(Entrevista) Myler Edson Moss y la fábrica de libros

«Adapté el clásico oficio de encuadernador con el rol de editor independiente, para poner en valor la actividad artesanal”. La definición pertenece al creador de Moss Garden, un proyecto editorial unipersonal que se distingue por la singularidad de sus producciones gráficas y el delicado proceso de tratamiento del papel. Libros, cartas de tarot, dibujos y papeles de fabricación casera son algunas de las obras de este artista que pueden adquirirse en librerías de la ciudad de Córdoba y a través de las redes sociales.

En el sotobosque de las editoriales independientes de Córdoba creció en los últimos años una especie única, tanto por la originalidad como por la belleza de sus creaciones. Moss Garden es el nombre del sello que Myler Edson Moss imaginó bajo el signo del unicornio blanco y concibió siguiendo las lógicas de la edición artesanal: es decir, por fuera del sistema industrial de publicación y a contrapelo del mito productivo de la división del trabajo. Desde que inició el proyecto, en 2016, Moss se encarga de elegir los autores, transcribir, traducir, imprimir, maquetar, diseñar, encuadernar y distribuir sus propios trabajos en ferias, muestras y -especialmente en tiempos de pandemia- a través de las redes sociales. 

 

Las flores silvestres que crecieron en el aterciopelado musgo de jardín son de una singularidad pocas veces vista en el ecosistema editorial: desde la transcripción de los conciertos en vivo de la artista Laurie Anderson en Estados Unidos, pasando por los desopilantes collages de gatos en formato de novela gráfica, continuado con la traducción de los poemas que Marilyn Monroe escribió en servilletas de papel o el libro Labios que se encuentran del poeta griego Constantino Cavafis, hasta el Tarot de Xuxa, una de las últimas producciones en la que conviven -en una simbiosis alucinante- los veintidós arcanos mayores con la reina de los bajitos.La sola mención de las ediciones de Moss Garden ya brindan algunas pistas de aquello que el lector podrá encontrar en ese universo asombroso en el que titilan nombres con reminiscencias del pop de los ochenta junto con destellos multicolor de la cultura LGTBQI, como Björk, Marilyn Mason, Federico García Lorca, YayoiKusama, Andy Warhol, Divine, David Lynch, Néstor Perlongher, PJ Harvey y Patti Smith, entre otros. 

El creador de este proyecto editorial devela, a continuación, algunos secretos de su imprenta privada y cuenta cómo hizo para lograr que el sello Moss Garden se convirtiera en una marca única en el ambiente editorial: única en el sentido de aquello que al ser visto una vez ya no podrá ser olvidado.

¿Cuándo comenzaste con este proyecto editorial?

La editorial nació en septiembre de 2016. La idea surgió luego de hacer un libro de canciones. Me gustó el concepto y el formato y arrancamos con libros en blanco y negro, junto con una amiga. Luego presenté la editorial en el Museo Emilio Caraffa en abril de 2017 con un libro comisionado porun artista de Córdoba que tenía su muestra y, con el apoyo de unos coleccionistas, me invitaron ese año al arteBA para participar en el sector de editoriales independientes llamado Isla de Ediciones.

¿Cuál es el significado del nombre y el logo de la editorial?

