De pájaros, vuelos y voces

Los pájaros hacen nido en la poesía desde siempre, pájaros reales, pájaros alegóricos, pájaros de colores y pájaros del corazón, pájaros ahogados con whisky o pájaros que encienden los días oscuros del invierno, pájaros que apenas vuelan y son amigos de la muerte y pájaros con eternos cielos de libertad. Esta vez selecciono algunos de los muchísimos poemas con pájaros que se han escrito…

IV
agáchate / si quieres mira /
si quieres / el pájaro
que vuela en mi voz /
tan chico /

por el pájaro pasa un camino
que va a tus ojos /
espera tu mano /
hay hierba donde no estás /

todo duerme /
el pájaro / la voz /
el camino / la hierba /
que mañana vino /

Juan Gelman (Dibaxu)

Pájaro azul

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
montarme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Charles Bukowski
(Traducción de Rafael Díaz Borbón)

El pájaro rojo

El pájaro rojo llegó en pleno invierno
encendiendo el paisaje
como ningún otro.

Por supuesto que adoro a los gorriones
esos pardos queridos
tan hambrientos y tantos.

Alimento a los pájaros y tengo
miedo de Dios. Sé que Él tiene muchos hijos
y no todos de espíritu valiente.

Igual, por la razón que sea—
quizá porque el invierno es largo
y el cielo tan azul oscuro

o quizá porque el corazón se encoge
tan seguido como se expande—
agradezco

que el pájaro rojo llegue en invierno
encendiendo el paisaje
como ningún otro.

Mary Oliver
(Versión de Natalia Leiderman y Patricio Foglia)

M

Mi niña trepó la escalera
y hubo un instante en que el pájaro de la muerte
comió de su mano.
Isabel le deja trocitos de pan y leche en el dintel de la ventana.

El pájaro no entiende,
no es necesario.

Yo la castigo con sermones sobre la vida milagrosa
y arrojo en el pavimento los cazuelos.

Marcelo Dughetti

Un pajarito
hace su nido.
Con una pluma azul
le ayuda el aire.
La tierra les da pajas.
El sol le acerca una tibia
lámpara de cristal.

Edith Vera

************

Estamos
aquí
acurrucados
para dejar
espacio
al vuelo
de los pájaros.

Edith Vera

Había una vez un pájaro. Dios mío.

Clarice Lispector


El poema de Juan Gelman es de “Dibaxu”, poemario que el autor escribió en sefardí. Lo copié de Poesía reunida, editada en dos tomos por Seix Barral en 2012.
El poema de Charles Bukowski fue copiado del blog Poetas del fin del mundo: poetasdelfindelmundo.wordpress.com
El poema de Mary Oliver fue copiado de “El pájaro rojo” editado por Caleta Olivia en 2017.
Los poemas de Edith Vera son de “Pajarito de agua”, editado por Ediciones Radamanto en 1997.
El poema de Marcelo Dughetti es del libro “Los caballos de Isabel” que editó Recovecos en 2009.
El verso de Clarice Lispector lo copié de la contratapa de Juan Forn “Había una vez un pájaro” de viernes 8 de abril de 2011, del diario Página 12.

Los grabados en madera son copias de diseños originales de Itō Jakuchū (1716–1800).

  • Silvia Giambroni es profesora de Lengua y Literatura, pedagoga, pero por sobre todas las cosas, lectora. Trabajó 32 años en la docencia. En Barbaria hace lo que más le gusta que es seleccionar poemas porque sí, con la intención de compartirlos, darlos a conocer, donarlos a quien quiera, para hacer de este mundo un lugar, aunque sea por un momento, más habitable.

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