotismo de las calamidades. Una palabra
dice todo. Por ejemplo. El desenlace además no está al alcance de las
abalanchas: la alianza no entrelaza lo enmarañado. En el rastro de
desdengozne, el relapso. Realce mal se relaciona, resáltase — el drama.
Consensus omnium, in conspectu speculorum: múltiplo senso. ((Consenso de todos, en consideración de los espejos: múltiplo sentido.)) Por
acontecipación, las inocurrencias atropegarran la quisición, insiecto en
las indistancias encontrarias. Apariciencia. Horresco referentias:
¡empedernódocles que los encargue! Alter, que no ego, ideatur. Nibrama.
Ninhulla. Asípassim, principincios conmovimentan, ibidencias
desaparentan: adredelante, rumillante. Camaleámparas en oferensa,
compéndulo de estudicies. Por desencarnio de concepción, rasguñezco
exinclusive ilujurias y eliminarias, dotroravante anaxiomegas. ¿Dividido
a qué? Desde versas. El sujeto proyectado fue aprovechando mal la
oportunidad. ¡Bicho papal, fauna de Babel! ¡Daquí, naquello! Lo que
hace eso ser así, es que si fuese — ¡tal vez puderias! Además durante
jamás — ¡grande misterio, máxima ignorancia! Verifique la esencia, la
santísima excelencia de la realidad. ¡El movimiento de generación y
corrupción de las substancias no da señal de vida, aprovechar! Cae en el
intelecto através de su modo de actualidad absoluta, gastarán guspida
contra. El conocimiento sistemático universal hace en eso uno de sus más
memorables estragos. ¡Cuadrondo está erroño! El sujeto arregla un objeto,
el problema es el entremodo. Soy fiel. El mirar objetivo de las personas.
A fuerza de mirar para cosas y objetos, quedan con el mirar objetivo,
reduciendo todo a cosas. ¿A qué se debe mi actual estado de espíritu? Al
hecho: no se trata de estado de espíritu. Vamos a los hechos. En efecto,
cualquier movimiento y me fusilan por la espalda. Si fusilado, preguntan.
Respondo: qué pregunta. Sé hacer, resta probar. Inquiétome en vano.
Consuelo: todavía no me vieron. Son otros. Hablan bien, hablan negocios.
Siéntome levemente amenazado, van a poner a prueba mi objetividad.
Espejo de las Luces, Liber de Causis: sello de los filósofos, refléjense los
planos. Opticae Thesaurus, De Crepusculis: Cognitio Matutina.((Tesoro de la Óptica, Del Crepúsculo: Cognición Matutina.)) Un río
de flores sale de una cornucopia, miedo de acompañar: van a pensar que
preparé alguna ocasión para la ocurrencia, de nada sé. Quidquid, in
lapidipidus! Agua hay por ahí en el verde que se ve, en lo escuro de un
claro, lapislázuli: el grito azul de agudo de un pájaro verde es de una
belleza horripilante. ¡Ecatl, quetzal en el sol! Crystal blumen, un pulgar
de bermejo. ¡Quatrecatl, coatlacloaca! Manadas de náyades maman en la
teta de las hipopótamas. Un tritón estalla los meollos gritando más alto.
El río paró, el ave calló, caí dentro de una cosa: ¡luminaúltima! ¿Dónde
quedó aquello? ¿Cuándo quedó así? ¿Quién se ausentó?
Usquepopulusque,((Hastapopulasta, alturas claras: deprisapérdida.)) alturas claras: deprisapérdida. Frunce la mente en
una frase, la testa en una brecha. Desmoronan las murallas del mundo,
revelando por detrás las formas que se escondían bajo las especies de los
nimbos del éter. Hierbas pasan y alimentan el eco a estornudar: espejos,
cascos, escombros, conchas como las esponjas — como en prístinas eras,
¡parpadean en las aguas múltiplas! Trabajo aquí, soy trabajado por
corrientes positivas y negativas: ¡quien me remeda, no me aparezca!
Mucho susto, poca substancia, perplejo en el triunfo. Desvío en la
columna: oí grandes cosas y cosas no perdí grandes, cosas grandes, cosas
grandes, ¡cosas grandes! Lisuras en las longuras, tremeras… La cosa
grande hizo un gran barullo, de un brillo cegante, el negocio siendo el
siguiente: acontezca lo que pentecuestes, ¡pentacaitetux! Tropezando en
el equívoco, niega cualquier paso de mal pedacito: trincaprincipicios,
perdí la montura en un antepuntapié. ¡Derechocierro, desplexoflechas!
Abro un ala, cierro un eslabón. Monasterios guardan cabezas: cabeza