Elegí el nombre Moss Garden por tres motivos: uno, es el seudónimo con el que me conocen mis cercanos -me dicen “Moss”. Ellos saben que leo mucho y casi siempre me la paso leyendo en el patio; tengo un patio grande con mucha vegetación y cuando venían a buscarme, en mi casa decían: ‘Moss está en el patio’ o ‘Moss está en el fondo del jardín’. Entonces quedó ‘Moss in thegarden’. Segundo, porque me gustan esos jardines de musgo que hacen los japoneses en pequeñas macetas o peceras o frascos rotos. ‘Moss Garden’, justamente -si lo traducís- significa ‘jardín de musgos’. Y tercero, por un tema del duodécimo álbum del músico y compositor británico David Bowie, ‘Héroes’ publicado en 1977. Para ser más precisos, el tema número 8 de ese CD se llama mossgarden. El logo es un unicornio, ya que -como primer soporte de la editorial- la idea era publicar solo contenido LGBTQ+, y el unicornio representaba esa idea de fantasía, de hadas, de maricas, lo místico, las leyendas. Y terminé de afirmar el nombre cuando un amigo me tiró tres cartas de un juego de naipes sobre vidas pasadas y una que me salió era un unicornio. Un símbolo de la enseñanza, del misterio, de lo oculto, o de lo que fue prohibido u olvidado. Y mi misión era enseñárselo a otros. Y me encantó ese concepto para la editorial. Casi siempre encuentro autores que no son tan conocidos pero tienen mucho para enseñar y ofrecen la oportunidad de investigar. Ya muté un diseño. El primer logo era un unicornio en un círculo -como en un bosque con hadas dando vuelta alrededor-, pero como era mucho detalle, al hacerlo pequeño para incluir en las portadas se veía como una mancha y en 2018 decidí hacerle un cambio. El motivo lo adaptó mi amigo e ilustrador Alan Petroli, con quien realizamos otros trabajos juntos. Además del logo nuevo, Petroli hizo la tapa del libro ganador del Fondo Estímulo a la actividad Editorial Cordobesa en 2017 titulado Historia de cómo llegó el Yizas a la cocina de la gorda. Y también realizamos un fanzine de la serie Twin Peaks, del director David Lynch, para colorear y jugar. 

 ¿Cómo está organizada la editorial?

La editorial no tiene un esquema de trabajo, cada libro o vuelco editorial se va haciendo básicamente con lo que voy encontrando, investigando y leyendo en el momento. Por ejemplo: empecé con los fanzines, luego libretas artesanales, libros, objetos en papel reciclado, cuadernos, hojas de carta, tarjetas y postales. También cosas con papel de fibra vegetal y ahora con el tarot. El libro tiene otro proceso muy diferente pero siempre pasa por varias etapas. Puedo encontrar algo en inglés, y me tomo el tiempo de buscar en español, si veo que no me gustan algunas palabras o giros idiomáticos automáticamente lo traduzco yo. Y por ahí quedan listos pero me tomo otro tiempo en buscar el arte de tapa y tal vez ahí se estanca. Muchas veces en el proceso de traducción encuentro otras cosas y vuelvo a buscar y hacer archivos y cosas que van quedando hasta que se van haciendo los libros, fanzines o lo que me vaya interesando.

 Podemos percibir cierta cercanía entre este proyecto y el mundo de los fanzines…

Totalmente, fue mi primer soporte. Mi primer manifiesto. Empecé haciendo fanzines homoeróticos. El primer fanzine se llamó HOMOSS, (nuevamente jugando con la palabra homosexualidad y Moss, mi seudónimo). Reunía fotos kitch, bizarras, vintage y capturas de películas queer clásicas, arte, grabados, con contenido de artistas locales e internacionales, retro y actuales. Todo en una publicación de 40 páginas. Lo publiqué durante un año, desde agosto de 2015 a septiembre de 2016. Fue una publicación mensual con una tirada de 30 ejemplares. Fue una revista que venía en tres formatos A5, A6 y A7, con tapas de cartulina a colores. Todo en blanco y negro. Y cada número venía con diferentes estilos. Algunos para colorear, otros con calcos, otros con posters. Me inspiré en los formatos que consumía desde chico, esas revistas para divertirse. Este fanzine queer divertía y además hacía mucho ruido por el contenido explícito. Un años después, publiqué una reedición de los 12 números todos en hojas de color rosa que llamé HOMOSS (thepinkedition).

 

Además de libros, la editorial Moss Garden produce otro tipo de obras en papel: anotadores, cuadernos, reproducciones de dibujos, cartas, etc. ¿Es una forma de combinar la actividad editorial con tu formación como encuadernador? ¿Cómo se relacionan esas vocaciones, en tu caso particular?

