[Cuestionario Fijo] Bibiana Fulchieri: Imágenes que hacen memoria

Bibiana Fulchieri es fotógrafa editorial, periodista y gestora cultural independiente. A principios de los años ochenta empezó a trabajar como reportera gráfica para diarios de Córdoba, y pocos años después como corresponsal de medios nacionales e internacionales.

Hizo talleres, clínicas y seminarios con el cineasta Jorge Prelorán (de la Universidad de California, EEUU), con miembros del staff de la Agencia Magnum (Sebastião Salgado, Abbas Attar, Susan Meiselas), con el editor Mark Russel del New York Times, y con Paola Agosti en Roma. Estos y otros autores la acercaron a la fotografía documental, la antropología y la gestión, una formación que le permitió desarrollar proyectos personales sobre imagen y memoria, la mayoría vinculados a “sitios donde se acumulan múltiples capas de tiempo y tensiones diversas”.

En sus obras más personales se ha preocupado por investigar y registrar fiestas populares, culturas y tradiciones de pueblos originarios, paisajes observados en un extenso viaje en ómnibus, la participación femenina en manifestaciones colectivas, entre muchos otros temas. Mientras que en sus trabajos en medios gráficos ha visibilizado movimientos socio-culturales, experiencias educativas y cooperativas, luchas de mujeres y disidencias.

Su trayectoria demuestra un vaivén permanente entre el registro de lo más cercano y de aquello que hay que salir a buscar, y también un vaivén entre el trabajo in situ y la investigación en archivos y en laboratorios. Para Bibiana Fulchieri la fotografía es el arte de encontrar la historia en los pliegues y los márgenes del presente.

De la serie “Atacama”

¿En qué estás trabajando en la actualidad? 

Después de un 2020 tan tremendo -por la excepcionalidad absoluta de la pandemia y por las medidas de aislamiento, donde el temor y la intensidad nos atravesó individualmente y como sociedad global-, en este momento me encuentro en una vorágine muy particular. Estoy en medio de proyectos que fueron suspendidos y reprogramados y que tenemos que ejecutar a la brevedad. Uno es el relevamiento documental digital del Camino Real, en el norte cordobés, solicitado por la Universidad Provincial de Córdoba, y que realizaremos con un grupo de profesionales de diferentes áreas. Otro es el rodaje de un largometraje basado en mi libro El Cordobazo de las mujeres, junto a un equipo técnico de audiovisualistas  y la dirección de Andrés Dunayevich, con quienes obtuvimos un premio en el Concurso de Desarrollo 2019 del Polo Audiovisual Córdoba. A su vez, Mariana Winocur, colega y amiga, me invitó a sumar mis fotos al proyecto “Fragmentos urbanos. Cuerpos, marcas, territorios. Escrituras desde los géneros”, que concluirá en un libro. Es un registro de murales, grafitis, leyendas, paste-up, etc., dispersos en la Ciudad de Buenos Aires, con temáticas vinculadas a mujeres y disidencia de género.

En forma complementaria a estos trabajos, muy ansiados por cierto, estoy preparando una muestra presencial para abril con la que haré mi ingreso “oficial” a la Galería Ankara. Arte Contemporáneo, en Colonia Caroya, dirigida por Carla Peresini. Voy a exhibir algunas fotos inéditas de la serie Paisajes en tránsito, obra que a su vez se podrá recorrer completa y en paralelo de manera virtual en la FotoGalería de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC, con la curaduría de Susana Pérez (algo que me honra muchísimo). Con Ankara seguiré presentando obra en “Otra feria de arte”, evento online en el que exponen cientos de artistas de unas 80 galerías arte de casi todo el país y extranjeras.

De la serie “Atacama”

Al mismo tiempo, sigo con mi trabajo periodístico en prensa gráfica vinculado a la visibilización de movimientos socio-culturales, cooperativas, experiencias educativas, luchas de movimientos de mujeres y disidencias.

Como síntesis, en lo conceptual me interesa la memoria y sus vínculos con la fotografía y la historia que gravita en nuestro presente. Además, ocupada en que mi mirada y mi discurso (imágenes, textos, curadurías) tengan perspectiva de género.

