—Rescate— Marcel Schwob: Erudición e invención en estado puro

Nunca es tarde para leer a un autor notable. Por eso con frecuencia resulta necesario regresar a Marcel Schwob, en especial, su libro de cuentos Mundos terribles, en una traducción de 2007, de Eric Jalain,  que pasó casi desapercibida en su momento, y que merece vindicarse. Un perfecto muestrario de lo que el autor de El libro de Monelle, fue digno de alcanzar con su prosa.

Definir el estilo literario del polifacético poeta, escritor, traductor y erudito francés Marcel Schwob (1867-1905) acaso resulte -por su versatilidad inusitada-, imposible. En su breve existencia, legó al igual que los escritores norteamericanos Stephen Crane y Frank Norris -también muertos prematuramente-, hondas huellas a la historia de la literatura de su nación, y del resto del mundo. Aún así, la vida del francés ha sido muchísimo más influyente que la de sus coetáneos yanquis. Pocos escritores han profesado un amor tan incondicional hacia los libros.

Schwob, de delicada salud, vivió en la entonces capital intelectual de Europa del “fin du siècle” : París, cuidad donde gestó su erudición abrumadora y habló numerosas lenguas -entre ellas el griego y el latín-; mereciendo el epíteto de políglota. Fue amigo de Alfred Jarry, Oscar Wilde, André Gide, Stéphane Mallarmé y muchos otras celebridades literarias de la época. Su estilo refinado, está regido por un pantagruélico afán intelectual. Aquella  inquietud innata y voracidad intimidatoria en las culturas orientales y occidentales, lo incitaron a emprender prácticamente todos los géneros, alcanzando mayor contundencia y eficacia formal en el relato breve. Entre sus mejores obras, figuran los libros de cuentos como Corazón doble, El rey de la máscara de oro y Vidas imaginarias, este último, muy venerado por J. L. Borges. Se cree que el mayor de sus numerosos aportes, ha sido el de redactar ficciones acerca de personajes históricos célebres como Empédocles, Lucrecia y Petronio; a través de una  pluma preciosista, producto de un exquisito manejo poético del lenguaje.

La obra completa de Schwob no superara las 1200 páginas; de las cuales, la mitad, han sido traducidas al castellano con cierta negligencia y otras muchas, permanecen ignoradas. No ocurre esto con Mundos terribles, del sello español el Olivo Azul; una selección de relatos y crónicas inéditos que recoge una veintena de piezas interesantes, confirmando la variabilidad temática y estilística del autor. El mismo permite al lector de habla hispana, acceder a un material completamente desconocido; y a su vez, ser deslumbrado por las cualidades camaleónicas del inagotable Schwob.

A diferencia de Victor Hugo, Alphonse Daudet o las pesadas novelas cíclicas –y por cierto uniformes- de Emile Zolá; quien lea Mundos terribles comprobará la sutil facilidad con que el autor del Libro de Monelle alterna geografías, modos de escritura y temas con encomiable soltura. Al leerlo, uno se encuentra sumergido en un ritual de embalsamamiento egipcio (“Rampsinit”), y de pronto en  la próxima página, cortejamos la desdicha de un joven al descubrir que heredó de sus antepasados la lepra (“El origen”), o somos testigos de una historia amorosa entre la diosa Naria y Tíber (“Las nupcias del Tíber”), o inclusive; nos adhiramos a la abolición de la pena de muerte (“La ejecución”), una de sus más exaltadas crónicas aquí reunidas. El libro abarca historias de piratas, vagabundos, prostitutas y dioses, todo un espectro que desborda en imaginación y prefigura la obra de Jorge Luis Borges, Juan Rodolfo Wilcock, e Italo Calvino. En el tomo, impera un sesgo cuyo estilo más cercano a lo fantástico, posibilita textos prodigiosos, como se aprecia en este segmento de la crónica “Lorena”:

Fue ciertamente durante esta estación cuando se descubrió, tres días después de una batalla, el cadáver irreconocible de un príncipe entre los hielos de un pantano. Los soldados pudieron reconocerlo por el color de sus cabellos y por un anillo que no hubo manera de sacar de su rígido dedo congelado por la muerte y el invierno de Lorena”. El extracto, ratifica que Schwob hilvana vocablos para producir -casi siempre- potentes imágenes. De este modo, cada relato suele encumbrar al siguiente. Mundos terribles, al igual que cualquier otro libro de este orfebre de la palabra, comprueba que todo cuento conforma un universo autónomo, logrando un importante avance formal.

La desafiante traducción efectuada por Eric Jalain es eficaz, puesto que no presenta disonancias estilísticas, a pesar del uso de términos anacrónicos pertenecientes a la jerga que con frecuencia, surgen en cualquier escrito de Schwob. El volumen se complementa con un prólogo de Rafael de Cózar y un epílogo de Andrés Sorel, quienes alegan la necesidad de difundir al escritor decimonónico, cuya obra –concisa y ecléctica- aún prolonga su influencia en los albores del siglo XXI.

 


Mundos terribles

Marcel Schwob
Prólogo: Rafael de Cózar
Epílogo: Andrés Sorel
Traducción: Eric Jalain
179 páginas
El Olivo Azul
Sevilla, España

  • Nació en Buenos Aires en 1980. Es narrador, poeta, traductor, editor, y periodista. Publicó más de veinte libros, entre ellos El busto de Chiara (2018), Las cartas secretas de Georges de Broca (2019), Los soñantes (2019), El rapto de Helmut Kelsen (2020), Un misterio luminoso (2020) y El sueño de un poema (2020).

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