Dios salve a la Reina (Sobre Festival, de César Aira)

César Aira en la presentación de Festival

Festival es una de las tantas novelas «desopilantes» de César Aira, tiene como marco general una muestra de cine independiente en un país sin nombre, y con un excéntrico invitado, un director de culto belga. Yanina Spongia lo leyó durante la cuarentena y escribió una reseña para Barbaria. 

 

Según se lee en el Catálogo de Ricardo Strafacce, Festival es solo uno de los cinco textos que César Aira escribió en 2010 y dio a imprenta. Apenas un librito en el vendaval de su obra, ese remolino de novelas y relatos, diarios, teatro y ensayos que en su constante proliferar deja fuera de carrera al crítico que se proponga un análisis actualizado de esta bibliografía. Como sea, varias felicidades coinciden a la hora de recomendar Festival desde la distancia de este invierno atípico, comenzando por el dato de que es una fábula encantadora y está gratis online, garantía de asomarnos por un rato al frenesí de un evento disparatado y que hoy puede sonar tan extravagante como una muestra de cine independiente en la vieja normalidad.

“Vamos a ver qué novela escribe del BAFICI”, le comentó uno de los programadores a Sergio Wolf, coordinador del festival argentino que en su edición de hace una década contó con la figura de Aira en calidad de miembro del jurado, levitando entre las salas donde se proyectaron las muchas películas de la competencia. Aira no solo escribió la novela, sino que en un hecho insólito el mismo BAFICI terminó publicándola y presentándola, junto al autor, un año después, en 2011 (hay también una edición posterior, por Mansalva). Esta situación tensiona de arranque la frontera entre realidad y ficción; “un fruto extraño”, denominación de la escritora Florencia Garramuño, quien señala en lo inespecífico una característica del arte contemporáneo.

En efecto, el marco del relato es una muestra de cine independiente en un país sin nombre, que tiene en la figura de Alec Steryx —director de culto belga— a su invitado más célebre. Aparte de presidir el jurado, Steryx llega para estrenar su última cinta en el festival, que a su vez ha decidido homenajearlo con una retrospectiva de su prolífica filmografía. Un rosario de producciones de “mitología futurista” desatadas a partir de alguna amenaza al orden intergaláctico y que duran, todas, hora y media. En ellas los personajes deambulan “como fantasmas” hasta abandonar poco a poco la trama, impedidos de salvar al universo del apocalipsis por vivir en “la nostalgia de una realidad que está en otra parte”. Los elogiosos atribuyen a sus guiones la belleza y la magia del cine de Steryx, la fantasía de habitar el mundo de los sueños, en tanto que sus fervientes detractores alertan sobre los delirios de un “charlatán superado”. “Filmes europeos de ciencia ficción clase B, que parecían imitar con torpeza (cinismo) las producciones del género de los años cincuenta”, se ataja el narrador de Aira.

Pero este “Antonioni del espacio exterior” descoloca a la organización, al instalar la incógnita que sostendrá el argumento: sin mediar explicación ni aviso, Steryx arriba a la ciudad, a esa muestra por definición vertiginosa, en compañía de su anciana madre, dama pletórica de las dolencias, los caprichos y sobre todo la lentitud de sus 90 años. Esta intromisión kafkiana desencadena incordios, retrasos y también rumores entre los organizadores y el público, que arriesgan suposiciones varias sobre los motivos del cineasta para asistir a cada actividad del brazo de la viejita. La apoteosis del absurdo ocurre cuando la señora prácticamente obliga a que se ponga a la venta —ahí mismo y a un precio exorbitante, en euros— un antiguo libro escrito por ella en flamenco, que por otra parte se agota.

¿Por qué la trajo? ¿Por qué la lleva a todas partes?, murmuran amigos y antagonistas al ver desplazarse a Steryx al ritmo de esos pasitos de hormiga, para desesperación general. El papelón edípico amenaza con incinerar su prestigio, o bien con precipitar el consenso alrededor de su genio. Puede que con esta performance disruptiva o punk el maestro belga esté poniendo en entredicho su ars poética, como una sugerencia de que la creación no se agota en la obra.

La especialista académica Perla Sobiestky —miembro del comité del festival y autora de un libro sobre Steryx— ve malogradas sus expectativas de acercamiento al director, obstaculizadas por una horda de jóvenes gamers, fanáticos de los videojuegos basados en sus películas. Las situaciones hilarantes, los diálogos embarazosos, funcionan como puntos de fuga para el narrador que, en plena ficción literaria, se larga a ensayar sobre asuntos tan peregrinos como los avatares del cine, la posmodernidad, la restauración del patrimonio o la vejez. Precisamente este último parece ser el tema central, que saldará el misterio cuando Steryx, ya en el aeropuerto y con un pie en el avión de vuelta a Bélgica, revele ante un documentalista sirio el porqué de haber llevado a su mamá.

Desde ya resuena en todo esto que en 2019 César Aira tuvo su propio Festival, celebrado por la Biblioteca Nacional con motivo de su cumpleaños número 70, que en cambio no contó con la presencia del autor. Amigos e invitados leyeron páginas favoritas de sus ficciones, esos “cuentos de hadas dadaístas”—como los llama en esta charla de 2013— que saltan como liebres de la vida a la ilusión, de la poesía a la narrativa y de la literatura a las demás disciplinas. Frutos extraños, sí, inespecíficos, aunque en esa misma entrevista haya dicho que a esta altura, en su madurez, ya no se siente un escritor por descarte de otros lenguajes, por haber comprendido que:

“La literatura es la más grande de todas las artes, porque las incluye a todas. Cuando uno escribe está haciendo música, pintura, dibuja, hace cine. Y no solo eso, creo que la literatura es la reina de las artes.”  

Autor

  • Licenciada en Letras Modernas egresada de la UNC y Especialista en Producción de Textos Críticos y de Difusión Mediática de las Artes de la UNA. Trabaja desde hace más de 20 años en áreas de museo y comunicación. Su interés gira en torno a los diferentes lenguajes del arte.

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