¿Cómo definirías lo que estás produciendo y cuáles serían los antecedentes tanto internos a tu obra como externos que te llevaron hasta este punto? 

Lo que estoy produciendo está atravesado por diferentes circunstancias, pero vuelvo a referenciar una en particular: este inaudito tiempo de pandemia donde hemos quedado confinados muy hacia adentro de nosotros mismos y en nuestra “burbuja” territorial doméstica. Vinculado a esto me aboqué a una nueva serie fotográfica titulada Paisajes en tránsito (opuesta a la serie de paisajes Atacama, que realicé con cámara analógica de formato medio y extrema quietud). En tiempos normales, estás imágenes posiblemente hubiesen estado destinadas al encierro en una carpeta de archivo digital, porque son fotografías que tomé espontáneamente desde las ventanillas de micros en movimiento, mientras realizaba un larguísimo viaje en el que uní la Patagonia con el mar de Santa Catarina en Brasil.

De la serie “Paisajes en tránsito”

Estos paisajes nacieron de manera aleatoria, un ejercicio visual interesante para ayudarme a atravesar kilómetros y kilómetros de rutas. Cuando tuve que regresar porque empezaba la cuarentena, dejé mi cámara abandonada por un tiempo. Después, al revisar el archivo, estas imágenes empezaron a resignificarse porque se convirtieron en el afuera de mi adentro; hoy me encuentro elaborando conceptos y “leyendo” estos paisajes en clave estética, geocultural,  antropológica, histórica, y más aún compruebo que son tremendamente polisémicos.

De la serie “Paisajes en tránsito”

Gran parte de mis creaciones están vinculadas a sitios dónde se acumulan múltiples capas de tiempo y tensiones diversas. Empecé a revisitar mis archivos –principalmente los analógicos- y me encontré con una muestra que me llevó más de diez años de viajes a comunidades originarias guaraníticas. Se trata de Arete Guazu, que marcó toda la época en que fui mi propia laboratorista en el cuarto oscuro, y esas copias en papel fueron las últimas que procesé. Con una nueva edición y enmarcado formarán parte de la muestra online “Otra feria de arte”, de mayo.

De la serie “Arete Guazu”

Respecto a los antecedentes internos, sería largo de resumir. Para sintetizar, creo que los proyectos que se están concretando vienen de larguísima data como resultado de una fragua personal dónde se acumulan todos los pensamientos y aprendizajes, los que le fueron dando cuerpo a diferentes obras, sueños, deseos. Una suma vital que materializa mi línea de tiempo en la creación.

¿Cómo es el proceso de creación? ¿Tenés en claro gran parte de lo que querés antes de ponerte a trabajar, o la creación se define en el taller y con los materiales seleccionados? 

Para mí el proceso de creación es un gran misterio, sumamente espontáneo cuando se trata de una obra más vinculada a la “poiesis” artística. Podría decir que siento una amalgama de pensares,  sentimientos, presagios, azares, sortilegios; toda la energía creativa que aparece a través de los sueños por los que vivimos y accionada por la lectura, el cine, la música, las conversaciones con amistades y colegas entrañables, etc. Necesito algo de ocio y silencio pero generalmente suceden ráfagas “epifánicas” lavando los platos o haciendo cualquier actividad doméstica habitual. A su vez, viajar y caminar son recetas infalibles en estos procesos internos, así como los museos.

Cuando tengo que crear en base a una exigencia más concreta, trabajo muy concentrada en la búsqueda de aquello que me nutra específicamente para dar a luz el proyecto personal o por encargo. Establezco horarios, rutinas y la fecha clave para la entrega del trabajo se convierte casi en una obsesión, que no me permite ninguna fuga mental a otros territorios más tentadores.

De la serie “Arete Guazu”

¿De qué artista o movimiento contemporáneo argentino o del extranjero te sentís cerca, o al menos lo has incorporado como un interlocutor silencioso para pensar tu trabajo?

