La revista Rolling Stone casi desde sus inicios gusta de publicar listas. Una de ellas es la de los 500 mejores discos de la historia (sic). En la encuesta participan los periodistas del medio y -en ocasiones- celebridades y colegas de fuera de la casa. Un señor armó una planilla comparando las votaciones de 2003, 2012, y 2020 y la subió a Internet. Si tenés oreja y memoria para la música popular, podés pasarte horas viendo y tratando de entender porqué votaron cada cosa en cada año.

Muy interesante.

Por ejemplo Sgt. Pepper’s  Lonely Hearts Club Band fue el número uno (o sea el mejor disco de la historia) en 2003  y 2012. Y en 2020 pasó al puesto 24.

La planilla de excel,  exacta y exhaustiva (nótese la aliteración), permite ver qué temas qué subió, qué bajó, qué desapareció y qué irrumpió en la consideración de este grupo de gente. Faltaría ver una lista que muestre los cambios etarios, de género, de profesión o de pertenencia socio cultural. No vota lo mismo una cantante afro descendiente de 18 que un periodista anglosajón, y así. 

Te invitamos a verla porque, si sos como el autor de esta nota, vas a terminar googleando temas y canciones que no conocías, y disfrutando y conociendo música a tutiplén.

Acá, entonces, el enlace

En Barbaria amamos las listas, las enumeraciones, las taxonomías caprichosas, como aquella de Borges en su ensayo El idioma analítico de John Wilkins, donde cita cierta enciclopedia (tan china como apócrifa) llamada Emporio celestial de conocimientos benévolos, en la cual se clasifica a los animales de este modo:

(a) pertenecientes al Emperador,(b) embalsamados,(c) amaestrados,(d) lechones,(e) sirenas,(f) fabulosos,(g) perros sueltos,(h) incluidos en esta clasificación,(i) que se agitan como locos,(j) innumerables(k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello,(l) etcétera,(m) que acaban de romper el jarrón,(n) que de lejos parecen moscas.

Toda selección, todo conjunto, es arbitrario. Es obvio que es injusto y errónea una lista de los mejores discos de la historia que espera hasta el puesto 50 para nombrar uno que no haya sido cantado en inglés. ¿Y la llamada música clásica? También brilla por su ausencia…

Pero, pero…. las listas son de agradecer también, porque como vengo diciendo me colgué y espero que vos te cuelgues igual que yo, escuchando discos y canciones que no esperaba. Y es fascinante comparar cómo cambió el panorama de 2oo3 a hoy. Esto no habla de la revista, ni del rock, habla del mundo. En Indiehoy te resumen la mayoría de las críticas y dicen de la lista de los mejores 500 álbumes de RS de 2020:

… ya no está dominada por hombres blancos tocando rock. Su lista de 2003 fue ligeramente actualizada en 2012 y tan solo contaba con tres álbumes de artistas femeninas entre sus 50 principales. Peor aún, el primero de ellos en aparecer era Blue de Joni Mitchell que ocupaba el puesto 30. En cambio, cinco discos de The Beatles aparecieron entre las primeras 14 posiciones. En esa misma selección había tan solo 12 álbumes hechos por afrodescendientes y ninguno de una mujer afro. Además, tan solo había una placa de hip-hop entre el top 50: It Takes a Nation of Millions of Millions to Hold Us Back de Public Enemy en el lugar número 48.

Lennon, que tenía lo suyo de machirulo, dijo una frase que para mi es brillante: la mujer es el negro del mundo. Por eso no hay mujeres. O no había. Sigamos con los primeros puestos. 

Durante años estuvieron los Beatles con Sgt. Pepper’s en el primer lugar. Ahora está Marvin Gaye.

Aclaro que probablemente las versiones de los temas no sean exactamente las mismas que figuran en los álbumes elegidos por la revista. Este es un video clip publicado en 2019. Black lives & black albums matter.

Se agradece la variedad, festejamos la diversidad. Y sobre todo que le hayan dado a la enorme Joni Mitchell el lugar que se merecía:

Blue está en el tercer lugar. Te conté del primero, te conté del tercero, ¿no te dan ganas de saber cuál es el segundo? Enterate

en wikipedia

en Rolling Stone

en el excel que todavía no leíste

¿Para qué sirve el enlace que elegimos hoy? Pienso que los críticos de RS decidieron mostrarte que no hay que confiar en la crítica. Y votaron lo que nunca habían votado.

Concluye Borges «(…) notoriamente no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo».

Paralelamente podemos decir que tampoco sabemos qué es la música. Y aunque RS lo toque tangencialmente al tema, no olvidemos que el concepto de «album» está completamente muerto. 

Y no tengo ganas de leerme una lista de 500 para ver donde está la gente que sigo y les regalo para que escuchen:

¿Donde están los discos de estos dos?

Y te pongo a Milton y a Mercedes para ahorrarme preguntar por todo Brasil, por Piazzolla, por D’arienzo, ni te hablo del llamado Rock Nacional. Toda lista de «los mejores quinientos discos» es injusta sino incluye cosas como esta:

O Chavela Vargas o José Alfredo. O los Shakers,. Si es por Gilberto Gil, agradecé que incluyeron a João Gilberto (con Stan Getz, claro, como si ese fuera el mejor álbum de João o el de Stan). 

Imaginate los países que nos estamos perdiendo, los continentes ausentes en estas listas. 

Básicamente no es cuestión de cupo. Toda lista es caprichosa, y la primera lista, la de 2003, que estaba llena de varones blancos yanquis e ingleses, era una gran lista para el conocimiento que tenían esos varones blancos que la armaron. Y la lista del 2020 intenta decir «Eh, escuchamos más cosas, y además invitamos a otres a votar con nosotros (se les escapa el nosotros, después de decir otres) y así salió». Bienvenida Shakira a la lista, la queremos. Pero cuando mires el excel (ya sé que no lo vas a hacer) vas a descubrir que no  hay álbumes de  artistas ¿divergentes en lo geográfico? que sean anteriores al 2000, año más año menos. Y si los hay son discos «canónicos» como Los Lobos (1984). 

En Barbaria amamos las listas. Y la música. Y disfrutamos escuchando muchas de las más de quinientas canciones que RS eligió a lo largo de las tres encuestas.

Y en cualquier momento sacamos la nuestra.

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