Chancleta (Engañapichanga 11)

 

para Hilda Vittar

 

… muertos de risa, es que me puse a contar algunos lapsus que me ocurrieron, uno que Ud, conoce muy bien porque fue aquí mismito. Se lo refresco. Yo andaba en medio de un drama sin igual, no me acuerdo cuál era, qué fácil olvidamos los dramones, pero me sentía hundir en la desgracia, que Dios apuntaba sus dardos contra mí, como también sentí este año maldito que pasó, el 2014 puto, sobre el que ya reflexionaré un poco, un poco mucho, porque me fue para la mierda, el peor de mi vida, aunque tal vez no, sí que hubo varios otros piores. En fin, creo que me largué a llorar, Ud. me miraba con sus grandes ojos muy abiertos, que yo veía a través del velo de mis lágrimas, Ud. sí que tiene ojos grandes… Bueno, después de un rato me compuse, hice una torsión de voluntad y coraje, quise encarar mi destino, enfrentar la nada que se abría ante mí, y, queriendo decir que tenía ganas de morir, de matarme, de asumir el fin, frío y preciso, que tenía ganas de tirar la toalla, dije, seco y concreto: Tengo ganas de tirar la chancleta.

No me di cuenta del error en el momento, solamente sentí como un vacío, una pequeña crispación, que casi me pasa inadvertida si no fuera por sus ojos, sus ojos tan grandes, que se le escaparon de las órbitas y corrieron a establecerse en los míos, ojos que no llegaban, de tanto asombro, a calcular todo lo que yo le había apenas regalado inadvertidamente, a lo que instalaría en la relación un tiempo mucho más extenso del que habíamos acordado en nuestro primer encuentro terapéutico.

Que me quise morir de vergüenza es poco decir, creo que hasta me morí un poco, colorado y balbuceante, sin casi querer reconocer la barbaritud que acababa de cometer, como si fuera de alguien más, un doble sentado a mi lado.

 

El otro lapsus no me pasó a mí, se lo cuento la semana que viene…

 

  • Licenciado en Cine UNC, luego integrante del LTL. Vivió exiliado 10 años y a su regreso, en 1984, fue director de teatro de varios grupos reconocidos y docente en Cine y Teatro de la UNC, de donde se jubiló en 2017. Desde 2008 escribe novelas y relatos autobiográficos. Ya tiene 16 libros publicados, entre los que se destacan El chico y Perla, un retrato del vínculo con su madre.

Un comentario

  • Un deleite de lapsus. Una fiesta para tu analista.

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