Miniseries psi: “Too Close” o quién escucha a la psiquiatra

“Últimamente, los escenarios londinenses rinden mucho mejor que los escenarios neoyorkinos (esa ciudad ya tan irremediablemente decadente que es incapaz de ofrecer imágenes de ensueño)”, escribió el ensayista Daniel Link en una nota incluida en Textos de ocasión (2012), producto de su admiración por series como Doctor Who o Holmes, filmadas en la isla en la que descansan los restos del padre del psicoanálisis. 

Ficciones más recientes de temática psi, como la británica Too Close (no disponible en plataformas de pago), vuelven a poner en escena este largo duelo de metrópolis imaginadas. The  Undoing (HBO, 2020), de la cual hablé acá), transcurre en Nueva York y sigue las vacilaciones de una psicóloga (Nicole Kidman) que debe enfrentar una investigación policial en la que su marido (Hugh Grant) es una pieza clave. Una de las posibilidades de las ficciones psi es mostrar que en casa de herreros se emplean cuchillos de palo. ¿Qué hacen con sus propias vidas los que analizan la vida de los otros?, se preguntan estas invenciones, no sin cierta malicia.  A lo largo del siglo pasado son pocos los personajes a los que se les dedicaron tantos kilómetros de filmaciones indiscretas. Psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas protagonizaron numerosos títulos, muy diferentes entre sí, con mayor o menor fortuna; y no es casualidad que algunos de los directores más atrevidos (De Palma, Cronenberg, Moretti) posaran sus cámaras muy cerca de los analistas. También las series encontraron en los héroes de consultorio un mundo, con sus historias (clínicas), con lo normal y lo patológico sentados en la sala de espera, aguardando su turno para explotar en la pantalla.  

 

En 2002 Emily Watson participó en Dragón rojo, película que ocupa un lugar -no muy destacado- en la historia de las ficciones psi solo porque el psiquiatra Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) enseña sus famosos dientes. En Too Close (2021) es la actriz de Embriagado de amor la que usa el traje de psiquiatra, pero en las lluviosas calles londinenses. La miniserie sigue los pasos de la doctora Emma Robertson (Watson) en un caso en donde lo que está en juego es algo más que un difícil informe sobre la responsabilidad de una mujer en un extraño accidente. La sospechosa es definida por los medios sensacionalistas como una “momia”, un frío “monstruo” que atentó contra la vida de su propia hija y la de la hija de una enigmática vecina (Thalissa Teixeira). 

Denise Gough aporta las sombras que un buen thriller pide a gritos. Encarna a Connie Mortensen, la querida esposa y ciudadana ejemplar que un día echa todo por la borda. Saber por qué lo normal se transformó en patológico es el nudo de la miniserie. A diferencia de lo que ocurre en The Undoing, los episodios escritos por Clara Salaman se alejan del mundillo de abogados (los curiosos confidentes en la producción estadounidense) y se adentran en la vida de la experimentada doctora: un matrimonio que se cae a pedazos, un pasado trágico y lecturas de poemas. Y acá de nuevo el contraste entre las dos ciudades: Si en Nueva York los juristas escuchaban con atención las confesiones de la psicóloga (Kidman); en Londres es la paciente, internada en un hospital psiquiátrico, la que entiende mejor que nadie a su psiquiatra. 

Son las preguntas de la paciente investigada las que le permiten a la doctora Emma Robertson enfrentar el callejón neblinoso en el que se encuentra desde hace años. En solo tres capítulos Too Close invierte sutilmente los roles conocidos, como en la premiada El silencio de los inocentes (1991), mientras nos recuerda que el encierro y la anormalidad crean interpretaciones que ya quisieran tener los especialistas. 

  • Licenciado en psicología, Ha dictado cursos y escribe para diferentes medios de comunicación sobre libros, series y cine.

Vuelve al inicio