Me gusta muchísimo poder combinar todo ese estilo de cosas. Sobre todo porque la materia prima y soporte que uso en todo lo que hago es el papel. Es una ventana que se me abrió con la carrera de Encuadernación y Conservación de libros que se dicta en la Universidad Provincial de Córdoba. Empecé la carrera en el 2018 y realmente me sirvió y crecí muchísimo aplicando todo el contenido de la escuela clásica y la visión de conservación del papel me gustó especialmente. Adapté el clásico oficio de encuadernador con el rol de editor independiente, para poner en valor el oficio y la actividad artesanal. Y me encanta el tema de los diferentes formatos de papeles, ediciones con postales, con calcomanías, etc.

¿Podríamos considerar la tarea que realizás como un tipo de “edición artesanal”?

Sí, es todo artesanal. Todo lo hago solo, no tengo ningún socio, es algo que elegí y me da una libertad tremenda porque no estoy controlando que alguien haga una cosa y esperar a que eso esté listo. Antes llevaba a imprimir en una fotocopiadora las hojas del libro, pero el día que no estaban listas o era feriado y no tenía forma de buscarlo me atrasaba así que decidí imprimir todo yo en una impresora de chorro a tinta. Y fue ahí que me pasé del blanco y negro al color. El diseño del libro lo hago yo, edito, imprimo las primeras maquetas, corrijo y, si está listo, encuaderno y distribuyo siempre solo. A veces cuento con la ayuda de mi hermana pero casi siempre todo lo hago yo.

 Hay una estética particular en los libros: las tapas blancas, pequeño formato, la aparición de algunos dibujos, un uso particular de los espacios blancos, la tipografía de máquina de escribir. ¿Qué podrías decirnos sobre esos diseños?

Para mí el diseño es fundamental. Siempre quise hacer algo minimalista pero a la vez vintage o retro. El tamaño chico era algo que siempre me interesó pero cuando arranqué no tenía conocimiento alguno de cómo hacer libros pequeños. El tamaño bolsillo lo concreté luego de mis experiencias en trabajos anteriores esperando colectivos para ir o para volver, con los libros grandes siempre tenía un inconveniente porque si venia el colectivo al subir o no podía guardarlos en el bolso, o se me caían en el apuro y pensé en algo que se pudiera guardar sin problemas apenas subís al colectivo. El blanco es por dos cuestiones, una es que el primer autor queer que leí fue Jean Cocteau con el Libro Blanco y tomé esa idea de una tapa mayormente blanca. La segunda, porque cuando comencé no tenía suficiente dinero como para mandar a imprimir cada tapa a color y decidí hacerlo rápido y económico. Creo que imprimí en blanco y negro la mayor parte de los primeros diez libros que sacó la editorial, más los primeros fanzines. La idea de trabajar con una letra de máquina de escribir me encantó ya que tiene algo de vintage, de más usado y retro, la utilizo casi siempre para todo lo que tenga que ver con los libros.

 

¿Cómo elegís los autores que querés publicar?

Es simple, no los elijo, me llegan. Leo mucho en inglés y descubro artistas que escribían o dibujaban y, si hay contenido online y veo que no hay publicaciones, los hago libro. Me pasó, por ejemplo, con el libro que publiqué de Marilyn Monroe. Sabía que ella era una persona que leía muchísimo pero nunca supe que también escribía. Mientras navegaba buscando cosas de ella, encontré una foto de un facsímil de un poema, investigué y era del libro en inglés de sus anotaciones en cuadernos y notas en papeles de hoteles. Una editorial y un curador publicaron sus poemas y eso me abrió la cabeza. Busqué el libro completo. Lo encontré, seleccioné algunos poemas, los traduje y los reuní en un libro. Tengo ya el segundo libro de poemas porque varios me quedaron afuera de esa primera selección y ya está pronto a salir.

Mucho de lo que editás remite a las décadas de 1980/90, a la cultura pop y al mundo “diverse”…

Esa es una de las épocas que más me gusta en todo sentido, musical, visual, estético, artístico. Me fascina. Laurie Anderson por ejemplo es una de los referentes que tengo en mi editorial que entra en esa época.

¿Pensaste en armar colecciones, en volúmenes, o son sólo obras sueltas?

