Un roto por un descosido

De infancia, de padres e hijos, de fútbol, de lealtades trata este cuento del periodista Jorge Knoll que hoy compartimos en Barbaria.

Me pusieron Jorge Vicente cuando nací. Crecí con una radio como extensión del brazo durante los días y debajo de la almohada por las noches. Truco, asado, vino, amigos, charla, chistes, risa, mate, cuentos, novelas, fútbol, son llagas en mi cuerpo. Todos tenemos alguna historia que contar.

Ese año bisiesto fue triste y dramático para la Argentina. (,,,)  recuerdo esa mañana distinta en la que un  militar flaco y de bigotes se presentaba ante el país como el nuevo presidente. Los miedos de entonces giraron en torno de la continuidad del fútbol: ¿Qué iba a pasar con los partidos?, ¿Cómo iba a seguir el torneo?  ¿Y la selección que andaba de gira por Polonia? ¿Iban a seguir jugando el campeonato? ¿Y Racing? “No te preocupés, va a seguir todo igual”, fue la respuesta tranquilizadora de mi padre, Vicente, él era el escudo que tenía a mano ante los fantasmas. Todo esto mientras mirábamos en el televisor blanco y negro Sensipower a ese hombre uniformado que estiraba reiteradamente el cogote como si el cuello de la camisa del uniforme le estuviera apretando hasta el grado del dolor  la nuez de adán, en tanto el locutor oficial mencionaba su nombre con mil honores hilvanando el preámbulo de la peor ciénaga nauseabunda hacia la que se estaba encaminando el país.

Podes descargar el cuento completo aquí: UN ROTO POR UN DESCOSIDO

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