De lluvias

La lluvia, ese fenómeno climático que a veces deseamos, a veces tememos. La lluvia dice Luis Albero Spinetta “borra la maldad y lava todas las heridas de tu alma”, pero también puede ser espejo de desamparo, de intemperie. Es memoria, es recuerdo, es incendio que se apaga. Es desencuentro y a la vez cobijo. Es frescura, esperanza y deseo. Hoy elegimos algunos poemas que nombran y hablan de la lluvia.

Lluvia

Me desperté esta mañana con
unas ganas tremendas de quedarme todo el día en la cama
leyendo. Luché contra ello durante un rato.

Me asomé entonces a la ventana y estaba lloviendo.
Y me rendí. Me dediqué por entero
al cuidado de esta mañana lluviosa.

¿Viviría mi vida otra vez?
¿Con los mismos errores imperdonables?
Sí, a la mínima posibilidad que tuviera. Sí.

Raymond Carver

hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/

Juan Gelman

La lluvia

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

Jorge Luis Borges

Un invierno en el sur

Llueve,
las palabras
no quiebran la situación.

Recojo
entonces
el polvo de esta quietud
y a la manera de los dioses
escribo
o escarbo
sin el fervor
de lo real.

Los colores antiguos
son como el agua fría,
como las voces
descendiendo
hacia ese lugar:

provienen
de un pozo
o de un sol deshecho
por la nieve

y flotan, se desplazan
incansablemente
ya que los Seres
de la belleza pobre,
como criaturas débiles,
ya no estarán

habrán hecho
un círculo frágil,
sonreirán,
de mí
se habrán alejado.

Carlos Battilana

 

Caen gotas pesadas como piedras,
como si llevaran días esperando
pesar el viento,
golpear los techos,
rozar los cuerpos de las aves,
contrariar la quietud de una memoria
ausente de ellas,
disolverse en el mar
como hijas suyas.

Julieta Lopérgolo

Taller literario

El sur trajo la lluvia
cuando la tarde comenzaba
a humedecer los almendros.

Palabras como gotas,
reposaron entonces
en los labios,
y mojadas todavía
nacieron en las manos,
frágiles
como pájaros de papel.

Gabriela Bayarri

No, no es posible…

No, no es posible.
Hermanos nuestros tiritan aquí, cerca, bajo la lluvia.
¡Fuera la delicia del fuego, con Proust entre las manos,
y el paisaje alejado como una melodía
bajo la llovizna
en el atardecer perdido del campo!
Fuera, fuera, Brahms flotando sobre los campos!
No, la muerte mágica de la música,
ni la turbadora sutileza,
mientras bajo la lluvia
hombres sin techo y sin pan
parados en los campos,
vacilan al entrar a la noche mojada!

Juan L. Ortiz

si hoy
me conmueve
la lluvia
es que
al fin
pude
dejar
de consumir
infiernos

Andrea Farchetto

Salimos del café

Salimos del café,
cayó la lluvia.
Bien fuerte y bien encima.
Desplegué mi paraguas:
alcanzó para dos.
Cruzamos por el medio
solo por esta vez:
así sujetos.
Venía un auto pero nos dejó pasar.
No es que anduvo más lento, dadivoso:
frenó, frenó del todo.

A eso me refiero.

Laura Wittner

El poema de Raymond Carver fue copiado del blog elalmadisponible.blogspot.com, y pertenece al libro “Todos nosotros”, Bartleby Editores, Madrid.
El poema de Juan Gelman es de “Eso”, escrito en París entre 1983 y 1984 y fue copiado de la Poesía Reunida, tomo II, editada por Seix Barral.
El poema de Borges es de “El hacedor”, 1960, incluido en las Obras completas editadas por Emecé en 1974.
El poema de Carlos Battilana es de “Ramitas”, poesía reunida, 1992-2018, editado por Caleta Olivia en 2018.
El poema de Julieta Lopérgolo es del libro “Pero en el aire”, editado por Postales japonesas en 2020.
El poema de Gabriela Bayarri es del libro “Presagios”, de editorial Brujas, 2008.
El poema de Juan L. Ortiz pertenece al libro “El alba sube” incluido en la Obra completa, editada por la Universidad del Litoral.
El poema de Andrea Farchetto es de su libro “Para no apagar rebeldías”, editado por Ediciones de la Eterna en 2017.
El poema de Laura Wittner es del libro “Lugares donde una no está”, que reúne poemas de 1996 a 2016 y que editó Gog y Magog.

La pintura es «En la lluvia»  de Franz Marc – Alemania, 1880-1916

Autor

  • Silvia Giambroni es profesora de Lengua y Literatura, pedagoga, pero por sobre todas las cosas, lectora. Trabajó 32 años en la docencia. En Barbaria hace lo que más le gusta que es seleccionar poemas porque sí, con la intención de compartirlos, darlos a conocer, donarlos a quien quiera, para hacer de este mundo un lugar, aunque sea por un momento, más habitable.

Vuelve al inicio