Edith Vera y “El jardín de los astronautas”: un libro y un sueño de Silvina Mercadal

 

Antes de comenzar quiero decir que el título del libro apela a una doble nominación, por un lado el jardín de infantes donde Edith Vera fue directora durante casi 20 años y el jardín secreto y enigmático de la poeta. Los astronautas son los niños y niñas del último año de ese nivel escolar en esa institución y también quienes vuelan a los astros y buscan estrellas.

Entro descalza  al jardín de los astronautas y es una experiencia  de extrema vitalidad y belleza, es un encuentro con  la infancia y la inocencia, pero además ese jardín secreto es el jardín de Edith, es el misterio que solo será revelado  si estamos atentos y atentas al latido que allí se escucha, latido triple, latido de Edith, de Silvina y también de Ana Inés Castelli cuyas ilustraciones se entrelazan con los textos armando una promesa de sensaciones e iluminaciones. Armando tal vez una ronda y una danza que ronda en torno a Edith.

En el jardín de los astronautas hay árboles de manzanas azules, palabras que cuelgan de cintas y pájaros que cantan en ramas enruladas, están los y las astronautas armando sus naves para partir al espacio, y también está Edith, la directora, con su camisola mágica. En el jardín he vuelto a ser niña y con los ojos cerrados escucho ese latido único, esa melodía de colores, ese efecto singular que se despliega en el juego en que dos poéticas potentes y originales se entretejen y arman una urdimbre de pétalos de papel y amorosos sentidos.

 

Silvina inventa un recuerdo y esa invención produce una poética  que se inscribe en una genealogía. En la memoria se recrea el tiempo del asombro y del descubrimiento y a la vez se hace presente la comunión poética entre la poeta que se piensa como niña, guiada por la maestra poeta que la invita a descubrir maravillas en el espacio.

En otras ocasiones hablando de otras escrituras que remiten, nombran, homenajean a Edith Vera las he pensado como el renacimiento de la poeta,  que de alguna manera se torna el origen que muchos artistas eligen.

Hoy no voy a hablar de intertextos ni de homenajes ni de renacimientos, y al pensar en Edith como origen, como inicio de una genealogía,  prefiero dejarme llevar por las pistas que ofrece Walter Benjamin  cuando considera que el origen no es un comienzo, que  no tiene que ver con el proceso de llegar a ser a partir de aquello de donde se ha emergido,  sino que el origen, se yergue en el flujo del devenir como un remolino,  así se actualiza como torbellino la poética de Edith en un efecto rizomático.

Entonces hay reversión y reinvención, flujo de un devenir que renombra y vuelve a dar vida.

 

La casa azul, las dos naranjas, el pajarito de agua, las dos versiones  son los misterios de un jardín que se devela con espejos, miniaturas, astronautas exploradores de lejanas estrellas, luciérnagas e insectos,  palabras que  bailan, que  se mueven como larvas, y crean ritmos y melodías que solo escuchan los niños y las niñas.

Dice María Teresa Andruetto: “Debo decir que si la poesía, la verdadera poesía es difícil de encontrar en este mundo, la poesía para los chicos es infinitamente más difícil, infinitamente más inencontrable. En un campo tan resbaladizo, tan trajinado por el deseo de agradar, por las obligaciones pedagógicas, por el empeño en lo que debe ser, por lo políticamente correcto, por los manuales de buenas costumbres, por las necesidades curriculares, encontrar expresiones de auténtica poesía ha sido siempre un milagro”

 

Creo que la literatura no tiene adjetivos, y también aseguro que en El jardín de los astronautas se ha producido el milagro de la belleza, el milagro de la poesía que está destinada a todos y todas quienes tengan corazón de niños y niñas, del jardín se derrama la singularidad de una poética desplegada en la reversión de los poemas de Edith, los colores de Edith, la magia y la operación estética que revitaliza Silvina, operación que dialoga además con la maravilla de las ilustraciones de Ana Inés Castelli. Me atrevo a decir también que a  pesar de todo, la poesía, y sus enigmas parecen  reparar  los corazones dañados  de ausencia y soledad en estos tiempos extraños que nos tocan.

 

Algunos poemas:

Las palabras lindas
cuelgan de una cinta
cantarina y cortita
ardilla, limón, arena,
margarita.
*****
En brillante
juego de espejos
algunas vocales
suenan repetidas.
*****
Edith era directora
de mi jardín. No la recuerdo
pero el árbol de manzanas
azules en el arenero, el zumbido
de topacio, se desprendían
de su camisola mágica.
*****
Ella dice que la tinta negra
se hace con brujas, y es cierto
solo la tinta negra dibuja bien
los embrujos, de ahí salen
burbujas, agujas, gorgojos
para la sopa de antojos.

****
El paisaje de sauces, espejo
móvil, es blando sendero
del pajarito de agua.
¿Y el pajarito de fuego?
arde en enruladas ramas.
El jardín de los astronautas de Silvina Mercadal

Ilustraciones: Ana Inés Castelli

Editorial Sofía Cartonera.

Facultad de Filosofía y Humanidades

UNC

  • Silvia Giambroni es profesora de Lengua y Literatura, pedagoga, pero por sobre todas las cosas, lectora. Trabajó 32 años en la docencia. En Barbaria hace lo que más le gusta que es seleccionar poemas porque sí, con la intención de compartirlos, darlos a conocer, donarlos a quien quiera, para hacer de este mundo un lugar, aunque sea por un momento, más habitable.

4 comentarios

  • POR FAVOR !!! Cuanta emotividad, cuanta calidez, que b elleza, gracias por tan valioso material, un salvavidas en un momento tan terrible, como puede haber todavía tantaS PERSONAs con tanta sensib ilidad.- Silvia, no aflojes nunca.-

    • Un encanto de poema el de Silvina. Emociona la evocación al angel laico, la inspirada Edith, “semillita de lino”

  • Excelente!!!!!! Cuanta emotividad y creacion. Los recuerdos de nuestra querida Edith, me emovionan. Tuve el privilegio de que fuera mi alumna durante 4 años en Bellas Artes. Cada clase se abria una caja de sorpresa dondo era yo la que aprendía. Adelante!!!!!!!

  • Que buena lectura. Voy a conseguir el libro. Inteligentes relaciones e intertextualidades.

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