Tramas urbanas (13)

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Lord Byron murió durante una de las guerras por la independencia de Grecia. Años antes había cruzado a nado el Helesponto. Lord Byron estaba presente la noche en que Mary Shelley empezó a escribir Frankenstein. Era hijo de aristócratas pero sedicioso, inconformista, pendenciero y dado a complacerse con todos los gustos. Los mejores poemas de Lord Byron fundan el espíritu romántico que busca el riesgo y la aventura. Casi que fue el primer turista de la historia. Byron las hizo todas. En Las Peregrinaciones de Childe Harold relató la cruzada interior ante el hartazgo de la vida moderna y la solución a través del despliegue del alma y del cuerpo mediante el viaje: “Apart he stalked in joylessreverie,/ And fromhisnativeland resolved to go,/ And visitscorchingclimesbeyondthe sea;/Withpleasuredrugged, he almostlongedforwoe,/And e’enforchange of scenewouldseektheshadesbelow.” Empezó a escribir este poema en Albania. Su retrato más conocido es uno en el que posa con el turbante nacional de Albania, que formaba parte del imperio otomano y luchaba por su liberación. Espíritu antiguo y viajero de Byron invocado por su turbante albanés. (Rivera Indarte y Deán Funes, agosto 2017)

  • Licenciado en Letras Modernas de la UNC, fotógrafo del diario La Voz del Interior, docente en varias instituciones y de diversas materias.

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