José Pizarro: Historias heredadas

«Comprendí ese día que no me quedaba otra opción que seguir así, desnudo en la intemperie, en mi estado natural», leemos hacia el final de «Palabras», uno de los textos de Mariposas negras, de José Pizarro. Una confesión que puede funcionar como un atributo extensible a los personajes de los demás relatos, al menos de aquellos en que el narrador insinúa contar una historia, y que en caso de cumplir esa promesa lo hace siguiendo una vía personal y digresiva, como si optara por dejar a un margen el sistema de postas y peripecias. Quizás por eso conviene hablar de relatos, porque las narraciones o bien privilegian el registro poético o bien avanzan a través de episodios levemente unidos entre sí.

Pizarro da sus propios argumentos: «El libro surgió como un proyecto unificado, como un todo, más allá de las formas, a veces más realistas, poéticas o abstractas. Me interesaba esa dinámica porque es como atravesar un paisaje donde cambian las geografías y los climas. La excepción son los textos breves agrupados en ‘Polifonía’, algo más antiguo que incorporé al final». En el origen de estas historias está el hecho de que el autor quedó «sensibilizado» luego de escuchar relatos de personas cercanas sobre hechos que les habían sucedido. «Me enteré de que un amigo de juventud se había dejado morir. Había tomado la decisión, tan misteriosa y ambigua, de no hacer más nada con su vida, nada más que esperar -comenta-. Por eso podría situar al relato ‘Morir en diminutivo’ como un punto de iniciación o de inflexión, el que hizo que me pusiera a escribir el libro como un proyecto de historias personales (de personas introducidas en una lógica de ficción)». Esos episodios fueron los encargados de encender la señal de “urgente”, la señal que estimula la urgencia por llevar a la página algo que está por esfumarse. «Comprendí que en esa acción se manifestaba un acto vital de la experiencia. Comencé a pensar cómo nos construye el mundo o cómo se configuran los destinos, y en cómo las conductas se pueden modificar con las personas cercanas. Es un libro que se pregunta sobre la condición de los actos frente al abismo de la existencia», reflexiona.

Has escrito y publicado muchos textos sobre artes visuales, además de Después y Oulgrieec, libros de escritos y dibujos. ¿Cómo fue el desafío de meterte en la ficción breve? ¿Lo viviste con libertad y con cierta independencia de una mirada crítica?

Ya había escrito relatos del orden de lo autobiográfico, es algo que hice siempre. Posiblemente con un rasgo más poético, más teñidos por esos momentos de ensoñación propios del recuerdo. Algunos de esos textos fueron incluidos en mi producción visual. Para mí siempre es atractivo entrar en nuevos lugares, fortalecer las ideas haciendo que nuevos lenguajes puedan aparecer. A pesar de que mi obra está relacionada a las artes visuales, siempre tuve interés que en ella aparezcan estructuras conceptuales más elaboradas y profundas, adentrarme en los aspectos filosóficos de la experiencia y del fenómeno. En ese sentido en mis trabajos está muy presente la palabra en sus múltiples formas, como signo o bajo el formato de escrituras asémicas.

Ese interés me llevó a adentrarme en estos relatos cortos. En este espacio de realismo que, más allá de las historias, me permitía desarrollar los comportamientos de los personajes. Como cuando uno reacciona frente a la experiencia de la muerte, del amor o del viaje. Pensé en los relatos como una línea de trabajo que podría alejarse del resto de mis escritos. Me interesaba especialmente crear un microclima propio, con su estilo y su espacio sedimentario. Mi objetivo era hacer que los relatos se parecieran a otros relatos de la literatura, es decir, administrar estilos, incluso estereotipos de los tiempos y de la estructura narrativa histórica. Pero en los que pudiera hacer que los pensamientos, las voces interiores, la inacción fuese tan importante y determinante como los hechos. Pienso que sería interesante originar lecturas del libro, que los lectores lo lean en voz alta solos o compartiéndolo con otros, como si se tratase de relatos orales.

 


Mariposas negras
José Pizarro
Borde Perdido Editora
128 páginas
2020


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Autor

  • Licenciado en Letras Modernas y periodista cultural. También incursionó en la docencia y la escritura de guiones documentales. Publicó el libro de cuentos El fin de la intimidad, y tiene otro más inédito, además de uno de perfiles en preparación.

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