Universos paralelos

Estos días nos desayunamos que efectivamente existe al menos un universo paralelo que funciona a la inversa del nuestro, donde izquierda es derecha, positivo negativo y principalmente el tiempo circula hacia atrás. 

ANITA antes de ser lanzado en la Antártida.

Con ANITA, una antena de impulsos transitivos que se encuentra en la Antártida se detectó unas partículas llamadas neutrinos TAU, que en vez de llegar a la Tierra desde el espacio, vienen desde su interior, lo cual sería una clara anomalía de la leyes físicas tradicionales. La mejor forma de explicar esto, según algunos físicos que participan en el experimento sería la existencia de un mundo paralelo que funcione a la inversa del nuestro. 

Para los lectores de divulgación científica, la cosa ya viene sugiriéndose con la teoría de las supercuerdas que contiene los aportes del físico argentino, Juan Martín Maldacena, con la conjetura que lleva su nombre, nos propone la existencia de unas once dimensiones necesarias para poder compatibilizar la teoría cuántica y la de la relatividad pero poco nos habla de la característica de las mismas.

La ciencia una vez más viene a constatar hechos que la literatura y la mitología sostienen desde que el hombre es hombre. La pregunta epistemológica sería si nuestros presentimientos literarios se basan en percepciones ampliadas o si nuestra necesidad de configurar al cosmos de una manera entendible a nuestra humanidad nos lleva una y otra vez, por distintos caminos, a llegar a las mismas conclusiones. Creemos y luego existimos.

Pero antes que nada me gustaría hacer mi pequeño homenaje a quienes pensaron este mundo paralelo antes que nosotros, desde el Superman Bizarro, ese mundo donde los bueno se volvía malo o Mr. Mxyzptlk que venía de la quinta dimensión, hasta El señor en el castillo de Phillip K. Dick donde el eje había ganado la segunda guerra mundial y se había dividido Estados Unidos. Pasando por los soñadores de mundos de J. L. Borges, Las ciudades invisibles de Italo Calvino, y las cuantas ucronías que fertilizan el mercado de series actuales.

También saludo a mi propio yo de ese mundo paralelo que leyó en 21 Página, el diario funcional al gobierno conservador de un país llamado Aurumina, ubicado en Norte América, que encontró la nota antes de dormir y pensó en los 18 mil millones de años que quedan para que ese mundo desaparezca por el futuro Big Bang. Hoy seguro será un poco más joven que yo, también será un exitoso abogado que defienda grandes corporaciones y un amante del reggaeton. 

Para los que siempre sospechamos de la existencia de mundos paralelos, hoy es un día de celebración, nos dieron la razón. Tal vez la próxima vez que escribamos sobre un universo alternativo, demos en el clavo y describamos uno que realmente existe. Puede ser que un día vengan de ese mundo a darnos un premio por la bella descripción, nos inviten a pasar un tiempo ahí, y descubramos que por cada decisión que nosotros tomamos acá, nuestro otro yo haya tomado la opuesta y su vida sea mucho mejor o mucho peor.

Sin embargo, este siglo XXI que era sin duda el siglo de la ciencia ficción, empezó muy tranquilo en lo que refiere a esas expectativas: los autos no vuelan como en los Supersónicos, no nos teletransportamos como en Star Trek, ni viajamos en el tiempo como en Volver al futuro, pero de pronto nos encontramos encerrados por una pandemia, donde nuestros destinos se vuelven inciertos, como un peli mala de catástrofe distópica, donde el Pentágono revela videos de Encuentros cercanos con OVNIs y en la Antártida se descubren mundos paralelos. Parece que las temáticas remanidas de la ciencia ficción, se van a volver parte del realismo histórico o deberemos empezar a escribir sobre mundos realmente fantasiosos donde unos pocos no sean los dueños de todo, donde se respete la ecología o el estado de bienestar no pare de expandirse por el planeta.

También puede ser como la pregunta epistemológica del inicio con respecto a la ciencia, primero deberemos imaginar este nuevo mundo y después lo iremos comprobando. Por las dudas, y para que no nos pongamos demasiado románticos, 24 horas después del primer artículo en el periódico, salió otro negando todo, no vaya a ser que nos tomemos muy en serio a los universos paralelos. O tal vez, sea la misma nota pero publicada en ese mundo opuesto, donde la afirmación de su existencia también incluya su completa negación.

Autor

  • Director y guionista de documentales. Graduado en la Universidad de Buenos Aires como Diseñador de Imagen y Sonido y cursó un postgrado en la Universidad de Barcelona como Guionista Cinematográfico. Últimamente está despuntando el vicio de la escritura en Barbaria.

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