James Ellroy: La fiesta del monstruo

Foto: Mark Coggins

UNO. Hace treinta años la editorial Mysterious Press publicó Los Ángeles Confidencial. El resto es historia.

DOS. Luego de escribir La dalia negra, en 1987, James Ellroy resolvió ampliar ese universo oscurísimo que lo haría célebre con tres novelas más: El gran desierto (1988), Los Ángeles Confidencial (1990) y Jazz blanco (1992)Juntas formarían lo que se conoce como el “Cuarteto de Los Ángeles”, un cuarteto que haría bailotear a los lectores más cautos. Con distintas estructuras narrativas, con personajes que aparecen y desaparecen, estos títulos llevaron el género policial a tierras-más-oscuras. La ciudad californiana, entre la década del cuarenta y del cincuenta, se tornó –más- infernal, con policías corruptos, viciosas estrellas de cine, luchas raciales y políticas; y sangre en las calles, dinero sucio y polvo blanco en todas partes. Lo que dice la televisión en Jazz blanco: “La ciudad de Los Ángeles empieza a parecer la ciudad de los Demonios”, es válido para toda la serie.

TRES. James Ellroy nació en marzo de 1948 en Los Ángeles, la misma ciudad que lo vio crecer, y delinquir, y soportar el asesinato de su propia madre, cuando era chico. Nunca encontraron a los asesinos.  Recordemos: en la timba el número 48 significa “muerto que habla”.

“¿Que de dónde sale todo eso? De buscar, de leer, de investigar. La gente me pregunta si dibujo esquemas. Yo no dibujo nada, hijo. Yo escribo sobre lo que voy a escribir, primero me hago una especie de biblia, que en este caso llegó a las 500 páginas. Y luego, escribo. Simplemente eso”, declaró en una entrevista publicada en El País, en relación a su última obra, Esta tormenta. Las casi setecientas páginas impresas integran la segunda parte de un nuevo Cuarteto, una especie de precuela centrada en los años cuarenta. Reescribir la Historia, leerla como una extensa genealogía trágica, como si la literatura fuera la que en realidad cuenta lo que sucedió, con los personajes que faltaban, con los crimines tapados de una ciudad, liberando al policial de la prisión domiciliaria de los géneros establecidos.

En sus Notas sobre el profesor Piglia en un cuaderno, el  escritor puertorriqueño Luis Othoniel Rosa comentaba: “A Ricardo, por ejemplo, le gusta señalar cómo ese capítulo tan fuerte sobre los femicidios en 2666 es un plagio de My Dark Places [Mis rincones oscuros, 1996, memorias] de James Ellroy”.

CUATRO. Debido al éxito de Los Ángeles Confidencial, en 1997 se estrenó una celebrada adaptación cinematográfica (conocida entre nosotros como Los Ángeles al desnudo). Ellroy nunca aprobó el guion que redactó Curtis Hanson, pero la película alcanzó un éxito que hasta ahora ninguna otra adaptación suya obtuvo, ni siquiera la de la esperada La dalia negra, filmada por Brian De Palma.

Ellroy, parece, es inadaptable. No solo su literatura. Si uno repasa sus intervenciones públicas puede encontrar elaboradas perlas del largo collar de la incorrección política. Incomoda, provoca, desafía. A veces se equivoca. Por ejemplo, luego de criticar a Quentin Tarantino, uno de sus lectores, soltó elogios sobre su último filme: “Hay un LA que yo recuerdo y que me acaba de volver de una manera muy fuerte en la película de Tarantino (Érase una vez en Hollywood), que acabo de ver. Creo que es la mejor película sobre Hollywood de la historia. Es mejor que Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, Billy Wilder, 1950). Me encogió el corazón. Me desgarró. Yo no he sido fan suyo y casi siento que le debo una disculpa por toda la mierda que he dicho sobre él”.

CINCO. En Los Ángeles Confidencial se cuentan tres historias, como en la monstruosa El gran desierto, el otro pico del cuarteto. Picos gemelos: ambas comienzan en 1950. Tres policías, tres vidas atormentadas, un caso que los persigue durante años. Ed Exley, un chico rico que busca el poder y la gloria en el Departamento de Policía: un nido de ratas, un hospital de almas perdidas y el centro de todas las narraciones. Bud White es brutal. Cuando no está rompiendo una huelga de trabajadores se dedica a ajusticiar a todos aquellos que hayan maltratado a una mujer. El trío se completa con Jack Vincennes, que filtra información a la prensa sensacionalista, mientras se codea con estrellitas del espectáculo. Con estos ingredientes, solo hace falta que la tragedia haga su trabajo silencioso. Y Ellroy, por supuesto, es un titiritero perverso.

“Una gloria que cuesta todo y no significa nada…”. Con esta frase de Steve Erickson comienza Los Ángeles Confidencial. El resto es historia.

Autor

  • Licenciado en psicología, Ha dictado cursos y escribe para diferentes medios de comunicación sobre libros, series y cine.

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