Nunca pensé en publicar colecciones o volúmenes. Comencé con libros sueltos. Pero con Marilyn Monroe y la artista a la que le estoy dedicando mi tiempo en editar ahora, Laurie Anderson, fui entrando en el juego y decidí hacerlo. De Laurie Anderson pude seleccionar lo que ella hace como música y lo que viene realizando como artista visual. Tengo un fanzine que publico cada dos meses. Laurie AnderZINE, que es sobre la obra de performance y artística. Y también están los libros que hago de ella, la colección que reúne textos, letras y entrevistas.

¿Cómo surgió la idea de hacer un tarot con la imagen de Xuxa?

Durante la pandemia estuve estudiando de nuevo el tarot, supe tirar por dos años el de Waite- Rider-Smith, que deriva del de Marsella y siempre tuve una idea de querer hacer un propio tarot con fotos o dibujos míos. El primer recuerdo que tengo fue de hace veinte años, cuando el cantante de rock Marilyn Manson saco el álbum Holy Wood en el año 2000. El arte venía con nueve naipes del tarot y me marcaron para siempre. Entre otras cosas que estuve haciendo en la cuarentena fue revisar unas historietas de Xuxa y lo primero que se me vino a la mente es ¿por qué no hacer el tarot de Xuxa? Y lo hice. Realicé los primeros 22 arcanos mayores. Es lo que estoy publicitando ahora y distribuyendo. Es un ir y venir de cosas que aparecen y voy concretando.

Además de las traducciones, también encontramos autores nacionales, como Néstor Perlongher…

Me parece un autor esencial, porque Perlongher fue uno de los fundadores y referente principal del Frente de Liberación Homosexual en Argentina, una de las primeras organizaciones LGBT del mundo. Conocí su historia en un festival de cine queer, con la peli documental “Patria Rosa” (2009) de Santiago Loza y me enamoré de este ser. Y a veces sus libros eran difíciles de conseguir y decidí dedicarle una edición corta de selección de poemas solo queers.

¿Cómo es publicar por fuera del sistema industrial de edición? ¿Cuál es tu visión con respecto a este tema?

Siento que al hacer todo con mis manos y no con una máquina de editorial, hace que mis productos sean totalmente diferentes. No mejores, diferentes. Y estar fuera de ese circuito es clave para mí, ya que por un lado me ahorro mucho en material. Casi todo el papel que consigo son recortes de otros papeles y compro esas resmas de tamaños más chicos que los formatos ISO. En una máquina industrial no podría manejar esos tamaños y en la impresora chorro a tinta sí. Mi visión sobre las ediciones industriales es que si bien hay muchísimas ediciones maravillosas algunas también son malas, se deshojan rápido, se ensucian, etc. últimamente descubrí una forma de laminar también artesanalmente el papel de las tapa de mis publicaciones y es un mundo al cual seguro pienso pasarme cuando sienta que haya crecido más. O cuando mis manos ya no den más.

¿Cómo circulan estas publicaciones? ¿Existe un circuito de lectores particulares?

Los libros circulan por dos circuitos en la ciudad de Córdoba. Primero, participo en ferias de diseño, gráficas o de editoriales independientes locales. Tengo un público ya que sabe más o menos lo que trabajo y siempre consumen lo que lanzo y todo lo que invento, van a las ferias y me siguen a donde esté. Y, segundo, actualmente tengo la distribución en algunas librerías de Córdoba, las cuales me han ayudado y les agradezco eternamente porque sin ellas no hubiera podido seguir adelante. Son Volcán Azul Libros (en barrio Güemes) y la librería-videoteca Séptimo Arte (en barrio Cofico). Más recientemente, se sumó Casa Varda en barrio Alberdi. Por internet también se mueve, ayuda a la hora de circular las publicaciones.



 

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Autor

  • Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea (Universidad Nacional de Córdoba). Docente en la UNC y en la Universidad Provincial de Córdoba. En 2018 publicó Al rescate de lo bello (Caballo Negro Editora), una compilación de textos del escritor y periodista Jorge Baron Biza, con quien colaboró en trabajos de crítica de arte. Participó en diversas publicaciones universitarias como Hoy la Universidad, revista Alfilo, Interferencia, entre otras. 

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