de monje, cráneo de políglota, raza de preguntadores soñando las
respuestas. De día la cabeza hace la pregunta, acordada, la respuesta
viene de noche, en los sueños, presentimientos de amenazas, súbitos
sudores y calmas aparentes, estertores, ¡el monje siendo devorado por su
sueño! Después de la catástrofe, la apoteosis. Constatación de lo obvio,
constelación de los Huevos: no me corten el sueño. El sueño acelerado.
Dí un guantazo y ligué una patada, trueque de golpes, justicia
conmutativa. ¡La paz viene en la sangre, soplada por las brisas de la
respiración, un arcoiris girando! ¡Calabazatapuia, capitanía batida en un
coco! ¡Huela y embale! El indio sueña con todo, todo es muy bueno.
Mucho todo es muy bien bueno. ¡Bueno, todo bueno, todo bien! Dé un
toque en el topacio, un trago en el copacio, un trapo en el trapecio, ¡agua
vaya en esos bucios! ¡Malandros de abucheo, anfibios de panfletos a
remolque! ¡Alapetaca, masa fétida! A los pies del fenómeno, el asombro.
El buche lleno hunde comezones en el agua. ¡Quien carcajeó, lo oscuro
habla! Cada uno merece lo que no quiere. ¡Lengua de preguntador, oreja
de mercador! El bicho de siete cabezas tiene el entendimiento medio mal
distribuido, la cabeza en cima del cogote. ¡Otra vida, que ésta no está
dando para el gasto! ¡Ya veo las sempiternas Ideas en el corazón de Dios!
¡El rayo chicote, ricochicote! Trágico candor de un hipócrita equivocado,
faltó el engaño para errar en lleno: ¡chicoclutz! ¡Gloria a la fama, honra
sea dada a los cuatro vientos! Eco en una caverna inscribada dentro de un
espejo cóncavo virando por el convexo un sonido elementar de gong,
bolas de luces — ¡belleza de lugar! ¿Y allá vienes tú con las Grandes
Preguntas? En pro de todos los blemas, prognósticos. Vamos a quedar
así, parar por aquí. Argupte los siguientes secretos: enigmas parados
en móviles antiguos, una margen de error mínima, la suprema certeza.
Áuspices, awayarum aquamaim, bueyes a lo lejos, ruedas, augusbas
en el barbáboro… Disipé las certezas, despisté un septentrión. Aprendí
bastante; vamos a desaprender, no obstante. Fabritobrinco. Si el Brasil
fuese holandés, nadie más entendía batavinada. Si yo fuese escéptico,
seré dogmático. Cínico, quiero la fama entre los hombres. Maniqueo,
creo en la unidad. ¡Huesofficio! ¡Superfisis, persífilis mihi vivenda!
Hojas sin aliento, un día desos contra un sol así asándome. Oculorum
focus — alarum amarorum. ((De los ojos foco — de las alas amarguras.)) La fuente funde. Despierto con el mundo
en llamas. El origen del huevo en la virgen, la margen segura, la política
de sigilo: emphalus — amagus imaginus. ¡Folrynx! ¡Náufrago, lunasauf!
¡Hiemsiems, peligrámides sin estilo! ¡Qué bebedera, mi Dios, hasta da
asco! ¡Qué barbariedad, la náusea através de la nuance! Quien sabe lo
que dice — no sabe hablar, ¿quién sabe lo que nos dijo, y nadie dice?

(…)

[[references]]

(*) Fragmentos extraídos de la edición de Catatau realizada por libros de la resistencia (España). 304 páginas. 2019. Traducción y edición de Reynaldo Jiménez.

Las ilustraciones pertenecen al catálogo de la muestra Multiplo Leminski.

Autores

  • Poeta, ensayista, novelista y biógrafo brasileño. Tradujo obras de Fante, Ferlinghetti, Jarry, Joyce, Lennon, Mishima, Petronio y Beckett e hizo una versión de poesía egipcia antigua. Compuso canciones y letras de canciones en colaboración con diversos compositores brasileños, muchas grabadas por diversos intérpretes, entre ellos Caetano Veloso, Itamar Assumpção, Moraes Moreira, Arnaldo Antunes y Estrela Ruiz Leminski.

  • Vive en Buenos Aires desde 1963. Ha publicado poesía, ensayo y antologías. Algunos de sus libros son Tatuajes, Eléctrico y despojo, Las miniaturas, Por los pasillos, Ruido incidental/ El té, 600 puertas, La curva del eco, La indefensión, Musgo, Reflexión esponja. Ha traducido obras de Haroldo de Campos, Josely Vianna Baptista, Arnaldo Antunes, César Moro, etc.

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