De muchísimos. La lista sería larga porque esa cercanía depende de las múltiples etapas de la vida y de los avatares de esos períodos. Podría hacer una enumeración -no muy exhaustiva- de quienes me influyeron muchísimo desde los años ochenta, cuando empecé a trabajar como fotógrafa y periodista, y que aún los reivindico como pioneros. Por ejemplo, los integrantes de la Farm Security Administracion, particularmente Dorothea Lange y Margaret Bourke-White, fotógrafas documentalistas que recorrieron Estados Unidos registrando los impactos de la gran depresión del 30 en la ruralidad. Después todos los integrantes de la agencia cooperativa Magnum, en especial Henri Cartier-Bresson. Me gustaba mucho estudiar la historia de la fotografía para detenerme en la saga de fotógrafos europeos y los reportajes fotográficos de Life. Me enfoqué particularmente en la vida de mujeres fotógrafas como Tina Modotti y Gerda Taro, que realizaron sus obras en medio de revolución y guerra. Los mexicanos como Manuel y Lola Álvarez Bravo, Pedro Meyer, Graciela Iturbide y Mariana Yampolsky, me fascinaron siempre, al igual que el peruano Martín Chambi y Fernando Paillet, uno de los grandes de la historia fotográfica argentina.

De la serie “Interiores (de la Historia)”

A los 23 años, apenas pude armar un pequeño dossier de mis fotos, me fui a Buenos Aires y le toqué el timbre a Annemarie Heinrich (a quien admiré desde la infancia), sin haberme anunciado previamente. Ella salió del laboratorio, me atendió en su estudio y miró detenidamente mis fotos. Al terminar me invitó a exponer con ella y otras consagradas fotógrafas que reconozco como maestras que me marcaron mucho, entre ellas Sara Facio y Adriana Lestido. Después fui a un seminario con Sebastián Salgado y otros grandes profesionales, que me dejó una huella inmensa. Por supuesto que hay muchos más que reconozco como autores fundamentales en mi formación estética. De Córdoba me gustan muchísimo las obras de Hugo Aveta, Anselmo Pérez, Susana Pérez y Gabriel Orge.

De la serie “Interiores (de la Historia)”

En cuanto al acto de reflexión y pensamiento crítico, sigo admirando desde mi temprana formación teórica en la universidad a Roland Barthes, Walter Benjamin, Susan Sontag, John Berger, Pierre Bourdieu. Más acá en el tiempo, siento indispensable los que discurren sobre la memoria como Georges Didi-Huberman y Elizabeth Jelin. También me dejó un impacto tremendo la obra de Graciela Sacco y la de Christian Boltanski, con su impronta de trabajar el tema de la memoria en tensión con el olvido; a ambos los conozco gracias a las curadurías talentosas de Diana Wechsler. A su vez, siento un especial reconocimiento por Ticio Escobar, lúcido e indispensable su testimonio para situarnos en el maravilloso –y casi- desconocido- espectro del arte latinoamericano.

 


Foto Susana Pérez

Muestras, premios y publicaciones

Recibió más de una veintena de premios y menciones en concursos provinciales y nacionales. Participó en más de 50 exposiciones individuales y colectivas en distintas ciudades de la Argentina y representó al país en el extranjero en evento como “Joven Fotografía Argentina” (Feria Internacional de Amsterdam), Cerca del corazón salvaje (Munich) y Con ojos de mujer (Beijing, China). Fue el envío de Argentina a la muestra internacional Foto Vernissage en el Museo Menage  (San Petersburgo, Rusia).

Publicó los libros El C0rdobazo de las mujeres (2018) y Cartografía de la lengua (2019). A su vez, es coautora de Fotografía cordobesa, Esta tierra es nuestra, Nos-Otros, Desafíos Urbanos, Memorias materiales (UNC), y La memoria heridaDerechos Humanos de Salvador Allende a las Torres Gemelas (Junta de Extremadura, España).

 

 

  • Licenciado en Letras Modernas y periodista cultural. También incursionó en la docencia y la escritura de guiones documentales. Publicó el libro de cuentos El fin de la intimidad, y tiene otro más inédito, además de uno de perfiles en preparación.

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